sembrando las nubes con un aerosol

Científicos logran fabricar nieve en 30 minutos 'sembrando' nubes con aerosoles

Este tipo de estudios llevan persiguiéndose desde hace décadas sin demasiado éxito. Ahora, un grupo de investigadores ha logrado hacerlo realidad en Estados Unidos

Foto: Fuertes nevadas en el valle de Goms, Suiza (EFE)
Fuertes nevadas en el valle de Goms, Suiza (EFE)

Al igual que le pasa a España, la costa oeste de Estados Unidos sufre sequías periódicas que han llevado a la Casa Blanca a explorar diversas alternativas para paliarlas. Una de ellas es la geoingeniería: modificar elementos de la naturaleza para provocar más precipitaciones o bajar artificialmente las temperaturas. Afortunadamente para sus detractores, estas medidas nunca han funcionado bien, y a finales de los años ochenta el Gobierno abandonó la financiación de estas alternativas.

Ahora, sin embargo, algo ha cambiado, y por primera vez un grupo de científicos han demostrado empíricamente que se puede hacer que nieve a voluntad. A decir verdad, una docena de estados han seguido practicando este tipo de técnicas, aunque sin disponer de evidencia alguna sobre su efectividad. Lo que buscan es combatir varios problemas medioambientales: aumentar los suministros de agua disponible y la nieve acumulada en las montañas con el fin de paliar los efectos de la sequía o potenciar la energía hidroeléctrica en sus regiones.

¿Cómo se logra que caiga nieve? Básicamente, cogiendo un avión que espolvoree yoduro en plata en un grupo de nubes que contengan agua líquida a muy baja temperatura. Estas sustancias químicas logran asociarse con las moléculas de agua fría y favorecen su precipitación. Por primera vez, Jeffrey French, de la Universidad de Wyoming, y sus compañeros, han empleado tanto radares como instrumental de vuelo enfocado a medir esta cadena de eventos llamada 'siembra glaciogénica'.

El artículo con sus hallazgos aparece esta semana en 'PNAS'.

"Estas observaciones, en dos casos distintos, muestran la aparición inicial de señales de siembra de nubes antes de 30 minutos después de la liberación de yoduro de plata en las nubes", explica el autor. A continuación documentaron cómo en esta zona empezaron a aparecer cristales de hielo y, a continuación, nieve que empezaba a precipitarse.

Más tarde, los cristales comenzaron a crecer debido a la sedimentación del vapor de agua y la agregación. "El diámetro medio excedió un milímetro y los cristales más grandes crecieron hasta los 8 milímetros", explican. El tamaño normal de un cristal de hielo está entre los dos y los cuatro milímetros.

Los efectos de la siembra glaciogénica pudieron apreciarse hasta 90 minutos después de la aplicación del aerosol en las nubes. Las observaciones dan, para estos científicos, "una evidencia sin ambigüedad de que se puede mejorar el crecimiento de las precipitaciones naturales en una nube sembrada, llevando a precipitaciones que de otra forma no se habrían producido en la región seleccionada".

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