la medalla fields lleva otorgándose desde 1936

El error histórico del 'Nobel de Matemáticas' que hace que nunca lo ganen los mejores

La historia de la Medalla Fields se parece a la del Nobel de Literatura: ¿por qué no ganaron algunos de los mejores matemáticos del siglo XX? Ahora unas cartas revelan el secreto

Foto: Cedric Villani, ganador de la medalla en 2010 y hoy diputado en la Asamblea Nacional francesa (Reuters)
Cedric Villani, ganador de la medalla en 2010 y hoy diputado en la Asamblea Nacional francesa (Reuters)

Este año vuelve a entregarse la Medalla Fields, un prestigioso galardón que se otorga cada cuatro años al matemático menor de 40 años que mayores contribuciones haya realizado en este campo. Por ello se equipara tan a menudo con el Nobel.

El último ganador fue la recientemente fallecida Maryam Mizarkhani, de origen iraní pero cuyo presente estaba en Stanford. Antes de ella, en 2010, le tocó al colorido Cédric Villani, director del Instituto Henri Poincaré y recientemente elegido por Emmanuel Macron para formar parte de su grupo parlamentario. En general, como ocurre con otros premios, siempre hay especulación del tipo: "¿Han querido premiar este año a una mujer como Mizarkhani o a una región poco representada como Oriente Medio?"

Un artículo recientemente publicado en 'Nature' por el historiador de la ciencia Michael Barany ha vertido más luz sobre el proceso de selección de la que probablemente podamos soportar. Hasta ahora, las deliberaciones del comité de selección del premio deben permanecer en secreto durante al menos 75 años, pero Barany encontró en los archivos de la Universidad de Harvard la correspondencia con el comité de Lars Ahlfors, un matemático finés que fue el primero en ganar la Fields, en 1936, y formó parte del comité que debía decidir al ganador en 1950 (la Segunda Guerra Mundial interrumpió 14 años la entrega de la segunda medalla).

El director de aquel comité era Harald Bohr, hermano de Niels, que apostaba por un joven matemático francés llamado Laurent Schwartz.

"Bohr vio en Schwartz a un líder carismático en matemáticas que podía ofrecer nuevas conexiones entre los campos puros y los aplicados", escribe Barany. "La teoría de Schwartz no tuvo el efecto revolucionario que Bohr predijo, pero promocionándole con una Medalla Fields, hizo una intervención decisiva en el futuro de la disciplina".

Harald y Niels Bohr.
Harald y Niels Bohr.

El gran problema para el danés era convencer al resto del comité, que optaba en su mayoría por premiar a otro matemático francés con muchos más méritos: André Weil. Así que Bohr se alió con un colega noruego, Marston Morse, que apostaba a su vez por premiar a su compatriota Alte Selberg. De todos los contendientes, tan sólo Weil había cumplido los 43 años por entonces, así que Bohr se sacó de la manga un corte a los 42, "un límite de edad bastante natural".

El recurso no acabó de convencer al resto, por lo que Bohr y Morse cooperaron para dar la impresión de que premiar a Weil podría tener un efecto desastroso: "Daría la impresión de que el comité trata de designar al más grande genio matemático", dijo. Las protestas continuaron, pero Bohr las rechazó de plano diciendo que elegir a Weil abriría la puerta a tener que escoger a matemáticos mayores y zanjó la discusión con un voto a favor o en contra de Schwartz y Selberg.

Conclusión, ambos ganaron la Medalla Fields en 1950.

Para evitar conflictos, los mejores no ganaban

Barany también accedió a la correspondencia del matemático de Harvard Oscar Zarinski, que formó parte del comité en 1958 y presenció una situación similar, donde los matemáticos más prestigiosos iban siendo tachados de la lista, bien por ser los dos mayores de la selección como Lars Garding o Lipman Bers, bien por trabajar en instituciones prestigiosas (no necesitan más reconocimientos) como Friedrich Hirzebruch, por tener pocas aunque talentosas publicaciones, como Alexander Grothendieck, o por ser mujer o de raza india, como Olga Ladyzhenskaya o Harish Chandra. Finalmente las medallas fueron para Klaus Roth y René Thom. "Ambos eran considerados prometedores, pero no con demasiados logros, es improbable que provocaran comparaciones envidiosas", explica Barany.

En 1966, el director del comité Georges de Rham adoptó el límite de los 40 años que ha prevalecido hasta ahora. Por lo demás, esa regla no escrita de escoger a aquellos que fueran "buenos pero no demasiado buenos" siguió su curso hasta alcanzar unos propósitos similares a los del Nobel de Literatura, premiar a aquellos matemáticos que no tuvieran todas las ventajas de su lado pero hubieran realizado un buen trabajo.

En cualquier caso, el sesgo de los premios es evidente: de 56 ganadores, 55 son hombres, principalmente estadounidenses o europeos.

Barany aprovecha su ensayo en 'Nature' para pedir a los miembros de la Unión Matemática Internacional, encargados de seleccionar el comité de la Fields, que piensen "creativamente sobre el futuro y sobre lo que pueden decir colectivamente con su premio más famoso".

Consultamos a nuestro matemático de cabecera, Manuel de León, director del Instituto de Ciencias Matemáticas del CSIC y que durante ocho años formó parte del comité ejecutivo de la Unión Matemática Internacional, encargada a su vez de seleccionar al comité Fields.

"He nombrado dos veces al comité que escoge las medallas, aunque de éste solo se conoce al director, el resto de los miembros son secretos", explica el matemático, que reconoce que los cambios que sugiere barany caerán probablemente en saco roto: "Es una comunidad muy conservadora, no se quieren cambios, los que ha habido fueron básicamente en 1966, cuando se estableció el límite de 40 años y se pasó de dos a cuatro ganadores".

Igual que se critica al Nobel de Literatura por no haber galardonado a Borges, Kafka o Joyce, este galardón arrastra también un sambenito con algunos nombres. "Pasó con Andrew Wiles, que no tiene la medalla porque se pasaba de la edad, o con Vladimir Arnold, que es uno de los grandes matemáticos del siglo XX y tampoco recibió la Fields", dice De León. "Se ha discutido mucho, en origen se pensaba en el premio como una ayuda para el futuro de gente que ya hubiera hecho alguna cosa importante, de ahí viene lo de la juventud, pero de hecho son tan conservadores que el premio sigue siendo de 15.000 dólares canadienses, como al principio".

Esa regla no escrita de premiar a aquellos que fueran "buenos pero no demasiado buenos" siguió su curso durante décadas

En una ocasión, un banco se ofreció incluso a patrocinar el premio para aumentar su cuantía, pero ante la posibilidad de tener que modificar el nombre del premio para incluir una mención al banco, los matemáticos se negaron.

El ganador de la Medalla Fields se conocerá en agosto de este año en Río de Janeiro, sede del Congreso Internacional de Matemáticos. Cuando Manuel de León tuvo que organizar el congreso de 2006, que tuvo lugar en Madrid, chocó de frente con el secretismo del comité. Tuvo que hablar con el presidente del mismo, John M. Ball.

- John, tengo que saber quiénes son los ganadores porque si no, no puedo organizarles el viaje a ellos y a sus familias.

Y así, con la máxima discreción, se arregló todo. La agencia de viajes sacó billetes a Madrid para los ganadores de la Medalla Fields de aquel año, Terence Tao, Grigori Perelmán, Wendelin Werner y Andréi Okunkov señalándoles simplemente como "amigos de Manuel de León".

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