en primera persona

Málaga, cantera de astrónomos: por qué la ciudad andaluza invita a estudiar las estrellas

Los malagueños Alberto J. Castro-Tirado y Alberto Castellón han participado como autores en el descubrimiento científico del año: el estallido de los rayos gamma

Foto:  Un grupo de malagueños observando las Perseidas desde la playa (A.C.T.)
Un grupo de malagueños observando las Perseidas desde la playa (A.C.T.)

El astrofísico Alberto J. Castro-Tirado, investigador del Instituto Astrofísico de Andalucía CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas), de 50 años, lidera un equipo mundial que ha instalado telescopios robóticos en medio mundo. El matemático Alberto Castellón, de 61 años, es profesor de Álgebra de la Universidad de Málaga. Ambos forman parte de la gran cantera de astrónomos malagueños.

Medio equipo investiga a caballo entre Málaga y Granada. Cuentan también con científicos de China, Reino Unido o República Checa. En total, más de una decena.

Castro-Tirado es pionero en el estudio de los estallidos de rayos gamma, que fue lo que ocurrió el 17 de agosto de 2017 durante esos breves instantes en los que un punto en el cielo del Hemisferio Sur se iluminó como consecuencia de la fusión de dos estrellas de neutrones. Fue el descubrimiento científico del año, uno de los más sobresalientes hallazgos de la década.

¿Cuáles fueron sus inicios? Lo que sigue es el relato apasionado contado por ellos, en primera persona, de estos dos científicos vocacionales, recogido tras un diálogo con Teknautas.

Alberto Castellón

La Sociedad Malagueña Astronomía (SMA) va a cumplir 42 años y es una de las más antiguas de España. Yo soy su presidente. Tenemos más de cien socios. Siempre ha habido mucha afición a la astronomía. Casi todos los astrónomos malagueños hemos pasado por la sociedad. La vocación apareció antes de que nos dedicáramos profesionalmente a ello.

Alberto Castellón, bajo la luna llena (Carmen Castellón)
Alberto Castellón, bajo la luna llena (Carmen Castellón)

[Castellón es polifacético: aparte de ser profesor titular de Universidad, tiene publicadas tres novelas que han ganado premios literarios. También ha sido profesor de guitarra y ajedrecista de categoría].

¿Qué cómo empezó mi afición por la astronomía? Por Reyes pedí un libro infantil que se llamaba 'El cielo', de la colección El globo de colores. Allí venían algunas cosas sobre la Tierra, el Sol, los planetas… desde Málaga se veía el cielo, no como ahora. Desde la Plaza Merced se podía observar la Vía Láctea. Yo nací cerca de la Casa Natal de Picasso. Aquella sensación yo la llamaba “La llamada del universo”. Me quedaba asombrado.

¡Saturno! La primera vez que uno ve Saturno… el primer Saturno es alucinante. No se olvida en la vida. Me puse a pegar botes.

Los telescopios eran carísimos, era un lujazo tener uno. Empecé con mi hermano a repartir propaganda de una tienda de electrodomésticos llamada Holanda Radio Lux para comprarme el telescopio, con un anteojo de 50 milímetros que costó 1.500 pesetas, un disparate de aquella época, 1968. Tenía un trípode chiquito y me acuerdo que desde mi casa veía una estrella, en Tauro, amarilla y yo estaba en la calle. ¿Esto qué es? Pensaba que era una nova.

Lo primero que hice cuando me compré el telescopio fue mirar aquello. Le puse el máximo aumento y ¡Saturno! La primera vez que uno ve Saturno… El primer Saturno es alucinante. No se olvida en la vida. Me puse a pegar botes. “¡Saturno, Saturno!”. Como la primera vez que vi la división de Cassini en un seminario de Astronomía que organicé en el Instituto Emilio Prados de Málaga denominado “Pi Hércules”. La estrella Pi Hércules tiene como declinación la misma latitud que Málaga.

La división de Cassini

Luis Pérez, el jefe del seminario de Matemáticas del instituto, se compró a mitad de los ochenta de los primeros telescopios de ocho pulgadas que se compraron en Málaga. Fuimos a estrenarlo a la venta Galwey, en la zona de los Montes. Carmelo, que también era otro matemático como yo desde pequeño, me decía: ¿Se verá la división de Cassini desde dentro? Y Carmelo y yo abrazados, saltando de alegría. “¡Hemos visto la división de Cassini! Fue un pasón cuando lo vimos”.

Alberto Castellón, mirando al cielo (Cedida)
Alberto Castellón, mirando al cielo (Cedida)

El cometa Halley lo vi después del perihelio, cuando la Tierra pasa más cerca del Sol en su órbita. Le dije a mi mujer una mañana que iba a poner el despertador a las 5.30 de la madrugada para subir a la azotea de casa para ver el Halley.

— ¿Te despierto?

— Sí, sí despiértame.

A las 5.30 suena el despertador y le digo:

Charo, vamos a ver el Halley.

— Sube, y si está, me avisas— contestó mi mujer.

Sin quitarme el pijama me pongo el chaquetón y subo a la azotea. Efectivamente el cometa estaba allí, en el fondo, saliendo muy cerca del horizonte. Pensé en echarme un rato y prepararme un té a esperar a que bajara un poco más. Llamé a la puerta y mi mujer no me abría. Me eché la mano al bolsillo. Tenía unas monedas y llamé a mi mujer desde la cabina que había dejado de casa. Cogió el teléfono.

— Alberto, ¿dónde estás? ¿Qué haces?

— Charo, que me tienes que abrir la puerta, que me he quedado fuera.

Los barrenderos limpiaban la calle con la manguera y veían a un tío en pijama con los prismáticos colgando del cuello.

Esperando otros cometas

Los cometas más espectaculares fueron el Hale-Boop (1996), que ocupaba una cuarto de cielo y pasó muy cerca de la Tierra, y el Hyakutake (1997), que era tremendo. Se veía casi de día. Yo todas las noches me subía a la segunda venta de los Montes para quitarme la luz de la ciudad y verlo en todo su esplendor. Le he dicho muchas veces a Francis Gálvez, director del observatorio de El Torcal de Antequera, que creo no vamos a poder ver cometas tan espectaculares como el Hyakutake o el Hale-Boop. ¡A saber cuántos cientos de años vamos a tener que esperar!

¿Te suena el Ison (2012)? Cuando el cometa se empieza a ver desde muy lejos promete que va a ser gordo. Tomaba mucho brillo en cuanto se acercaba al sol. Lo que pasa es que pasó tan cerca del sol que quedó hecho pedazos. Si hubiera sobrevivido hubiera sido como el Hyakutake. He tenido experiencias fantásticas con socios de la Sociedad Malagueña de Astronomía como cuando fuimos a la Playa de la Misericordia de Málaga a ver un eclipse parcial de sol. Eran las seis de mañana de un día frío de enero. El sol salía ya medio eclipsado. Luego se vieron todo tipo de efectos atmosféricos. Esa foto la tengo de fondo del escritorio.

Lo malo de la astronomía es que se pasa un frío tremendo, "aunque ya con los telescópicos robóticos ya menos", apostilla su compañero, Castro-Tirado.

Alberto Castro-Tirado

Alberto Castellón es polifacético, un todoterreno. Estamos muy contentos en el grupo de este descubrimiento. El artículo lo han firmado 4.000 astrónomos, casi el 10% de la comunidad internacional y han participado 70 observatorios. Ha habido muchas fechas importantes en mi carrera como astrofísico. El que guardo con mejor recuerdo es el 15 agosto de 1992. Ese día no dormimos. Estábamos en Crimea.

Alberto Castro-Tirado, a la izquierda de su compañero Alberto Castellón.
Alberto Castro-Tirado, a la izquierda de su compañero Alberto Castellón.

El satélite con el que yo trabajaba nos permitió acotar en el cielo la posición de un supuesto agujero negro que había aparecido. La noche del 14 al 15 nos fuimos desde la estación espacial, en la orilla del Mar Negro, al Observatorio Astrofísico de Crimea. Tocamos la puerta a ver quién nos abría. Queríamos descubrir junto al observatorio la luz óptica de la estrella que emite radiación y está dando vueltas por un agujero negro.

Teníamos que mirar en un trozo de cielo equivalente a cuatro lunas llenas. El campo del telescopio era muy pequeño y teníamos que elaborar 100 imágenes. Había que buscar algo nuevo en comparación con lo antiguo tomado años atrás. Y en la imagen 17 vimos un objeto de apariencia estelar, muy azul. Eso era la visión óptica de la estrella cuya materia estaba siendo tragada por el agujero negro.

Estábamos trabajando con un satélite de la Unión Soviética. Nos pusieron a dos astrónomos a nuestro lado manejando al telescopio y a la mañana siguiente anunciamos el descubrimiento. Fue heroico. Ese mismo día, ya sin dormir, cuando volvimos a la estación espacial y vimos los datos del satélite, los datos mostraban que había aparecido una nueva fuente de rayos X en el cielo que eclipsaban todas lo demás.

El descubrimiento más importante de mi carrera lo hice en Crimea, con un satélite de la antigua Unión Soviética, estudiando la tesis doctoral, en 1992

La sorpresa fue mayúscula. El tipo de luminosidad era bastante extraña, muy energética. Enviamos el telegrama del descubrimiento de la nueva fuente en Rayos X, el GRS 1915+105 un sistema binario, compuesto por una estrella y un agujero negro. Fue descubierto el 15 de agosto de 1992, por la sonda soviética Granat.1​ "GRS" significa "GRanat Source", "1915" es la ascensión recta (19 h,15 min), y "+105" es la declinación: 10,5 grados.

Yo creo que este fue el descubrimiento más importante de mi carrera y lo hice estudiando la tesis doctoral. Ese objeto luego se ha demostrado que ha sido el agujero negro más masivo que hasta el momento conocemos en el centro de la galaxia. Es 18 veces la masa del Sol. Lo que se descubrió es que la velocidad de la materia es altísima, cercana a la velocidad de la luz. A diferencia de otros agujeros negros que se siguen descubriendo (algunos se apagan en menos de un año), este lleva brillando ininterrumpidamente durante 25 años.

[Castro-Tirado fue Premio Descartes en 2002 y de Holanda de Investigación para jóvenes científicos e inventores menores de 21 años (lo logró en 1987). Ahora es director científico del proyecto Bootes (acrónimo en inglés de Observatorio de estallidos y Sistema de exploración de fuentes esporádicas ópticas).

Del microscopio al telescopio

Estudié en el colegio Los Olivos de Málaga (padres Agustinos) [ahora es el presidente de su Asociación de Antiguos Alumnos]. Desde pequeño tenía muchas inquietudes. Me llamaba mucho la atención lo microscópico, el diseccionar todo bicho muerto como pollo o pescado. Del microscopio pronto pasé al telescopio. En 1980 mis padres me compraron el primero, un refractor de 60 milímetros. Antes del telescopio me regalaron un libro llamado 'Astronomía moderna', de Renato Migliavacca, que costó 1.000 pesetas. Engatusé a mi hermano Antonio (cuatro años más pequeño que yo) y le saqué 500 pesetas que tenía ahorradas para su cumpleaños. Ese libro tenía la carta de constelaciones que veía desde la ventana de mi casa. Un par de meses me apunté a la Sociedad Malagueña de Astronomía.

En Cazorla (Jaén), en una de las primeras excursiones que hice con la Sociedad Malagueña de Astronomía, uno de los socios, Francisco Márquez, se llevó un telescopio comprado en el Líbano, la diferencia de calidad era de años luz al que yo tenía. El de Márquez era de 200 milímetros y contaba con un diámetro de calidad óptica muchísimo mejor.

Mis padres hicieron un esfuerzo para comprarme un telescopio; con el otro me estaba haciendo polvo la vista

En 1983, con 16 años, mis padres hicieron un esfuerzo para comprarme un telescopio que les costó 245.000 pesetas. Lo pagaron a plazos. Era de los mejores telescopios de aficionado que había en el momento. Con el otro me estaba haciendo la vista polvo. Ese telescopio fue clave. Di un salto cualitativo y ahí lo tuve claro que quería dedicarme a la astrofísica. Dibujaba las estrellas con un Rotring y las galaxias con un lápiz difuminado. Era un niño rarito. En vez de irme al recreo me iba a la biblioteca del colegio a leer libros de estrellas y planetas.

Alberto Castellón

Yo también, como mi tocayo Alberto, engatusé a mis hermanos para comprarme un telescopio en condiciones. De hecho, llegué a fundar a Unión Astrónomos Principiantes S.A. (UAPSA) y salíamos al observatorio que habíamos montado en mi casa. Ahora también ‘cazo’ meteoritos. En la Sociedad Española de Astronomía estamos en conversaciones con la Universidad de Málaga para firmar un convenio para la investigación de meteoritos. Desde 2014 tenemos varias estaciones de observación y llevamos trabajando más de una década en esta línea.

¿Qué investigamos de los meteoritos? Analizamos si es un bólido, un meteoro que brilla más que Venus o una bola de fuego que brilla más que la Luna. El año pasado hubo tres ocasiones en las que hubo posibilidad de que tres bolas de fugo hubieran sobrevivido a la atmósfera y hubieran provocado un meteorito. Porque cuando cae a la Tierra normalmente se destruyen. Entran a 100 kilómetros de la atmósfera y cuando llegan a 60 kilómetros se han volatilizado.

Malagueños observan el cielo en la
Malagueños observan el cielo en la

En el grupo me encargo de resolver algoritmos matemáticos. Hasta que nació la espectrografía la astronomía era fundamentalmente matemáticas.

En nuestra red si capturas un meteoro, al menos con dos cámaras, puedes reconstruir la trayectoria atmosférica. Y si mides la velocidad puedes saber de dónde viene la órbita que ha realizado antes de chocar contra la Tierra. El año pasado se destruyeron tres bolas de fuego a 14 kilómetros de altura. Profundizaron mucho, eran muy brillantes y tenían una masa inicial muy importante. Era bastante probable que hubieran generado un meteorito y organizamos expediciones por varias provincias andaluzas para verlos.

Este descubrimiento a mí me ha supuesto como matemático estar en primera línea de investigación. Todo empezó cuando empecé a resolver la astrometría de las cámaras de la red de telescopios robóticos. Fue hace seis años. Desde entonces empecé a construir algoritmos matemáticos. Hasta que nació la espectrografía la astronomía era fundamentalmente matemáticas y ya la astrofísica nace con los espectros. A la astronomía se puede llegar por la matemáticas o por la física.

Me encargo de resolver algoritmos matemáticos: hasta que nació la espectrografía la astronomía eran fundamentalmente matemáticas

Me gusta también las conferencias de divulgación que organizamos de febrero a junio en El Corte Inglés de Málaga. Contamos con personal de la UMA que explica ciencia de primera fila. Hay un dato que muy poca gente conoce: el 7% de la producción científica mundial es española. Si te vas a la hemeroteca de una revista científica y miras el índice de autores dos o tres serán de nuestro país y lo hacen en publicaciones académicas de impacto.

Yo no puedo estar quieto. Salgo a la calle y tengo en la cabeza todas las cosas que tengo que hacer y me voy apañando como puedo. ¡Estar un rato sin hacer nada me da una impresión de estar perdiendo el tiempo! Hay tantas cosas que hacer y el día tiene tan pocas horas...

Ciencia
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