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La luna llena de noviembre de 2017, antesala de un mes con cuatro lluvias de estrellas

Todos los meses ocurren decenas de acontecimientos astronómicos en nuestro cielo, aunque este año la luna llena de noviembre no tiene carácter de superluna

Foto: Luna llena en Menorca (EFE)
Luna llena en Menorca (EFE)

Dicen que las lluvias de estrellas son para el verano. Es lógico, si tenemos en cuenta que en noviembre los cielos tienen más probabilidades de encontrarse encapotados, con nubes y precipitaciones a todas horas, situación atmosférica que dificulta la visibilidad de cualquiera de las decenas de eventos astronómicos que tienen lugar cada mes. Sin embargo con un mes de noviembre que ha arrancado con unas temperaturas medias muy por encima de lo normal y que sigue la estela de la sequía que azota es mucho más fácil mirar al cielo y vislumbrar algunos de estos acontecimientos.

Así que no: las lluvias de estrellas no siempre son para el verano, ya que este noviembre tendrán lugar cuatro de ellas, todas después de arrancar el mes con la luna llena de noviembre que, a diferencia de la del año anterior, no es ninguna superluna. Para que se dé este fenómeno conocido como superluna es necesario que el satélite se encuentre en su perigeo, es decir, en su punto de órbinta más próximo a la Tierra. La luna llena de noviembre de 2017, por su parte, está muy cerca de este perigeo pero no dentro del tramo de aproximación fijado para que se denomine de este modo. La que sí lo fue fue la del año pasado, que se encontraba en el perigeo más perigeo de las últimas décadas.

Este año tendremos que esperar hasta el 3 diciembre para poder disfrutar de una superluna. Pero mientras, podemos ir haciendo boca con la de este mes, también conocida como 'luna del castor', porque según la tradición era la etapa del año en la que había que colocar las trampas para los castores, antes de que los pantanos comenzaran a congelarse, para poder así garantirzarse el suministro de ieles para el invierno. También se la conoce como la 'luna gélida' o la 'luna helada'.

Y después de ella, llegan las lluvias. Al menos cuatro lluvias de meteoros tendrán lugar durante este mes, aunque dos de ellas podrían definirse como una sola. Empieza la lluvia de las Táuridas, que es una precipitación de meteoros menos intensa que otras como las Perséidas, sin embargo destacan sobre todas ellas las Táuridas sur, lluvia que tiene lugar este mismo 5 de noviembre, y las del norte, que estarán en su máximo apogeo el día 12 de noviembre.

Lluvia de Perséidas en el Báltico (EFE)
Lluvia de Perséidas en el Báltico (EFE)

El 17 de noviembre es el turno de los Leónidas, que a pesar de ser poco espectaculares —una media de 15 meteoros por hora— tendrán a su favor las condiciones atmosféricas y que tienen lugar en víspera de luna nueva, es decir, ausencia de luna, por lo que es mucho más fácil poder ver las estrellas fugaces a pesar de que sean más débiles.

Por último serán las Alfa-Monocerótidas las que hagan su aparición, el 21 de noviembre. Se trata de otra lluvia de estrellas de baja intensidad, pero se estima que cada diez años se produce un estallido que puede alcanzar los 100 meteoros por hora. De hecho, la de 1995 fue una de las lluvias de estrellas denominadas por la propia NASA como fenómeno "extraño", ya que las Alfa-Monocerótidas llegaron a penetrar hasta cinco kilómetros más en la atmósfera que otros meteoros de tamaño y velocidad similares y con un contenido de sodio inusualmente bajo.

En esta ocasión, la mayor tasa horaria cenital —que es el máximo número de meteoros que se calcula que puede vislumbrar un observador ideal en un cielo perfectamente claro y con el radiante ubicado directamente en el cénit— tuvo lugar entonces en un intervalo de cinco minutos, alcanzando un pico de a lo sumo a 50 meteoros de los 420 —es decir, entre 470 y 370—.

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