Científicos al límite

Houston, tenéis un problema: así sobrevive al huracán el mítico centro espacial de la NASA

Durante varios días, el Centro Espacial Lyndon B. Johnson, rodeado de agua, resiste con un equipo de contingencia que sigue supervisando las misiones tripuladas

Foto: En condiciones normales, esta es la sala de control del Centro Espacial Johnson en Houston. (NASA)
En condiciones normales, esta es la sala de control del Centro Espacial Johnson en Houston. (NASA)

Para las históricas misiones Apolo que se lanzaron a la Luna entre 1966 y 1975, la NASA escogió un lema atribuido a Séneca: 'ad astra per aspera', que literalmente significa "por el sendero áspero, a las estrellas", y figurativamente, que al que algo quiere algo le cuesta.

Pero esta semana, a Royce Renfrew, encerrado a causa de las inundaciones en el Centro Espacial Johnson que la NASA tiene al suroeste de Houston, se le ocurrió una divertida variante del lema: 'Ad astra per aqua'. Sí, lo correcto sería haberlo escrito 'ad astra per aquam' pero entiendan que Renfrew tenía otras prioridades.

Logo alterado y compartido por Renfrew en redes sociales.
Logo alterado y compartido por Renfrew en redes sociales.

Renfrew, director de Vuelo en el centro cuya sala de control hemos visto en multitud de películas de Hollywood, forma parte del equipo de contingencia que permanecerá hasta el próximo 5 de septiembre en el centro. Sobre sus hombros seguirá la supervisión de las misiones tripuladas en las que participan astronautas de la NASA, que es la función para la que abrió sus puertas este complejo espacial a principios de los sesenta. En estos momentos, estas misiones se restringen a las que van y vienen de la Estación Espacial Internacional. Junto a ellos, solo queda en la base "personal esencial".

Supervisan, pero poco más pueden hacer. El domingo 27 de agosto, la ISS sobrevoló Texas a 400 kilómetros de altura tomando fotografías del huracán Harvey cuando se cernía sobre la metrópolis desde el golfo de México. Entonces, uno de los astronautas conectó con la sala de control. "Muy bien, tenéis fotos de Harvey en el SSC-21 si las queréis", dijo. El SSC o Station Support Computer es uno de los ordenadores de apoyo con los que la ISS cuenta en tierra.

Entonces Houston replicó: "Te copio, fotos de Harvey en el SSC-21. No tenemos plan de operaciones sobre este cambio debido, irónicamente, a Harvey, así que las cogeremos cuando podamos".

Cuál es la situación en el centro

Según relató Renfrew, a menos de un kilómetro de su edificio podía contemplar rescates en carreteras cubiertas por el agua y coches abandonados en las cunetas. "Definitivamente, estamos en una isla, no hay salida de esta área", dijo. Muchos de los 3.200 empleados que tiene el centro —pueden llegar a reunirse unas 10.000 personas incluyendo investigadores visitantes o contratistas— están insistiendo en ir a trabajar, por lo que la NASA se está viendo obligada a advertir, a través del sistema de emergencias del centro: "¡No os presentéis aquí hasta que seáis llamados!".

La que sí se ha presentado allí es Ellen Ochoa, directora del Centro Espacial Johnson, antigua astronauta y primera mujer hispana en el espacio. Pese a las terribles condiciones meteorológicas, de lluvia y viento, en las que están sumidos el centro y sus alrededores, el espectáculo debe continuar: el sábado se envían desde la base instrucciones para que la ISS corrija su órbita con el objetivo de acoger, el próximo 12 de septiembre, a tres nuevos miembros que despegarán rumbo a la estación en un cohete desde el cosmódromo kazajo de Baikonur.

La paradigmática sala de control de vuelo, habitualmente repleta de técnicos, está sirviendo estos días como dormitorio improvisado.

Estado actual de la Sala de Control de Vuelo. (Royce Renfrew)
Estado actual de la Sala de Control de Vuelo. (Royce Renfrew)

Uno de los experimentos que han tenido que suspenderse es el de la misión que estaba teniendo lugar en un edificio de tres plantas llamado HERA (del inglés Human Exploration Research Analog), en el que 14 personas llevaban participando desde el 5 de agosto. El experimento consistía en simular una misión dentro del edificio para comprobar, durante 45 días, cómo afecta al ser humano la falta de sueño, algo habitual en la exploración espacial.

El otro edificio hacia el que se han dirigido todas las miradas es el que cobija al futuro telescopio espacial James Webb, el sucesor del Hubble, una joya de la ingeniería aeroespacial cuya puesta en funcionamiento está finalmente prevista para octubre de 2018. Este aparato, que ha costado la friolera de 7.200 millones de euros, se encuentra en el Centro Espacial Johnson para realizar test previos al despegue, y en estos momentos está cobijado en una enorme cámara de vacío. Sus responsables han declarado que tanto el telescopio como el personal que se ha quedado allí para protegerlo están a salvo.

La gran pregunta es qué pasará si las condiciones no mejoran, o en el caso de otra tormenta tropical (la temporada de huracanes dura hasta octubre en el Atlántico). Pero la NASA tiene respuestas para casi todo, especialmente si sucede en nuestro planeta. Si su sede de Houston colapsa, el plan B de la NASA sería trasladar las funciones operativas al Centro de Vuelo Espacial Marshall, en Huntsville, Alabama.

Así sucedió, de hecho, en septiembre de 2008 con el huracán Ike, que obligó a la agencia espacial estadounidense a desplazar su base de operaciones desde Houston a un centro de apoyo en Austin, Texas y posteriormente al Marshall. El complejo de Houston estuvo cerrado durante 11 días aquel mes.

Ciencia

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios