Contaminación

Las depuradoras 'fantasma' de Andalucía: "Nos obligan a pagarlas pero no existen"

La Junta de Andalucía cobra desde 2010 un canon a cada familia para construir y mejorar depuradoras de aguas residuales. Pero a estos pueblos nunca llegarán

Foto: Dos de los 256 habitantes del Porvenir de la Industria. (A. V.)
Dos de los 256 habitantes del Porvenir de la Industria. (A. V.)

Hace ocho meses, Europa impuso a España una multa de 46 millones de euros por haber infringido la Directiva 91/271 referente al tratamiento de aguas residuales. Más de una década después del plazo máximo, nuestro país reunía aún casi dos docenas de aglomeraciones costeras de más de 15.000 personas que vertían las aguas residuales de sus habitantes al mar sin el paso previo por una planta depuradora.

Todos los países tuvieron un plazo de una década, hasta 2001, para enmendar la situación. Pero aquello era solo el principio. En la misma directiva se daban cinco años más de plazo para aglomeraciones menores de 15.000 habitantes. En resumen, el 31 de diciembre de 2005 todas las aguas residuales de España salidas de localidades con más de 2.000 habitantes debían pasar por un ciclo de depuración.

La situación era especialmente crítica en Andalucía. En la fecha límite impuesta por Europa, un 25% de la población de la comunidad no disponía de un tratamiento adecuado de aguas. Para enderezar la situación, la Junta introdujo en la Ley de Aguas de 2010 un Canon de Mejora de Infraestructuras Hidráulicas de Depuración, el ahora conocido como 'canon del agua'. La contribución media por hogar andaluz en cada recibo del agua es de unos tres euros fijos más un variable.

Esta familia de El Porvenir de la Industria (250 habitantes) paga 9,57 euros de depuración por recibo. No tienen depuradora.
Esta familia de El Porvenir de la Industria (250 habitantes) paga 9,57 euros de depuración por recibo. No tienen depuradora.

Este año, la presidenta Susana Díaz elogiaba la utilidad pública del canon, "solidario y finalista", que ha ingresado desde su introducción 324 millones de euros en las arcas públicas andaluzas con, según Díaz, "un porcentaje muy alto de ejecución".

La Andalucía rural "apesta"

¿Quiénes son los grandes olvidados? Todos aquellos andaluces que viven en pueblos de menos de 2.000 habitantes, situados dentro del canon de la Junta pero fuera de la directiva europea. Unos les exigen dinero para construir depuradoras que Europa no considera prioritario construir en sus municipios.

Fuente Obejuna, la localidad cordobesa que inspiró la obra de Lope de Vega (quien la tituló 'Fuenteovejuna', con uve, pensando en ovejas y no en abejas, ya que el nombre del pueblo viene de 'Fons Mellaria', fuente de miel), tiene paradójicamente con las depuradoras ambos problemas, los de un pueblo de más de 2.000 vecinos y los de uno de menos.

La obra de Lope (atención, 'spoiler') describe el terror de las mujeres de la localidad al comendador Fernán Gómez de Guzmán, quien había establecido el derecho de pernada en el municipio y, de hecho, lo ejecuta sobre la joven Laurencia. Las leyendas locales dicen que, en el siglo XV, muchas de las jóvenes humilladas por el comendador huyeron con sus familias de Fuente Obejuna y fueron formando asentamientos en cortijos situados a unos cuantos kilómetros. Hoy, el Ayuntamiento de Fuente Obejuna tiene administrativamente a su cargo esas antiguas aglomeraciones, hoy aldeas, algunas de las cuales, como La Coronada o La Cardenchosa, atienden a los mismos nombres de aquellas jóvenes que salieron huyendo del comendador.

Dejando atrás el teatro del Siglo de Oro y volviendo a la depuración de aguas, la población de este municipio se divide entre 2.800 personas en Fuente Obejuna y el resto en las aldeas, las más grandes, La Coronada y Argallón, con algo menos de 400 habitantes. La más pequeña, Los Pánchez, tiene 38.

Los puntos azul y morado indican las únicas plantas de tratamiento de aguas y punto de vertido en la zona.
Los puntos azul y morado indican las únicas plantas de tratamiento de aguas y punto de vertido en la zona.

Mateo Díaz se mudó definitivamente con su esposa a Posadilla después de jubilarse como maestro hace ocho años. Ahora lleva la Asociación de Vecinos de la aldea, de unos 200 habitantes. "Las aguas sucias aquí van como toda la vida de Dios, por un arroyo p'abajo y ya está, no hay más", dice.

Díaz cree que el reparto de responsabilidades, o culpas, entre Junta, ayuntamientos y empresas de agua hace que el problema no avance desde hace años. Pese al pequeño tamaño de las pedanías, cree que siempre habrá un impacto ambiental: "Cerca de aquí nace el río Benajarafe, que da al Bembézar", afluente, a su vez, del Guadalquivir, "pues toda la contaminación va p'abajo".

Por supuesto, pagan el canon desde 2010. Este impuesto es finalista, lo que significa que cuando se hayan finalizado las mejoras en los sistemas de depuración de Andalucía, dejará de cobrarse. Ellos, sin embargo, seguirán igual.

La llegada de las depuradoras 'low cost'

Hay una excepción: Piconcillo. Pese a tener apenas 80 habitantes, es la única pedanía que cuenta con una estación depuradora, las mismas que bares tiene la aldea.

Esta estación la pagó el propio Ayuntamiento de Fuente Obejuna. "Parte lo hicimos con ayuda de la Diputación de Córdoba", explica a Teknautas Isabel Cabezas, por entonces alcaldesa del pueblo y hoy diputada por Córdoba en el Congreso con el Partido Popular.

¿Por qué Piconcillo? "Existía un grave problema con las aguas residuales y no se podía esperar", añade Cabezas, "pero la responsabilidad corresponde a la Junta, que ya en 2006 anunció en el Boletín Oficial que iba a encargarse del asunto de las depuradoras".

La depuradora de Piconcillo se encuentra al final de una de las dos calles principales, justo en la confluencia de dos arroyos, el del Charcaco y el de las Higueruelas. Aquí, presumiblemente, es donde antes iban los residuos. Se presupuestó en 90.000 euros, su construcción correspondió a la empresa portuguesa Eco Demo y su explotación, una vez inaugurada en 2007, a Aqualia.

Estación depuradora de aguas residuales de Piconcillo. (A. V.)
Estación depuradora de aguas residuales de Piconcillo. (A. V.)

Pese a su reducido tamaño, la depuradora cuenta con distintos compartimentos de decantación donde los residuos de los piconcilleros burbujean al sol, seguramente por efecto de algunas bacterias añadidas para eliminar biológicamente el nitrógeno o el fósforo.

Parece casi de juguete, pero está garantizando la salud de los arroyos de los alrededores —previniendo su eutrofización— y la de los vecinos, previniendo malos olores y focos de infección. Y más importante, abre la puerta a que otras aldeas sigan este camino para resolver poco a poco los problemas de depuración de Andalucía, si no desde arriba, al menos desde abajo. Luisa Rodríguez, habitante de otra aldea, Cuenca, y concejala en Fuente Obejuna, explica a este periódico que la siguiente aldea con una depuradora 'low cost' será La Coronada, que llevaba desde 2004 empleando un sistema de depuración natural conocido como filtro verde.

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