De los cromosomas a las hormonas

¿Dopaje con testosterona? Este nuevo estudio hará temblar al atletismo femenino

El Tribunal de Arbitraje obligó a la IAAF a respaldar con pruebas científicas la influencia de la testosterona producida naturalmente. Ahora un estudio quita razón a Semenya y otras.

Foto: Dutee Chand, a la derecha, en los JJOO de Río 2016 (Lucy Nicholson / Reuters)
Dutee Chand, a la derecha, en los JJOO de Río 2016 (Lucy Nicholson / Reuters)

La velocista Dutee Chand, de 21 años, es la más prometedora del atletismo indio. Sin embargo, la mayor parte de las noticias que esta atleta ha generado no proceden de sus marcas o de sus victorias sino de sus hormonas. Hace tres años, en Delhi y por iniciativa de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF), Chand pensaba que iba a pasar un control antidopaje pero en realidad se vio sometida a una prueba para determinar su sexo.

Darío OjedaDarío Ojeda

El motivo es una peculiaridad, llamada hiperandrogenismo y compartida por otras deportistas, la más famosa es la sudafricana Caster Semenya. Estas mujeres producen testosterona -una hormona masculina- de manera natural, y ésta es precisamente una de las sustancias que las atletas suelen emplear para mejorar su rendimiento en pista. De las atletas actualmente sancionadas por dopaje, más de la mitad lo hicieron con andrógenos, entre ellas la española de origen nigeriano Josephine Onyia, que dio positivo por metenolona.

En resumen, Chand o Semenya son siempre sospechosas de dopaje, y la IAAF las amenazó con no volver a competir a menos que se sometieran a un tratamiento hormonal para reducir esa testosterona sobrante.

Chand recurrió al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAD) de Lausana, que le dio la razón en 2015 y ordenó suspender el reglamento de la IAAF hasta que hubiese evidencias de que los andrógenos podían afectar positivamente al rendimiento deportivo. Y ese momento acaba de llegar.

Este estudio puede cambiarlo todo

Esta semana, los médicos deportivos Stéphane Bermon y Pierre-Yves Garnier han publicado en el British Medical Journal el primer estudio que analiza la relación entre las hormonas sexuales masculinas y el rendimiento en deportes femeninos. Está demostrado, y el TAD así lo declaró, que poseer altos niveles de testosterona conduce a un incremento de la musculatura que, en determinadas disciplinas, puede otorgar a la atleta una ventaja competitiva. Además, el tribunal añadió que había "evidencias para apoyar la conclusión de que la testosterona endógena y exógena", es decir, la producida y la consumida, "tienen idénticos efectos fisiológicos".

Caster Semenya celebra la medalla de plata en Londres 2012 (Reuters)
Caster Semenya celebra la medalla de plata en Londres 2012 (Reuters)

Sin embargo, el TAD exoneró a la velocista india hasta que la IAAF pudiera producir "suficiente evidencia científica sobre la relación cuantitativa entre niveles de testosterona más altos y rendimiento atlético mejorado en atletas hiperandrogénicos".

Bermon y Garnier han analizado los niveles de andrógenos en sangre en 2127 muestras, tomadas a 21 atletas de élite masculinos y 22 femeninas durante los mundiales de atletismo de Daegu 2011 y Moscú 2013, llegando a la conclusión de que la ventaja competitiva es "significativa" para este tipo de atletas.

A los hombres no les afecta

"Al contrario de lo que pasa en atletas femeninas, los hombres con mayores concentraciones de testosterona no superaron a aquellos con concentraciones más bajas en ninguna de las disciplinas", escriben los doctores en el artículo. En mujeres, sin embargo, la cosa cambia, pero no en todas las disciplinas. "En 400 metros, 400 metros vallas, 800 metros, lanzamiento de martillo y salto de pértiga, las altas concentraciones de testosterona están asociadas con un rendimiento más alto", en concreto, entre un 1,8% y un 4,5%, porcentajes que pueden parecer triviales pero no lo son en deportes que se deciden por centímetros o décimas de segundo.

Los autores sugieren que aquellas atletas con altos niveles de andrógenos se benefician del aumento en la producción de glóbulos rojos, lo que incrementa la disponibilidad de oxígeno en los músculos. Aunque el estudio, financiado por la IAAF y la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) se centra en el atletismo, Bermon y Garnier mencionan que el hiperandrogenismo mejora especialmente las habilidades visuoespaciales, por lo que podría marcar la diferencia en deportes de raqueta, equipo o acrobáticos.

 Joanna Harper
Joanna Harper

La publicación del estudio ha sido bien acogida por quienes consideran que la medición de testosterona en deportistas es, de momento, la solución menos mala. Joanna Harper, médico y atleta transgénero que asesora al Comité Olímpico Internacional en asuntos de deporte y género celebraba ayer las conclusiones del estudio en las páginas de The Guardian: "Aunque no hay una solución perfecta a la molesta pregunta de quién debe competir en el deporte femenino, creo que el método más óptimo que tenemos en 2017 es usar los niveles de testosterona para dividir a los atletas en categorías masculina o femenina".

Antes de estas nuevas reglas, introducidas por la IAAF en 2011, la normativa estaba basada en los cromosomas X o Y de los deportistas, y según Harper, "asumían erróneamente que cualquiera con un cromosoma Y tenía una ventaja sustancial sobre las atletas con dos cromosomas X".

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