huesos humanos cocinados y roídos

¿Hambre o ritual? Hallan evidencias de canibalismo en España hace 10.000 años

Investigadores de la Universidad de Valencia han analizado los huesos hallados en una cueva y han encontrado señales de que fueron cocinados y mordidos por humanos

Foto: Esqueleto del Mesolítico hallado en La Braña 1, en León
Esqueleto del Mesolítico hallado en La Braña 1, en León

El periodo Mesolítico, hace ahora 10.000 años, fue una época agitada en Europa. Pequeños grupos de cazadores y recolectores sufrieron un profundo cambio cultural al aprender a confeccionar sofisticadas herramientas de piedra y madera. Estaban a las puertas de una revolución agrícola que les daría acceso a una mayor variedad de nutrientes y seguridad alimentaria. También su entorno estaba cambiando: la edad de hielo había terminado, pero el periodo cálido de la mitad del Pleistoceno aún no había comenzado.

Una costilla humana con signos de haber sido roída por otra persona
Una costilla humana con signos de haber sido roída por otra persona

Por aquel entonces, en una cueva de lo que hoy es Alicante, algunos grupos humanos practicaron ocasionalmente el canibalismo. Así lo asegura un estudio realizado por el atropólogo Juan V. Morales, de la Universidad de Valencia y publicado en la revista Journal of Antrhopological Archaeology este mes de marzo, a raíz del descubrimiento de huesos humanos cubiertos de marcas que corresponderían a lo que han llamado "prácticas antropofágicas". La datación por carbono sugiere que corresponden a dos eventos 'gastronómicos' diferentes ocurridos hace entre 10.000 y 9.000 años.

Aunque en la cueva estudiada han hallado 30 huesos humanos distintos, los investigadores explican en su estudio que pertenecen a tres individuos: una persona grande de mucho peso, otra más liviana y un niño (este sin signos de canibalismo). Consideran por tanto que, al menos, dos personas fueron comidas, y quizá varias más. No han hallado signos de violencia, así que probablemente habrían sido ingeridos después de muertos.

Cómo saber si fueron comidos

Es difícil identificar rastros de canibalismo en muestras arqueológicas porque no es sencillo distinguir las marcas de cocinado o de mordiscos de las marcas que dejan otros daños a lo largo de miles de años en huesos enterrados. El equipo de la Universidad de Valencia utilizó una guía previa de otro investigador, Bruno Bulestin, de la Universidad de Burdeos, que determinó las señales que podían apuntar hacia la práctica de comer carne humana.

Marcas en los huesos asociadas con mordiscos humanos
Marcas en los huesos asociadas con mordiscos humanos

La principal prueba es el hallazgo de restos humanos en heces humanas fosilizadas o la aparición de mordiscos humanos en huesos humanos. Otras pruebas indirectas son encontrar marcas en los huesos hechas con herramientas utilizadas tradicionalmente para despellejar, separar la carne de los huesos o despiezarla. Por último, están las evidencias en el entorno: si los huesos humanos han sido quemados o enterrados junto a otros de animales con las mismas marcas son señales adicionales de que se celebró un festín con carne humana.

En este caso, los investigadores españoles encontraron todas estas evidencias, a excepción de las heces fosilizadas. Los huesos humanos se encontraban enterrados al fondo de la cueva junto con los de otros animales, todos con señales de haber sido despiezados y quemados. Además, habían sido roídos, con señales de mordiscos correspondientes con los de una dentadura humana. También mostraban señales de haber sido sometidos a altas temperaturas antes de haber sido partidos para extraer el tuétano.

¿Hambre o ritual?

Este es el primer ejemplo conocido de canibalismo durante el Mesolítico en España, pero el canibalismo era una práctica más o menos común en Europa en aquella época y también durante miles de años antes. La pregunta que se hacen los antropólogos es por qué estos humanos lo practicaron. ¿Fue por hambrienta desesperación o se debía a un ritual espiritual? Los restos animales hallados junto a los humanos sugieren que tenían una dieta suficiente, pero pudieron pasar periodos de escasez que les empujasen a complementarla con "antropofagia ocasional", escriben los científicos.

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