el proyecto arrancó en 2016

Las dos científicas españolas que irán a la Antártida a luchar contra la desigualdad

Ana Payo y Uxua López formarán parte del Homeward Bound Project, una iniciativa para lograr que más mujeres accedan a puestos de mando en el ámbito científico

Foto: La primera expedición del Homeward Bound Project viajó a la Antártida a finales de 2016.
La primera expedición del Homeward Bound Project viajó a la Antártida a finales de 2016.

Viajar hasta el fin del mundo para cambiar el rol de la mujer en la ciencia. Ese es el objetivo que se marca una iniciativa liderada por dos australianas llamada Homeward Bound Project y cuya finalidad es seleccionar a un grupo de mujeres del ámbito STEM (siglas en inglés de ciencia, tecnología, ingenería y matemáticas) a las que, durante un año, imparte clases sobre liderazgo para aumentar así el impacto y la presencia de la mujer en la toma de decisiones en las organizaciones científicas y empresas privadas.

"Los informes del CSIC son abrumadores. Hay presencia femenina pero el problema es cómo se distribuye. Mujeres hay, pero no llegan a las posiciones de poder", denuncia Ana Payo, una de las dos chicas seleccionadas para esta segunda edición del proyecto. Tanto Payo como Uxua López son dos de las mujeres escogidas par adherirse al programa, que en breve iniciará su segunda edición, y que a finales del año pasado protagonizó la mayor expedición de mujeres al Polo Sur, cuando 76 chicas se embarcaron del 2 al 21 de diciembre para finalizar el curso.

"Es un proyecto enfocado a la visibilización, comunicación, estrategia y liderazgo", explica López, que en la actualidad trabaja en Acciona en temas relacionados con energías renovables. "Trabajo habitualmente con hombres, y sufro los problemas de igualdad. Es una lucha constante y cualquier iniciativa es bienvenida".

Esta ingeniera tendrá la oportunidad, junto a Payo, de formarse en diferentes aspectos que les permitan potenciar esas facetas. "Se trabaja en diferentes proyectos de educación, de empesa, académicos, políticos y hasta de representación en los medios. Los once primeros meses se trabaja con dinámicas a distancia en los que se hacen diferentes tests para saber dónde está y dónde quiere llegar cada candidata y se elabora un plan de actuación", explica.

¿La traca final? Una expedición de tres semanas a la Antártida. "No es un congreso, es una especie de broche final a un año de formación en el que recibimos un curso intensivo. No hay proyectos científicos en ese viaje aunque nosotras no abandonamos nuestra labor científica durante el curso", explica Ana Payo. Esta investigadora está estudiando el efecto de la variabilidad ambiental y sus perturbaciones en las aves marinas: cómo afectan factores como disponibilidad de comida, las condiciones oceanográficas o la presencia de perturbaciones en su supervivencia: "Son uno de los grupos más amenazados a nivel global, su población ha descendido un 70%".

Según datos del CSIC, las investigadoras españolas suponían el 39% en 2014, una cifra por encima de la media europea, que se quedaba en el 33%

Payo, que forma parte del Big Van Theory, un colectivo de científicos que hacen divulgación a través de monólogos, recuerda la importancia de su investigación: —"aves marinas, son un indicador del estado del mar y un buen reflejo de lo que está pasando en los oceanos".

El ámbito de trabajo de Payo y López está intimamente ligado con uno de los pilares sobre los que se cimenta el Homeward Bound Project: el cambio climático. Pero el verdadero plan, a diez años vista, es forma a un millar de científicas para que puedan mejorar sus habilidades personales, educarlas en los cambios que está sufriendo el planeta, la creación de planes de trabajo para fomentar la colaboración femenina en pos de un futuro sostenible en grupos transversales y la concienciación acerca del rol de la mujer para liderar al planeta hacia un futuro sostenible.

Lucha por la igualdad

En España, según datos del CSIC, las investigadoras españolas suponían el 39% en 2014, una cifra por encima de la media europea, que se quedaba en el 33%. Por sectores, la empresa es donde menor representación existe, con un 31% mientras que la cifra subía hasta el 56% en instituciones privadas sin ánimo de lucro.

Payo también señala la existencia del llamado techo de cristal en el ámbito académico, esa figura que mide la desigualdad en las probabilidades de promoción entre hombres y mujeres y que se sitúa entre el 1, la igualdad total, y el infinito. En España, la cifra media en el curso 2014-2015 estaba en el 1,86, algo por encima de la media de la Unión Europea, que tenía una tasa de 1,80. "Muchas veces se invisibilizan nuestros logros o tenemos que trabajar más para que lo que hacemos se reconozca. Que los organos directivos estén copados por hombres hace que estas dinámicas en la toma de decisiones se repliquen", argumenta Payo.

Ana Payo se dedica al estudio de las aves marinas.
Ana Payo se dedica al estudio de las aves marinas.

La científica recuerda que, a pesar de existir igualdad entre chicos y chicas en la universidad, esa percepción no llega a los puestos de mando. "A medida que avanzamos en la carrera, las mujeres caen. A posiciones de poder llegan un 11%", ilustra. Es ahí donde entra el trabajo de Homeward Bound, ilustra Payo. "El objetivo es invertir esos números y tener las herramientas para que no nos caigamos en la carrera para optar a puestos de toma de decisiones".

Un proyecto de 20.000 dólares

Payo y López no son las dos únicas españolas involucradas en el proyecto. Una tercera también estuvo seleccionada en un primer momento, aunque se ha tenido que retirar al no poder afrontar el coste económico del programa. Su nombre es Nerea Quesada, una investigadora recién licenciada especializada en enfermedades fúngicas en animales en peligro de extinción. "Acabé de estudiar hace un año, tengo una beca de nada y no he podido afrontar el primer pago", lamenta.

A Quesada le llamó la atención la posibilidad de aprender "técnicas de liderazgo" ya que cree que es notoria la escasa representación femenina en las altas instancias: "En mi máster somos más chicas que chicos, en biología somos más chicas pero los profesores son hombres y las plazas en la universidad están más repartidas a favor de ellos".

Fomenta el liderazgo a otros niveles, busca y genera espacios para dar una opinión más transversal. No me interesa uno en Harvard

Payo también ha encontrado alguna dificultad económica para poder costearse el programa. El proyecto cuesta 16.000 dólares por cabeza, para costear el alquiler del barco y la expedición a la Antártida, aunque los responsables elevan esa cifra a los 20.000 ya que cada participante debe pagar su transporte hasta Argentina.

"Necesito patrocinadores porque tenemos que financiar un 40% de la expedición", explica Payo que, para sacar adelante su presencia en el programa, ha lanzado una campaña de 'crowdfunding' para cubrir la cifra que necesitará para formarse.

López señala que podría haber optado por otros másters de formación "para CEOs o directivos" pero que ha optado por este proyecto por su distinción: "Busca fomentar el liderazgo a otros niveles, buscando y generando espacios para dar una opinión más transversal. No me interesa uno en Harvard porque no se habla de lo mismo y a mí no me interesa ser directiva o CEO".

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