Un cohete de SpaceX va a estrellarse contra la Luna este verano y eso preocupa a la NASA de cara a las misiones Artemis
En concreto, se trata de la etapa superior del cohete, que alcanza los 13,8 metros de altura y que fue abandonada tras un lanzamiento en 2025. Chocará contra el cráter Einstein
Un cohete Falcon 9 como el que impactará contra la Luna (Reuters/Steve Nesius)
El objeto es la etapa superior de un Falcon 9, de unos 13,8 metros de altura, que quedó abandonada tras un lanzamiento realizado a principios de 2025. A bordo de aquella misión viajaban dos vehículos lunares: el módulo Blue Ghost, de Firefly Aerospace, y el módulo Hakuto-R, desarrollado por la compañía japonesa iSpace.
La predicción sitúa el choque el 5 de agosto, aproximadamente a las 02:44 horas EDT, en las proximidades del cráter Einstein, una zona ubicada en el límite entre la cara visible y la cara oculta de la Luna. Aunque el impacto no supone un peligro directo para ninguna nave operativa, sí subraya un problema creciente como es la gestión de los restos de cohetes espaciales.
Un impacto previsible
Gray sostiene que la trayectoria de este tipo de chatarra espacial puede calcularse con bastante precisión porque su movimiento depende, sobre todo, de la gravedad de la Tierra, la Luna, el Sol y los planetas. Según explicó el astrónomo, "no presenta ningún peligro para nadie, aunque sí pone de relieve la despreocupación sobre cómo se eliminan los restos de hardware espacial".
El informe no ha sido publicado en una revista científica, pero el autor pidió a varios astrónomos que revisaran sus cálculos. Para afinar la previsión, se utilizaron más de 1.000 observaciones realizadas durante el último año, mientras el fragmento del cohete giraba por el entorno Tierra-Luna a una distancia similar a la de nuestro satélite natural.
La colisión se produciría a unos 8.700 km/h, una velocidad suficiente para abrir un nuevo cráter en la superficie lunar. El destello, sin embargo, sería demasiado débil para observarse desde la Tierra incluso con telescopios de gran tamaño, por lo que el interés científico llegaría después, al estudiar la huella dejada por el impacto.
La Luna, cada vez más transitada
El caso no es aislado. En 2022, Gray ya anticipó el choque de otro fragmento de cohete contra la Luna, errando solo por unos segundos y una escasa distancia respecto a la hora y el lugar previstos. Aquel precedente demostró que los restos abandonados en trayectorias lunares pueden permanecer durante largos periodos antes de acabar estrellándose contra la superficie.
La preocupación de fondo apunta a las próximas misiones Artemis de la NASA y al aumento previsto de lanzamientos hacia la Luna. Si EEUU quiere incrementar la frecuencia de sus misiones y China planea enviar astronautas antes de 2030, la gestión de la basura espacial lunar será clave para evitar riesgos en un entorno que pronto podría albergar naves, carga, tripulaciones e infraestructuras cerca del polo sur lunar.