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La Voyager 1 vuelve a fallar y la NASA se ve obligada a tomar una decisión que no quería
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A casi un día luz de la Tierra

La Voyager 1 vuelve a fallar y la NASA se ve obligada a tomar una decisión que no quería

48 años después de su lanzamiento, la sonda sigue reportando datos del espacio interestelar. Sin embargo, los problemas son cada vez más recurrentes

Foto: Recreación de la Voyager 1 en el espacio interestelar (NASA/JPL Caltech)
Recreación de la Voyager 1 en el espacio interestelar (NASA/JPL Caltech)

La sonda Voyager 1 de la NASA vuelve a estar en una situación crítica tras registrar una inesperada caída de energía, lo que ha obligado a los ingenieros a tomar una decisión que llevaban años intentando evitar: apagar uno de sus instrumentos científicos para prolongar su vida útil en el espacio interestelar.

La incidencia se produjo durante una maniobra rutinaria de rotación a finales de febrero, momento en el que los sistemas detectaron una reducción de potencia superior a la prevista. Ante el riesgo de que los mecanismos automáticos comenzaran a desconectar equipos sin control, el equipo del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) actuó con rapidez.

La solución adoptada no era la deseada, pero sí la más eficaz en este contexto. "Mientras que apagar un instrumento científico no es la preferencia de nadie, es la mejor opción disponible", explicó Kareem Badaruddin, responsable de la misión Voyager en la NASA, evidenciando la complejidad de mantener operativa una nave con casi medio siglo de actividad.

Un recorte necesario para seguir operando

El instrumento afectado ha sido el Low-Energy Charged Particles (LECP), encargado de medir partículas cargadas de baja energía como electrones, iones y rayos cósmicos. Este sistema llevaba casi 49 años proporcionando datos clave sobre el entorno del espacio interestelar, una región apenas explorada por la humanidad.

La orden enviada desde la Tierra tardó aproximadamente 23 horas en alcanzar la nave, situada a unos 25.000 millones de kilómetros. Una vez recibida, el proceso de apagado se completó en algo más de tres horas, confirmando que la intervención había sido ejecutada correctamente.

Este tipo de decisiones forman parte de una estrategia más amplia. La NASA lleva años desconectando progresivamente sistemas no esenciales para compensar la pérdida de energía, que se reduce en unos 4 vatios anuales debido al desgaste del generador basado en plutonio.

Una misión al límite de su vida útil

Lanzada en 1977, la Voyager 1 ha superado con creces su misión original de cinco años. Actualmente es el objeto creado por el ser humano más lejano de la Tierra y sigue enviando datos desde una zona del espacio que ninguna otra nave ha alcanzado hasta ahora.

Foto: voyager-1-problema-nasa-no-puede-resolver

A pesar de los problemas, la misión no está terminada. La nave aún mantiene operativos dos instrumentos científicos (uno para detectar ondas de plasma y otro para medir campos magnéticos), que continúan funcionando correctamente. Mientras tanto, los ingenieros trabajan en un plan más ambicioso, conocido como Big Bang, para optimizar el consumo energético y alargar su vida operativa el mayor tiempo posible.

La sonda Voyager 1 de la NASA vuelve a estar en una situación crítica tras registrar una inesperada caída de energía, lo que ha obligado a los ingenieros a tomar una decisión que llevaban años intentando evitar: apagar uno de sus instrumentos científicos para prolongar su vida útil en el espacio interestelar.

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