Ucrania 'destripa' dos misiles de Corea del Norte lanzados por Rusia y lo que se encuentra es una gran sorpresa
La investigación fue realizada por el Ministerio de Defensa de Ucrania. Los analistas pudieron recuperar grandes fragmentos de los misiles tras bombardeos reales
Una prueba de lanzamiento del misil KN-23 de Corea del Norte (YouTube)
La investigación, realizada por ingenieros y científicos de Kiev, parte del estudio de restos recuperados tras bombardeos reales. Este análisis técnico no solo buscaba comprender el funcionamiento de estos proyectiles, sino también aportar pruebas dentro de investigaciones sobre crímenes de guerra y reforzar futuras sanciones internacionales.
Los modelos examinados, principalmente los KN-23 y KN-24, presentan características muy concretas que permiten identificarlos. Su geometría, con diámetros poco habituales en otros sistemas balísticos, así como detalles en la estructura, coinciden con diseños previamente documentados en publicaciones surcoreanas y en instalaciones industriales de Corea del Norte.
Tecnología rudimentaria con soluciones inesperadas
Uno de los aspectos más llamativos es el uso de métodos de fabricación que recuerdan a hace décadas. Las soldaduras, por ejemplo, muestran una calidad propia de hace unos 50 años, lo que evidencia limitaciones industriales. A esto se suma el uso de materiales básicos y soluciones simples para afrontar condiciones extremas.
📌 Military engineers and scientists from the Ministry of Defense of Ukraine carried out laboratory analyses of debris from North Korean missiles, assessing how ‘unique’ they are compared to Russian designs.https://t.co/Wa6d1P8zOr
Sin embargo, el contraste aparece en el interior. Los sistemas de control integran componentes electrónicos comerciales de marcas internacionales, lo que sugiere que Corea del Norte recurre a canales indirectos para sortear sanciones. Esta combinación de lo antiguo y lo moderno permite mantener operativos sistemas que, sobre el papel, parecerían desfasados.
Otro detalle técnico relevante es la incorporación de grafito en la ojiva como protección térmica. Se trata de una solución más económica frente a materiales avanzados, pero eficaz para soportar el calor durante la fase atmosférica. Una elección que refleja una estrategia basada en la funcionalidad por encima de la sofisticación.
Limitaciones técnicas que no reducen su peligrosidad
Desde el punto de vista del rendimiento, estos misiles presentan carencias claras. Utilizan combustibles menos eficientes, lo que obliga a diseñar motores más grandes, incluso hasta 1,5 veces más largos que los equivalentes rusos, para alcanzar distancias similares. Esto repercute en su eficiencia global.
Aun así, su impacto estratégico sigue siendo elevado. Como misiles balísticos, resultan difíciles de interceptar y obligan al uso de sistemas avanzados como Patriot, generando un desequilibrio económico: armas relativamente simples fuerzan la movilización de recursos mucho más costosos. Una dinámica que ya se observa en otros ámbitos como el uso de drones.
El análisis ucraniano apunta a una conclusión clara: la guerra actual ya no depende exclusivamente de la tecnología más avanzada, sino de la capacidad de combinar recursos disponibles. Estos misiles, imperfectos, pero funcionales, evidencian que la eficacia militar puede residir en la adaptación más que en la innovación pura.