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El ex jefe de Just Eat lanza su plan para acabar con la burocracia empresarial
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UN AÑO TRABAJANDO

El ex jefe de Just Eat lanza su plan para acabar con la burocracia empresarial

Patrik Bergareche Sáiz de los Terreros levanta 2 millones del fondo Samaipata para Punto, una startup que tiene una solución para aplicar la inteligencia artificial para automatizar procesos administrativos

Foto: Los fundadores de Punto, Patrik Bergareche Sainz de los Terreros y Javier Escribano. Cedida
Los fundadores de Punto, Patrik Bergareche Sainz de los Terreros y Javier Escribano. Cedida

Patrik Bergareche Sainz de los Terreros lidió, durante muchos años, con ese salvaje oeste en el que se convirtió el negocio del reparto de comida a domicilio. Desde su puesto como director general en España, primero; y posteriormente como vicepresidente para el sur de Europa, Israel y Australia trató de potenciar un modelo de flotas mientras algunos de sus rivales se empeñaban en buscar las vueltas a la conocida como Ley Rider para seguir utilizando repartidores autónomos. Ahora este directivo ha cambiado de tercio y de industria, pero se ha propuesto una misión igual de ambiciosa: meter en vereda la burocracia empresarial. Y lo quiere hacer con la tecnología de moda, la inteligencia artificial generativa.

Eso es lo que pretende conseguir con Punto, una startup que lleva un año trabajando discretamente para poner a punto su solución tecnológica y que ahora ha levantado dos millones de financiación del fondo Samaipata.

Foto: inteligencia-artificial-logistica-voz-1hms

La propuesta de Punto, fundada por Bergareche y Javier Escribano, pasa por meterse en el núcleo mismo de la operativa administrativa de las compañías. Su tecnología se integra directamente en los sistemas internos y automatiza la relación con la administración, ejecutando trámites que hasta ahora exigían horas de gestión manual. La capa de inteligencia artificial generativa no se limita a rellenar formularios, sino que interpreta procesos, valida información y completa expedientes en cuestión de minutos. El impacto es tangible en términos de eficiencia. La compañía asegura que reduce más del 90 por ciento del trabajo manual asociado a estas tareas, eliminando cuellos de botella que suelen recaer en equipos financieros y administrativos.

Sectores ampliamente expuestos

Ese enfoque ya tiene recorrido en sectores especialmente expuestos a la regulación. En automoción, la plataforma se ha hecho un hueco en procesos como matriculaciones y transferencias ante la DGT. En energía, ha encontrado tracción en la gestión de Certificados de Ahorro Energético. En apenas un año, Punto ha sumado decenas de clientes que incluyen grandes grupos de concesionarios vinculados a marcas como BMW, Mercedes o Volkswagen, además de compañías energéticas como Repsol o Delcae y un ecosistema más amplio de gestorías y plataformas de vehículo de ocasión. En ese periodo ha procesado miles de trámites automatizados por un valor agregado que supera el millón de euros, una cifra modesta en volumen absoluto pero relevante como señal de adopción en procesos tradicionalmente resistentes al cambio.

La apuesta por la IA llega en un contexto en el que la carga regulatoria se ha convertido en un factor estructural para las empresas europeas. Más que eliminarla, la estrategia de Punto consiste en hacerla operativamente invisible. “Desde que nacimos hace un año, hemos conseguido aliviar la carga burocrática de decenas de empresas en España reduciendo costes e impulsando su crecimiento”, señala Bergareche. El directivo defiende que el siguiente paso es ampliar el alcance sectorial y reforzar el equipo para escalar el modelo. La ambición de fondo es más amplia. Convertirse en una pieza funcional dentro de la propia maquinaria administrativa, donde la eficiencia deje de ser una excepción y pase a ser la norma.

Patrik Bergareche Sainz de los Terreros lidió, durante muchos años, con ese salvaje oeste en el que se convirtió el negocio del reparto de comida a domicilio. Desde su puesto como director general en España, primero; y posteriormente como vicepresidente para el sur de Europa, Israel y Australia trató de potenciar un modelo de flotas mientras algunos de sus rivales se empeñaban en buscar las vueltas a la conocida como Ley Rider para seguir utilizando repartidores autónomos. Ahora este directivo ha cambiado de tercio y de industria, pero se ha propuesto una misión igual de ambiciosa: meter en vereda la burocracia empresarial. Y lo quiere hacer con la tecnología de moda, la inteligencia artificial generativa.

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