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El sarcófago de Chernóbil podría estar cerca del colapso y eso expondría hasta 200 toneladas de material radiactivo
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Lo advierte Greenpeace

El sarcófago de Chernóbil podría estar cerca del colapso y eso expondría hasta 200 toneladas de material radiactivo

El informe asegura que los ataques de Rusia sobre Ucrania están retrasando la puesta en marcha de los trabajos de reparación, imprescindibles tras cuatro décadas desde el accidente

Foto: Un proyectil perforó la cúpula del sarcófago, comprometiendo sus sistemas de control ambiental (Greenpeace)
Un proyectil perforó la cúpula del sarcófago, comprometiendo sus sistemas de control ambiental (Greenpeace)

Chernóbil vuelve a situarse en el foco internacional tras un informe de Greenpeace que alerta de un posible colapso del sarcófago nuclear. Una situación que podría liberar grandes cantidades de material radiactivo y agravar el riesgo ambiental en Europa décadas después del desastre de 1986.

El análisis, elaborado por expertos y presentado coincidiendo con el 40 aniversario del accidente, pone el acento en el deterioro progresivo de las estructuras que contienen los restos del reactor 4. Según la organización, la combinación de fatiga estructural y daños recientes ha elevado el riesgo a niveles preocupantes.

Dentro del complejo se encuentra el conocido como sarcófago o Shelter Object, una estructura de acero y hormigón levantada de forma urgente tras la explosión. Este sistema alberga alrededor de 200 toneladas de combustible nuclear, polvo altamente contaminado y escombros con una elevada carga radiactiva.

El especialista nuclear de Greenpeace Ucrania, Shaun Burnie, advirtió en The Japan Times sobre la magnitud del peligro: "Eso sería catastrófico porque hay toneladas de polvo altamente radiactivo, pellets de combustible, enormes cantidades de radiactividad dentro del sarcófago".

Daños estructurales que agravan el riesgo

El sistema de contención en Chernóbil no depende únicamente del sarcófago original. Sobre él se construyó el New Safe Confinement (NSC), una gigantesca estructura metálica de 36.000 toneladas diseñada para sellar el área y permitir su desmantelamiento controlado mediante tecnología robótica.

Sin embargo, investigaciones recientes apuntan a que este escudo también ha sufrido daños críticos. Un ataque con dron registrado en 2025 perforó su estructura exterior, afectando a los sistemas clave de ventilación, presión y control ambiental, esenciales para evitar fugas radiactivas.

El ingeniero Eric Schmieman, implicado en el diseño del NSC, explicó que estos daños impiden operar con normalidad los sistemas internos: "Es urgente que todas las medidas se tomen para restaurar las funciones críticas de la instalación". La imposibilidad de utilizar grúas y robots complica cualquier intento de desmantelar el sarcófago de forma segura.

La guerra impide una solución técnica inmediata

El contexto actual dificulta todavía más la situación. La actividad militar constante, con ataques de misiles y drones, así como los frecuentes cortes eléctricos, está afectando al funcionamiento de los sistemas de seguridad y monitorización del reactor. Esto limita la capacidad de respuesta ante un posible incidente.

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Aunque Ucrania y sus socios internacionales acordaron un plan de cuatro años para evaluar y reparar el NSC, los expertos advierten de que llevar a cabo obras de gran envergadura resulta prácticamente inviable bajo condiciones de guerra. Mientras tanto, el riesgo de liberación de partículas radiactivas sigue creciendo, con potencial impacto más allá de las fronteras ucranianas.

Chernóbil vuelve a situarse en el foco internacional tras un informe de Greenpeace que alerta de un posible colapso del sarcófago nuclear. Una situación que podría liberar grandes cantidades de material radiactivo y agravar el riesgo ambiental en Europa décadas después del desastre de 1986.

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