Mi madre siempre se quejaba de su Dyson. Esta review la tenía que hacer ella
La compañía británica completa su catálogo con dos aparatos que no están centrados tanto en la potencia o la autonomía, sino en que resulten realmente cómodas y que sean realmente fáciles de usar
Antes de hablarles del qué, hoy toca hablarles del quién. Les presentó (virtualmente) a Maria José. La Mariajo para mis amigos. Van a disculparnos lo de ponerle cara, que a sus casi 74 años no le apetece mucho ponerse a posar delante de la cámara. La historia es que mi madre es protagonista indispensable en esta review. Les voy a explicar por qué. Hace unos años, cuando se jubiló, decidimos tener algunos detalles con ella.
Entre ellos, le regalamos una aspiradora Dyson de mano. Era una cosa que siempre había tenido entre ceja y ceja. Al principio estaba encantada, pero cuando pasó cierto tiempo empezó a ponerle algunos peros. Había dos cosas que no le convencían. Una de ellas, eso de tener que apretar un gatillo constantemente para activarla. Eso es algo que la marca solucionó hace un par de generaciones.
La otra pega que le ponía era lo poco manejable que le resultaba. Le pesaba demasiado. “Limpia muy bien, pero se me hace agotador pasarla por todos lados”, decía. Hubo que complementar el capricho con otro. Un robot aspirador, de los que aspira y friega. La Dyson se siguió utilizando, pero mucho menos. Y no sirvió para que cada vez que la visitemos no tarde en decir lo de “la primera vez que me siento en todo el dia”, aunque sean las 9, las 10 o las 18 de la tarde.
La cuestión es que cuando Dyson presentó sus nuevas máquinas, automáticamente pensé en ella. ¿Por qué? Porque están diseñadas para ser mucho más ligeros y manejables de lo que son sus aspiradores tradicionales sin cable. Ese día decidí que esta review no la hacía yo. La hacía ella. O al menos parte.
"Es más fácil que mover una escoba"
Lo primero que soltó mi madre al tocar la PencilVac, que es como se llama el invento en cuestión, es que “pesaba menos que una escoba”. “Bueno, pesa más que una escoba, pero es igual de cómoda de manejar”, rectificó poco después mientras se fijaba en el haz de luz del cabezal y como revelaba que el suelo todavía no estaba todo lo fino que estaba.
La reacción de mi madre al coger la máquina tampoco fue especialmente técnica. Lo primero que dijo fue que aquello no parecía una aspiradora. Parecía un palo. Un palo caro, añadió después de mirarla un poco más. La idea detrás de la Dyson PencilVac, que llega con un precio de 499 euros, es bastante distinta a la de otras aspiradoras sin cable de la marca. Aquí prácticamente todo está dentro del tubo. Motor, batería, electrónica y también el depósito. Desaparece ese bloque voluminoso que suelen llevar las Dyson cerca de la mano.
El resultado es una máquina muy fina, casi del grosor de una escoba. Y ese cambio de diseño tiene bastante impacto en cómo se siente al usarla. El peso no está concentrado en un punto, sino repartido a lo largo del tubo. En cifras, ronda los 1,7 kilos, que sobre el papel no parece especialmente llamativo, pero en el uso diario sí se nota. Sobre todo cuando la aspiradora deja de estar en el suelo.
Estanterías, cuadros, lámparas o las esquinas del techo son sitios que muchas veces se limpian menos de lo que deberían, en parte porque levantar una aspiradora durante un rato acaba cansando. Con la que tenía antes mi madre, directamente no lo hacía. Con esta lo hace con bastante más naturalidad. Esa ligereza tiene otra consecuencia interesante. No solo puede resultar más cómoda para alguien mayor. También para cualquiera con problemas de espalda o muñeca, o simplemente para quien prefiere una máquina que no dé la sensación de estar levantando peso cada vez que se usa.
El cabezal también contribuye a que la máquina resulte manejable. Gira con facilidad y permite rodear patas de mesas o sillas sin demasiadas maniobras. Además, aspira tanto hacia delante como hacia atrás, algo que en la práctica reduce bastantes pasadas innecesarias.
Hay también un elemento que Dyson lleva un tiempo introduciendo en sus aspiradoras y que aquí vuelve a aparecer. El cabezal proyecta dos líneas láser sobre el suelo, una delante y otra detrás. La idea es hacer visible el polvo que normalmente no se ve. Funciona bastante bien, quizá demasiado. Es un placer obsesivo hacer pasadas hasta que la luz rebota en el suelo sin arrojar la más mínima mota.
El rodillo del cabezal también tiene un diseño pensado para reducir uno de los problemas habituales de estas máquinas, el pelo que se enreda en el cepillo. En casas donde alguien tenga el pelo largo, eso se nota bastante, porque evita tener que sacar tijeras cada cierto tiempo para limpiar el rodillo. Hasta aquí la experiencia es bastante positiva, pero la PencilVac también tiene limitaciones. La potencia de succión está por debajo de la de otras Dyson más grandes. Para polvo fino, migas o la suciedad cotidiana en suelos duros funciona bien, pero cuando aparecen alfombras más densas o suciedad más pesada, se nota que no es el escenario para el que está pensada. El depósito también es pequeño, apenas unos 0,08 litros. Dyson compacta bastante la suciedad dentro, pero aun así se llena rápido. En una casa con bastante polvo o con mascotas, tocará vaciarlo con frecuencia.
Y el proceso de vaciado es bastante cómodo. Al ser un tubo tan estrecho, a veces parte de la suciedad se queda pegada en el interior y hay que ayudar un poco para que salga del todo. La autonomía sigue esa misma lógica de máquina ligera pensada para repasos rápidos. En uso normal, ronda los veinte o treinta minutos. Suficiente para un piso pequeño o para mantener el suelo al día, pero algo justo si la idea es limpiar una casa grande de una sola vez. Y mucho menos con el modo turbo, que en unos pocos minutos se zampa la batería. Se puede comprar una por separado, porque es fácilmente intercambiable. La conclusión de mi madre fue bastante simple. Esto sirve para mantener la casa limpia, no para hacer una limpieza a fondo. Y probablemente sea la mejor forma de entender esta aspiradora.
Una fregona muy fina
Esta estilizada aspiradora no ha sido el único lanzamiento de Dyson de este tipo. También ha creado PencilWash, que es la versión pensada para fregar el suelo. La filosofía es prácticamente la misma que en la aspiradora. La máquina es muy fina y relativamente ligera. El mango tiene unos 38 milímetros de diámetro y el peso total ronda los dos kilos. Además, la distribución del peso hace que en la práctica se sienta incluso algo más ligera. Mi madre la mueve por la cocina con una naturalidad bastante parecida a la de una escoba. Eso, para alguien que lleva toda la vida fregando con cubo y fregona, cambia bastante la experiencia.
El sistema es sencillo. Un rodillo de microfibra gira continuamente mientras recibe agua limpia desde un pequeño depósito. Ese rodillo va fregando el suelo y el agua sucia termina en otro depósito separado. Puede parecer una solución bastante obvia, pero frente a una fregona tradicional tiene una ventaja clara. No estás pasando continuamente la misma agua sucia por el suelo. El rodillo siempre recibe agua limpia y la suciedad acaba apartada en su propio depósito.También ayuda lo plana que puede ponerse la máquina. La PencilWash se tumba casi por completo y ha entrado debajo de sofás o muebles bajos donde una fregona normal suele tener más problemas para llegar.
Otro detalle que se agradece es que deja poca humedad en el suelo. El rodillo controla bastante bien la cantidad de agua, así que el suelo seca relativamente rápido y se puede volver a pisar en poco tiempo. Como ocurre con la aspiradora, también aquí hay algunas limitaciones. No es una máquina pensada para aspirar suciedad grande ni para sustituir a una aspiradora convencional. Funciona mejor cuando el suelo ya está razonablemente limpio y lo que se quiere es mantenerlo.
Los depósitos tampoco son muy grandes. El de agua limpia ronda los 300 mililitros y el de agua sucia algo más. En un piso normal suele bastar para una pasada completa, pero en superficies grandes tocará rellenar.
Y hay mantenimiento. Conviene vaciar el depósito de agua sucia y limpiar el rodillo con cierta regularidad. Si no se hace, acabará apareciendo olor. Es el precio de un sistema sencillo que no incluye mecanismos de autolimpieza más complejos.
El resumen es bastante claro. La aspiradora sirve para repasar el polvo y como herramienta principal en apartamentos pequeños o medianos en los que no haya mucha alfombra ni mascotas. La PencilWash para fregar rápido sin sacar el cubo.
Más allá de su caso particular, la idea de Dyson con estas dos máquinas parece bastante clara. No buscan ser las más potentes de su catálogo ni sustituir a todas las herramientas de limpieza de una casa. La PencilVac, que además es más cara, intenta ser una aspiradora ligera y versátil que se pueda usar en casi cualquier sitio de la casa, desde el suelo hasta estanterías, techos o incluso el coche. La PencilWash es más específica y está pensada para suelos duros y mantenimiento diario.
Para personas mayores o para quien tenga problemas de espalda esa ligereza puede marcar la diferencia. Pero también puede tener sentido para cualquiera que simplemente quiera una máquina rápida de sacar, usar unos minutos y volver a guardar. Eso sí, conviene tener claro su enfoque. No son máquinas pensadas para limpiezas profundas ni para sustituir completamente a una aspiradora más potente. Funcionan mejor como herramientas de mantenimiento que como solución única para toda la casa.
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Antes de hablarles del qué, hoy toca hablarles del quién. Les presentó (virtualmente) a Maria José. La Mariajo para mis amigos. Van a disculparnos lo de ponerle cara, que a sus casi 74 años no le apetece mucho ponerse a posar delante de la cámara. La historia es que mi madre es protagonista indispensable en esta review. Les voy a explicar por qué. Hace unos años, cuando se jubiló, decidimos tener algunos detalles con ella.