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Los móviles baratos me dan una pereza enorme. Por fin he encontrado uno realmente distinto
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lo probamos a fondo

Los móviles baratos me dan una pereza enorme. Por fin he encontrado uno realmente distinto

No apto para todos los públicos, Nothing se saca de la manga otro smartphone asequible con su clásico diseño. Ahora los acompaña con unos auriculares de diadema que también apelan al bolsillo. Esta es nuestra experiencia

Foto: El Nothing Phone (4a). (EC Diseño)
El Nothing Phone (4a). (EC Diseño)

Hace unas semanas hablé con Carl Pei y su mensaje quedó claro. Este año Nothing no quiere competir con los flagships. Su apuesta pasa por consolidar su ecosistema, reforzar la gama media con productos que tengan personalidad real y, al mismo tiempo, protegerse de un escenario que empieza a preocupar a toda la industria. La escasez de memorias y chips acelerada por la fiebre de la inteligencia artificial amenaza con inflar los precios de la electrónica. Pei lo explicaba con esa mezcla de entusiasmo y cálculo frío que le caracteriza, convencido de que el diseño y las funciones inteligentes pueden marcar más diferencia que un procesador de última generación.

El Nothing Phone (4a) es una buena materialización de esa idea. Cuando lo sacas de la caja hay una sensación inmediata de que no estás ante otro móvil genérico de gama media. El sistema Glyph 2.0, las luces LED que dan un toque distintivo a su trasera, no es el despliegue visual de sus primeras versiones, sino que es un guiño más sobrio y elegante. Con el paso de las horas empiezas a usarlo casi sin darte cuenta. Las notificaciones aparecen como pequeños destellos silenciosos cuando el teléfono está sobre la mesa. El temporizador de la cámara se convierte en una cuenta atrás luminosa que puedes ver incluso desde lejos. El volumen sube o baja con una barra de luz que recorre el panel trasero como si fuera un indicador físico. Son detalles pequeños, pero crean una relación distinta con el dispositivo.

Foto: nothing-nuevos-moviels-auriculares

La trasera transparente sigue teniendo algo hipnótico. No es solo diseño industrial. También tiene un punto de objeto curioso que invita a mirarlo un segundo más de lo normal. Los nuevos colores, rosa y azul, ayudan a reforzar esa sensación. En un mercado lleno de teléfonos casi idénticos, este consigue llamar la atención sin necesidad de exagerar.

En la mano el teléfono transmite solidez desde el primer momento. Sus 198 gramos están bien repartidos y el marco plano de aluminio aporta esa rigidez que normalmente asociamos con dispositivos más caros. No resulta pesado incluso después de largos ratos de uso y mantiene un equilibrio cómodo al escribir, leer o ver vídeos. La certificación IP64 significa que no es un móvil pensado para el agua, pero sí para el día a día real. Lluvia, salpicaduras o un café que termina cayendo sobre la mesa dejan de ser un motivo de preocupación.

placeholder La encantadora trasera del Nothing Phone 4.
La encantadora trasera del Nothing Phone 4.

Si lo comparas con modelos como el Google Pixel 9a o el Samsung Galaxy A56, el Phone 4a destaca sobre todo en diseño y batería. En rendimiento, apuesta por un equilibrio más realista gracias al procesador Qualcomm Snapdragon 7s Gen 4. No es un motor pensado para ganar competiciones de benchmarks, pero en el uso cotidiano responde con la fluidez suficiente para no molestar a la gente. Cambiar entre aplicaciones ocurre de forma inmediata. Las fotos se abren rápido en la galería. Las redes sociales se desplazan con suavidad. Esa sensación de estabilidad continua es lo que realmente define la experiencia. Las versiones de RAM son de 8 o 12GB. El almacenamiento va desde 128 hasta 512, partiendo de 349 euros.

La pantalla es probablemente el apartado donde el teléfono se acerca más a la gama alta. El panel AMOLED alcanza las 6,78 pulgadas con resolución 1.5K y refresco LTPO de 120 Hz. Sobre el papel suena impresionante, pero lo interesante es cómo se percibe en la práctica. Deslizar el dedo por la interfaz produce una sensación de fluidez casi líquida. Las animaciones parecen adelantarse ligeramente a tu gesto, como si el sistema fuera un paso por delante.

placeholder Foto: M. McLoughlin
Foto: M. McLoughlin

El brillo máximo llega a los 3.000 nits, lo que en la práctica significa que incluso bajo el sol directo de Madrid la pantalla sigue siendo perfectamente legible. Los colores mantienen intensidad sin resultar artificiales y el contraste profundo hace que vídeos y fotografías destaquen con fuerza. El Always On Display se integra además con el sistema Glyph, convirtiendo la pantalla apagada en una pequeña superficie informativa que apenas consume batería.

La autonomía es uno de esos aspectos que cambian la relación con el teléfono. La batería de 5.400 mAh transmite una sensación de libertad que no siempre se encuentra en esta categoría. Durante varios días de uso normal, fue fácil alcanzar entre seis y siete horas de pantalla activa sin pensar demasiado en el cargador. Puedes usar el teléfono con naturalidad durante toda la jornada y todavía terminar el día con margen suficiente.

Un asequible diferente
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Nothing Phone 4a
Compra a precio mínimo

Cuando llega el momento de recargar, la carga rápida de 50 W recupera aproximadamente la mitad de la batería en unos veinte minutos. Es el tipo de carga que se adapta bien a las rutinas reales. Dejas el móvil conectado mientras te preparas para salir de casa y cuando vuelves ya tienes energía suficiente para el resto del día. La carga inalámbrica de 15 W aparece como un extra poco habitual en este rango de precio y añade comodidad a la rutina nocturna.

Todo esto funciona sobre Nothing OS 4.x, una capa ligera y bastante limpia. No hay aplicaciones duplicadas ni software innecesario ocupando espacio. El sistema se mueve con naturalidad y aprovecha bien el hardware disponible. Nothing promete cuatro años de actualizaciones del sistema y cinco de seguridad, una cifra razonable para la gama media actual. Evidentemente, no es el dispositivo ideal para quienes editan vídeos pesados o pasan horas jugando a títulos exigentes, pero para el uso real de la mayoría de usuarios funciona con una eficiencia convincente.

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Foto: M. McLoughlin

Las cámaras cumplen con solvencia en el día a día. El sensor principal de 50 MP con apertura f/1.9 captura imágenes muy nítidas, con colores naturales y un contraste equilibrado que hace que las fotos diarias se vean mucho más atractivas de lo que esperaba de un gama media. Los retratos salen naturales y los detalles se mantienen incluso al ampliar ligeramente.

El teleobjetivo periscópico de 50 MP con 3,5 aumentos ópticos y 7x “in-sensor” permite acercarse a elementos lejanos sin perder la esencia de la imagen, aunque el zoom digital más allá de 10x se nota excesivamente borroso y ruidoso. La ultra gran angular de 8 MP es útil para paisajes o interiores, aunque la definición no llega a la del sensor principal, y la frontal de 32 MP sorprende por su consistencia incluso con un poco de zoom digital, ideal para selfies claras y detalladas.

En vídeo, grabar en 4K a 30 fps con estabilización híbrida OIS y EIS se siente muy estable al caminar, y los modos de cámara lenta a 1080p a 120 fps permiten capturar momentos cotidianos con una calidad digna. La calidad general de vídeo no es comparable a un móvil más caro pero cuenta con colores realistas y buena nitidez para la gama media, y el soporte de Dolby Vision HDR aporta un extra visual agradable aunque discreto. En conjunto, la cámara del Phone 4a ofrece una experiencia que invita a explorar diferentes ángulos y zooms, jugar con la luz y las composiciones. Es la típica cámara que cuando la usas de día con un poco de olfato no parece limitada como otras de este rango de precio.

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Foto: M. McLoughlin

Auriculares originales y más asequibles

Junto al teléfono llegan también los Nothing Headphone A. Al sacarlos de la caja se repite una sensación curiosa. El diseño es llamativo, pero los acabados pueden dejar el cuerpo pidiendo más. Luego recuerdas su precio de 159 euros y la percepción cambia. La estética transparente mantiene el lenguaje visual de Nothing y hace que encajen con el Phone 4a casi como si fueran una extensión natural del dispositivo.

Pesan alrededor de 310 gramos, algo por encima de algunos rivales, pero el equilibrio está bien conseguido. La diadema ajustable de poliuretano y las almohadillas de espuma de memoria reparten la presión de forma uniforme. En sesiones largas de cuatro o cinco horas siguen resultando cómodos, algo que no siempre ocurre con auriculares de este rango.

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Foto: M. Mc.

La batería es probablemente su rasgo más llamativo. Nothing promete hasta 135 horas de reproducción sin cancelación de ruido y unas 75 horas con el sistema ANC activado. En la práctica eso significa que puedes pasar semanas enteras utilizándolos sin pensar en el cargador. Y si en algún momento te quedas sin batería, diez minutos de carga rápida ofrecen aproximadamente veinte horas adicionales de uso.

Comparados con modelos como los Sony WH-CH720N o los JBL Tune 770NC, la diferencia en autonomía es enorme. Es una de esas características que terminan influyendo más de lo esperado. Simplemente los usas cuando quieres sin preocuparte de su batería.

El sonido mantiene un perfil bastante equilibrado. Los graves tienen presencia, pero no dominan la mezcla, los medios ofrecen buena claridad para voces y los agudos aportan suficiente detalle para música variada. Evidentemente, no compiten con auriculares de referencia como los Sony WH-1000XM5 o los Bose QuietComfort 45, pero resultan perfectamente válidos para escuchar música, podcasts o ver series.

Foto: huawei-freeclip-2-review-opiniones-claves-caracteristicas

La aplicación Nothing X permite ajustar un ecualizador de diez bandas y añadir perfiles personalizados. También incluye una función curiosa que permite compartir esos ajustes mediante códigos QR. Es un detalle pequeño, pero refleja la intención de Nothing de crear una experiencia que vaya más allá del hardware.

La cancelación activa de ruido funciona bien con sonidos constantes como ventiladores, tráfico o el zumbido del transporte público. Con voces cercanas o ruidos repentinos su eficacia disminuye, algo bastante habitual en este rango de precio. El modo transparencia resulta suficiente para mantener conversaciones rápidas sin quitarse los auriculares.

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Foto: M. Mc.

En conectividad no se quedan atrás. Incorporan Bluetooth 5.3, conexión multipunto para dos dispositivos, baja latencia para juegos móviles y compatibilidad con Google Fast Pair. La integración con Nothing OS añade controles rápidos y algunas funciones experimentales vinculadas a ChatGPT, aunque la aplicación todavía tiene margen para pulirse.

Fuera del carril y baratos
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Headphone (a)
Compra a precio mínimo

En conjunto, el Phone 4a y los Headphone A muestran con bastante claridad cuál es la estrategia actual de Nothing. La compañía parece más interesada en construir una experiencia coherente y asequible que en perseguir cifras extremas de rendimiento. Son dispositivos que priorizan personalidad, autonomía y una interacción agradable en el uso diario.

No son perfectos y tampoco pretenden serlo. Si lo que buscas es la máxima potencia, certificación IP68 o la mejor cámara automática posible, teléfonos como el Pixel 9a o el Samsung A56 siguen siendo referencias claras. Pero para muchos usuarios esta combinación demuestra algo interesante. Un diseño con identidad, una pantalla excelente y una autonomía casi absurda pueden resultar más atractivos que cualquier lista de benchmarks.

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Foto: M. McLoughlin

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Hace unas semanas hablé con Carl Pei y su mensaje quedó claro. Este año Nothing no quiere competir con los flagships. Su apuesta pasa por consolidar su ecosistema, reforzar la gama media con productos que tengan personalidad real y, al mismo tiempo, protegerse de un escenario que empieza a preocupar a toda la industria. La escasez de memorias y chips acelerada por la fiebre de la inteligencia artificial amenaza con inflar los precios de la electrónica. Pei lo explicaba con esa mezcla de entusiasmo y cálculo frío que le caracteriza, convencido de que el diseño y las funciones inteligentes pueden marcar más diferencia que un procesador de última generación.

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