He tirado la tabla de planchar por este vaporizador: es el mejor invento para tus camisas
De juguete de viaje a solución definitiva: pruebo los mejores vaporizadores verticales para tener tu ropa impecable (y desinfectada) en segundos
Vamos a ponernos en situación: domingo por la tarde, toca meter mano a esa montaña de ropa que te mira de reojo para ser planchada. El solo hecho de sacar la tabla y despegar sus patas ya te pone de mal humor. Al menos esa es la sensación que a mí me genera y es que debo confesar que de todas las tareas domésticas habituales, posiblemente la plancha sea la que más rechazo me genere.
Tal es así que durante mucho tiempo he intentado esquivar en la medida de lo posible todo planchado que no sea absolutamente imprescindible, hasta tal punto de preferir salir a la calle con la camiseta algo arrugada y jugándome la dignidad al tiempo que abogo por el estilo descuidado.
Podrás imaginar por tanto mi alegría al descubrir que los vaporizadores de mano no son ni mucho menos un juguete de viaje, como yo pensaba. Durante semanas he estado probando cuatro modelos bastante diferentes pero que tienen una misión común: hacer que nuestras prendas no luzcan ni una arruga al tiempo que eliminamos bacterias (¿hasta el 99%, lo sabías?) y hasta ganamos espacio en casa si decidimos con ello eliminar el armatoste que ocupa un centro de planchado convencional.
Philips Serie 5000: el kit perfecto
Philips tenía dos opciones con su Serie 5000: hacer una plancha de mano y ya o diseñar el modelo de vapor más bonito que he visto hasta la fecha. Y, por suerte, han optado por lo segundo. Porque sí, la compañía le ha puesto mimo a este equipo y lejos de hacer simplemente un aparato eficiente, se ha preocupado por lograr una propuesta donde el aspecto y sus acabados brillan desde que la sacas de la caja.
Y es que nunca imaginé que diría esto de una plancha de vapor pero qué bonita es la Philips 5000, oye. En mi caso tengo la versión en morado y rosa, pero hay cuatro combinaciones más de colores para elegir la que más te guste -como si prefieres el negro y dorado, que sería el más corriente de la colección.
Su funcionamiento es aplastantemente fácil: rellenas su botellita inferior, inclinas la cabeza de la plancha hacia adelante, enchufas y esperas unos segundos a que se caliente. Tras ello solo tienes que empezar a planchar y ver cómo las arrugas de tu preciada camisa desaparecen en nada.
Cuenta con dos modos, Eco y Max (más ideal para arrugas persistentes o prendas por ejemplo de algodón) y su punta estrecha facilita el alcanzar zonas más difíciles de la prenda. No es un aparato especialmente pesado, pero tampoco ligero, por lo que sí que es verdad que al estar un rato con ella te puede cansar un poco en la mano -nada grave, prometido.
Lo que más me ha gustado, sin duda, es lo bien provisto que viene de accesorios. A diferencia de otros vaporizadores, este trae una especie de mantita para poder colocar sobre ella la prenda (ya sea en vertical o en horizontal). Me ha resultado tan útil y cómoda que hasta la he usado en mis pruebas con el resto de modelos de este artículo.
Una vez acabes, la citada manta hace las veces de estuche de transporte, ya que cuenta con varias gomas que sirven para agarrar la plancha, un depósito de agua adicional (acoplado trae una de 150 ml, siendo la accesoria de 200 ml) y hasta un guante, ideal para poner la mano por detrás de la tela al planchar -por ejemplo en las mangas- y no quemarte, y que hace las veces de bolsa. Bravo por Philips.
Si a todo esto le sumamos que tiene un precio de 69,99 euros, me parece una compra altamente recomendable y me atrevería a decir que se ha convertido en mi favorita en relación calidad/precio.
Create Iron Up: la sencillez por bandera
Ya sabes que el catálogo de Create es muy completo y de la misma forma que cuenta con freidoras de aire y planchas de pelo, también tiene un vaporizador vertical. Este presenta un diseño más sencillo que el de Philips, aunque no por ello descuidado -diría que tiene, de hecho, cierto aire intencionadamente retro-, y está disponible en tres colores: negro, verde y blanco roto (nuestro protagonista).
Su cabeza es notablemente ancha y cuenta con laterales ligeramente acabados en pico que pueden ayudar a alcanzar algo mejor zonas complicadas. Alcanza hasta los 15 g/min de vapor continuo y permite un planchado efectivo, aunque he notado que su expulsión de vapor es a veces más irregular y deja áreas algo mojadas (que se secan enseguida, eso sí).
Su depósito de agua es de 90 ml y solo tiene un botón de acción, por lo que al enchufarla ya se enciende y para apagarla hay que retirarla sí o sí de la corriente. Reconozco que hubiera agradecido algún accionador intermedio que me permitiese encender y apagar sin tener que estar atenta al cable, pero es un mal menor.
En cuanto a accesorios, viene cortita: bolsa térmica de viaje y un vaso medidor, ciertamente útil, eso sí, teniendo en cuenta que la boquilla de su depósito no es de las más anchas para llenar con comodidad. El precio, de 89,95 euros, me parece algo caro si lo comparo con la Philips, aunque por 74,95 euros, como se oferta ahora en la web oficial sí lo veo algo más acorde para lo que ofrece.
Steamery Cirrus Lite: ideal para viajar
Esta semana pasada tuve la suerte de poder hacer una escapada a Madrid y se me presentó con ello la oportunidad perfecta para probar la Cirrus Lite, pensada precisamente para viajar gracias a tu tamaño y peso. Detrás de este equipo se encuentra la marca escandinava Steamery, especializada en la creación de equipos para el cuidado de la ropa y que cuenta con un interesante catálogo de steamers, como ellos lo llaman, o planchas verticales de vapor.
Cirrus Lite es justo lo que imaginas cuando piensas en un equipo pensado para viajar: compacto, increíblemente ligero (solo pesa 480 gramos) y muy fácil de usar. En su caja encontrarás el vaporizador y una bolsa de transporte que hace las veces de guante térmico. Listo.
Dispone de un depósito algo más pequeño de lo habitual, lógico, con una capacidad de 70 ml y la salida de vapor es de 16g/min. Una vez enchufado, solo tienes que girar su cabezal (o no, dependiendo de cómo te resulte más cómodo y/o de la prenda en sí), deslizar su botón de encendido y esperar a que su indicador LED esté iluminado en blanco, lo que significa que ha llegado a la temperatura necesaria para hacer su trabajo. Ya será cuestión de presionar y dejar que el vapor salga.
Me ha encantado lo sencillo que es de manejar y que se pueda colocar de pie es todo un acierto, ya que viene bastante bien, por ejemplo, cuando la quieres dejas enfriar.
En este caso he probado su color más aburrido (negro), pero lo tienes igualmente en crema y una combinación bastante resultona de celeste y marrón. Su precio no es barato, pero, claro, pagas diseño y la funcionalidad propia de un electrodoméstico tan pequeño y portátil. Es una delicia llevarlo en la maleta y te salvará el tipo en más de una ocasión cuando estés fuera. Tenlo presente.
Russell Hobbs Genie VacuSteam: un paso por delante
Si nos ponemos serios y queremos una plancha vertical por derecho, lo más profesional que te vas a encontrar, sin lugar a dudas, es la propuesta de Russell Hobbs. La conocida firma cuenta con la estilosa Genie VacuSteam, un equipo de proporciones más considerables que los modelos anteriores, sin que eso tampoco suponga un problema a la hora de manejarla con una mano.
Con la Genie VacuSteam he sentido desde la primera pasada que podría llegar a despedirme de mi plancha de siempre. Y es que el dispositivo cuenta con la tecnología Vacusteam, que viene a ser una especie de aspiradora, con dos niveles de potencia, que mantiene la tela en su sitio mientras le aplicas el vapor.
Esto facilita bastante el planchado y se nota en los resultados, más rápidos gracias a esta solución. De todas formas, la aspiración la puedes desactivar si así lo deseas (o necesitas no hacer ruido, porque este modo es de todo menos discreto, ojo), quedándote entonces solo con la expulsión de vapor para el planchado.Sus acabados son muy buenos, con un diseño bastante atractivo, muy acorde con la marca, en color azul marino y dorado -que personalmente me parece muy elegante-. Se siente robusta y en la mano, obviamente, se nota más pesada, pero sigue siendo cómoda de manejar. Ni mucho menos está pensada para viajar, pero si quisieras podrías incluso transportarla con mayor comodidad -lástima que no venga con funda de viaje- que una plancha convencional.
La capacidad del depósito es de 200 ml y genera 24g/minuto. Por su forma, se puede dejar de pie cuando se acaba, para dejar que se enfríe sin problema, y trae un cepillo limpiador estratégicamente escondido en su base.
Su precio está muy en consonancia con lo que ofrece: 99,99 euros muy equilibrados por una plancha vertical de vapor con funciones avanzadas y el sello Russell Hobbs. Poco más que decir.
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Vamos a ponernos en situación: domingo por la tarde, toca meter mano a esa montaña de ropa que te mira de reojo para ser planchada. El solo hecho de sacar la tabla y despegar sus patas ya te pone de mal humor. Al menos esa es la sensación que a mí me genera y es que debo confesar que de todas las tareas domésticas habituales, posiblemente la plancha sea la que más rechazo me genere.