Microsoft acaba de hacer pública una actualización opcional para Windows 11 (la KB5077241, por si estás interesado). Uno de los cambios importantes que trae es un nuevo diseño del indicador de batería de la barra de tareas, que ahora es más grande y en color. Atrás quedaron los tiempos en que teníamos que arrugar el morro y acercar los ojos a la esquina de la pantalla para comprobar que la batería estaba a punto de fenecer otra vez. Ahora podremos sufrir ansiedad igual, pero con mayor comodidad y a todo color.
No importa si estás en plena partida en línea o terminando un trabajo que hay que entregar ya. La batería de nuestro portátil actual está a punto de agotarse igual que la del que teníamos en el portátil de hace unos años. Casi se diría que la tecnología de baterías no ha evolucionado nada en los últimos años, y es cierto que evoluciona más lentamente que la de otros componentes sencillamente porque los procesos químicos son impermeables a la ley de Moore a la que estamos tan mal acostumbrados en tecnología. Pero sería injusto decir algo así. La realidad es que las baterías ganan en densidad año tras año. No hay más que comparar las cifras en miliamperios o en vatios por hora actuales con las de hace una década. Eso por no mencionar los sistemas de carga rápida que permiten devolver la vida a un equipo agotado en poco menos de media hora.
¿Por qué entonces tengo la sensación de que las baterías cada día duran menos? Para empezar, porque las baterías se degradan. Lo de que cada día duren menos es una realidad, y el declive será más o menos pronunciado en función de cómo las usemos. La segunda razón es que, aunque las baterías han mejorado, los componentes que requieren de su energía han mejorado aún más. Los requerimientos energéticos de los componentes físicos y del software actual no son para nada los mismos que los de hace 10 años. Dicho de otro modo: ahora todo consume mucho más.
Los mayores avances en materia de alargar la autonomía de tus baterías tienen más que ver con mejorar la eficiencia energética de los componentes actuales que con mejorar la batería en sí misma. Pero gran parte de esa eficiencia en el consumo eléctrico tiene que ver con la configuración a nivel de software, y ahí es donde entra la disciplina de cada usuario. Ni la mejor de las baterías en el mejor de los portátiles puede durar mucho frente a un usuario descuidado que no está pendiente de ahorrar en el consumo energético. En esta guía repasaremos precisamente cómo sacar todo el partido a la batería de nuestro portátil, desde los básicos a las opciones de software de terceros.
Restringir consumo para ahorrar batería
Pero comencemos por lo más básico, que es evitar que la batería se dañe. Si tu portátil se calienta en exceso, los componentes sufren, y uno de los que más acusa este calor es precisamente la batería. Windows no tiene una manera fácil de comprobar la temperatura de la batería. Puedes solicitar al PC un informe completo pulsando Windows + R y tecleando powercfg /batteryreport, pero el informe que genera a menudo tiene demasiados datos muy técnicos para el usuario común. Si tocas el portátil y lo sientes muy caliente, normalmente es que lo está. En esos casos no es buena idea cargarlo (o seguirlo cargando) sin una base de refrigeración. Si el recalentamiento persiste, considera revisar que la ventilación sea la correcta y que todas las salidas de aire y disipadores estén bien limpios.
Revisado este punto, es hora de darse un paseo por las opciones de ahorro de batería que Windows ofrece de manera nativa en Sistema / Energía y Batería. El primer apartado en este menú son recomendaciones para ahorrar energía que aplican automáticamente los ajustes que describen. Hay un poco de todo y depende mucho de preferencias personales, pero todas las sugerencias son bastante útiles. Activar el modo oscuro, por ejemplo, es algo imprescindible para mí, pero detesto establecer tiempos de apagado de pantalla muy cortos porque suele interferir cuando leo textos largos y simplemente estoy mirando la pantalla sin interactuar con el equipo. Mi mejor sugerencia es activar todo lo que ofrece poco a poco y desechar aquello con lo que no estemos cómodos.
Suele ser buena idea seguir las recomendaciones de ahorro de batería de Windows.
Revisadas las recomendaciones, es hora de determinar tiempos de espera para desactivar diferentes funciones del equipo, así como definir qué hará exactamente el portátil cuando hagamos cosas como abrir y cerrar la tapa, o pulsar el botón de apagado. El ajuste más importante aquí es el de Ahorro de energía, que debería estar siempre activo. Lo que hace esta función es desactivar ciertos procesos en segundo plano cuando la batería baja de un determinado porcentaje. Sin embargo, hace algo aún más importante, que es interrumpir sistemas cuando la batería alcanza un nivel crítico, lo que ayuda a protegerla.
La opción de ahorro de energía no solo alarga la autonomía. Además protege la batería.
El último apartado del menú Energía y Batería de Windows es el de uso de la misma. En él podemos chequear cómo se vacía la batería a lo largo del tiempo, así como las aplicaciones que más contribuyen al consumo de energía. En algunos casos podemos acceder a un menú en el que ajustar la forma en que estas apps se ejecutan en segundo plano, pero Microsoft es tramposa y no siempre nos permite esto con software nativo como el navegador Edge. Para ajustar mejor ese tipo de parámetros, lo mejor es recurrir a aplicaciones de terceros con permisos de administrador como Battery Saver.
Si simplemente quieres tener los datos sobre tu consumo de energía a la vista, la mejor opción que conozco en Windows 11 es Battery Meter. De todos modos, hay muchas aplicaciones para añadir funcionalidad y orden al escritorio como Rainmeter que incluyen datos sobre porcentajes de batería. Te recomiendo nuestro especial al respecto.
La regla 20/80
Existen muchos mitos en torno a las baterías. El infame efecto memoria, por ejemplo, es ya cosa del pasado desde la introducción de las baterías de iones de litio. Por tanto, ya no pasa nada si dejamos un dispositivo cargando toda la noche… ¿o tal vez sí?
Los móviles y portátiles actuales no sufren de sobrecarga, pero sí hay algo que no es del todo bueno: dejar que se descarguen por completo y cargarlos también al máximo. Así fue como nació la regla 20/80, que no tiene nada que ver con el Principio de Pareto.
En los últimos años se ha acumulado bastante evidencia científica sobre un hecho, y es que limitar la carga de las baterías al 80% y parar la descarga en el 20% tiene efectos beneficiosos para su vida útil. La razón es que mantener el nivel de energía en ese rango reduce los momentos de mayor desgaste químico de la batería al evitar los extremos. Algunos fabricantes como Lenovo, Asus o Dell se lo han tomado tan a pecho que integran la opción de mantener la carga máxima al 80% de manera nativa en muchos de sus equipos. Puedes buscar esta función en plataformas como Lenovo Vantage, MyAsus, o Dell Power Manager.
Si tu ordenador carece de esta opción, integrarla es tan sencillo como instalar alguna aplicación de terceros como Safe Battery en PC, o AlDente en Mac. Ambas permiten establecer porcentajes mínimo y máximo de recarga. La versión gratuita de ambas apps no permite mucho más, pero AlDente tiene una licencia de por vida que cuesta solo 23,99 euros, y añade una tonelada de funciones para el cuidado de la batería de los MacBook que incluyen hasta gestión de la batería con el ordenador en reposo y alertas de temperatura. Una buena alternativa a Aldente para Mac es CoconutBattery, que también dispone de una versión gratuita y otra de pago con licencia de por vida.
Save Battery y Battery Meter son dos útiles aplicaciones de terceros para gestionar la batería.
La regla 20/80 tiene sus excepciones. Microsoft, de hecho, recomienda restringir los porcentajes a 40/60 por ciento si vamos a mantener el equipo sin usar durante un largo período de tiempo. También es bueno que la batería alcance el 100% de vez en cuando. Por esta razón Android tiene un sistema interno que salta las restricciones de carga al 80% si lo considera oportuno. Algunos fabricantes de móviles Android integran la posibilidad de establecer límites de carga en sus dispositivos. Si en el tuyo no está disponible, puedes descargar una app de terceros como Accubattery o Battery Charge Limit. En iPhone, los límites de carga están integrados en el sistema de optimización de carga nativo de iOS desde el iPhone 15.
Si aplicas la regla 20/80 y activas la mayor parte de funciones de ahorro de energía de tu equipo, no deberías tener problemas. En algunos casos, es probable que tengas que recurrir a software de terceros, pero son aplicaciones sencillas y gratuitas. Tan solo falta que alguien integre un salvapantallas en el que poder ver el icono de la batería a tamaño grande y nuestra máquina de generar ansiedad estará completa. Siempre nos quedará la carga rápida.
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Microsoft acaba de hacer pública una actualización opcional para Windows 11 (la KB5077241, por si estás interesado). Uno de los cambios importantes que trae es un nuevo diseño del indicador de batería de la barra de tareas, que ahora es más grande y en color. Atrás quedaron los tiempos en que teníamos que arrugar el morro y acercar los ojos a la esquina de la pantalla para comprobar que la batería estaba a punto de fenecer otra vez. Ahora podremos sufrir ansiedad igual, pero con mayor comodidad y a todo color.