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Lleva 15 años haciendo móviles. Ahora va a hacer lo que Samsung o Apple no se atreven
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ENTREVISTA CON CARL PEI

Lleva 15 años haciendo móviles. Ahora va a hacer lo que Samsung o Apple no se atreven

¿Cuántas veces has pensado que el iPhone o el Galaxy era igual que el del año pasado? "Un flagship debería ser las mejores ideas que tienes, no simplemente un conjunto de componentes caros", dice el fundador de Nothing, Carl Pei

Foto: El CEO de Nothing, Carl Pei. Foto: Jaimi Joy (Reuters)
El CEO de Nothing, Carl Pei. Foto: Jaimi Joy (Reuters)

Durante casi quince años, Carl Pei ha estado dentro de la maquinaria del smartphone. Primero como uno de los rostros visibles de OnePlus y ahora como fundador de Nothing, esa marca que apostó por tratar de ser un soplo fresco tanto en el diseño de los teléfonos como en el software que los mueve y "volver a hacer divertida la tecnología". Tiempo suficiente para conocer las reglas del sector. Y también para cansarse de ellas. Pei lleva tiempo insinuando que la industria vive atrapada en una repetición constante. Un teléfono nuevo cada año, más especificaciones, más potencia, más megapíxeles. Y el mismo discurso cuidadosamente pulido en cada presentación. La diferencia es que él no parece especialmente interesado en repetirlo. En un sector que suele moverse entre eslóganes vagos y promesas ambiguas, su tono resulta atípico. Dice lo que piensa y, sobre todo, lo dice sin demasiados rodeos.

Hace unas semanas volvió a demostrarlo en LinkedIn. Publicó un mensaje sobre el futuro inmediato de los smartphones que generó bastante conversación dentro de la industria. Su idea central era sencilla. Los móviles van a subir de precio. Según explicaba, los costes de componentes han cambiado radicalmente. Memoria y procesadores se han encarecido con fuerza y el suministro de chips está sometido a nuevas presiones. El resultado es bastante obvio. El viejo modelo de vender cada año más hardware por el mismo precio empieza a quedarse sin recorrido.

Ese mensaje servía como contexto para algo que en Nothing ya tienen bastante asumido. Los próximos teléfonos de la compañía serán más caros. No es un cambio de estrategia especialmente dramático. Es, simplemente, lo que ocurre cuando los números dejan de cuadrar. Pero el comentario en LinkedIn era solo el aperitivo. En conversación con El Confidencial, Pei entra en algo que le interesa bastante más que la contabilidad de los componentes. La lógica interna de la industria del smartphone. Y ahí empieza a desmontar algunas de sus tradiciones más repetidas.

Foto: nothing-phone-creadores-marca-moviles-modelos

La primera es la del flagship anual. Ese lanzamiento inevitable que cada fabricante ejecuta con puntualidad quirúrgica. Un nuevo buque insignia cada doce meses, aunque las diferencias con el modelo anterior empiecen a requerir bastante imaginación para justificarse. Pei no parece demasiado convencido de esa dinámica. “No hay ninguna ley que diga que tengas que lanzar un flagship cada año”, afirma. Y lo dice sin demasiada solemnidad, como si estuviera señalando algo obvio que la industria lleva años prefiriendo ignorar.

Su crítica va más allá del calendario. También cuestiona qué significa realmente la palabra flagship. “Cuando miras a otras industrias, flagship significa lo definitivo. La nuestra ha malentendido esta palabra”, explica. Algo que representa lo mejor que una empresa es capaz de crear. En el mundo del smartphone, en cambio, el término se ha diluido bastante. “Hoy un móvil premium es comprar el chipset más caro, la pantalla más cara y la cámara más cara, juntarlo todo y ya está”, resume Pei. “No hay mucho valor añadido cuando eso es todo lo que haces”, añade el fundador de Nothing.

¿Por qué no sacar un nuevo móvil cada año?

Por eso su empresa no lanzará un nuevo buque insignia este año. El último fue el Phone (3) y, según él, todavía hay bastante margen para desarrollar las ideas que introdujo. “El año pasado lanzamos la Glyph Matrix y nuestras Essential Apps. Creemos que tienen mucho potencial”, explica. La conclusión es sencilla. Si no hay una experiencia realmente nueva que justifique un producto distinto, no tiene demasiado sentido fabricar uno solo porque el calendario lo exige. “Un flagship debería ser las mejores ideas que tienes, no simplemente un conjunto de componentes caros”, sostiene Pei.

Que Nothing no lance un tope de gama este año no significa que no vayan a sacar móviles. Al contrario, han renovado la serie A, la que más posibilidades tiene de llegar a un mayor número de bolsillos porque juega a la vieja jugada de la industria: ofrecer calidad a precio contenido sin necesidad de inflar cifras de marketing. El Phone (4a) y el Phone (4a) Pro son la materialización de esa estrategia, con los colores como bandera; rosa, azul y plateado que gritan creatividad sobre un lienzo transparente que sigue siendo el sello de la marca.

"Hoy un flagship es comprar el chipset más caro, la pantalla más cara y la cámara más cara, juntarlo todo y ya está"

El Pro se permite un poco más de ambición estética. La integración del módulo trasero recuerda en parte al iPhone 17 Pro, pero sin copiar del todo, y combina metal, cristal y la nueva Glyph Matrix para dar sensación de 'flagship aspiracional' sin declararlo oficialmente. Por dentro, monta un Snapdragon 7 Gen 4, cámara principal de 50 MP, teleobjetivo periscópico con zoom óptico 3,5x, ultra gran angular y frontal de 32 MP, pantalla AMOLED de 6,83 pulgadas a 144 Hz con brillo máximo de 5000 nits y refrigeración mejorada. Todo lo suficiente para que el usuario se sienta en la cima de la gama media, sin que Pei tenga que decir que están lanzando un buque insignia.

El Phone (4a) estándar mantiene la misma filosofía: diseño transparente, protección IP64, botones metálicos mejorados, pantalla AMOLED de 6,78 pulgadas, 120 Hz adaptativos, IA integrada en Nothing OS 4.1 y teleobjetivo de 50 MP con zoom óptico 3,5x. La apuesta de Nothing está clara: poner herramientas en manos del usuario para que cree, capture y personalice sin inflar el precio ni sumarse al ciclo absurdo de los flagship anuales. En resumen, móviles ambiciosos por diseño y software, pero honestos con la realidad del mercado y con la cartera del comprador.

placeholder Vista del nuevo Nothing Phone 4 (a) Pro.
Vista del nuevo Nothing Phone 4 (a) Pro.

La apuesta se completa con los Headphone (a), que se atreven con rosa y amarillo y mantienen el diseño transparente que ya se ha convertido en la marca de la casa. Cinco días de batería, cancelación activa de ruido, controles táctiles precisos y un poco de IA que ajusta el sonido al entorno muestran que Nothing sigue jugando con ideas prácticas y un toque de extravagancia. La novedad más llamativa es el modo Camera Shutter, una idea loca y divertida que permite hacer fotos sin tocar el teléfono, mientras que el resto combina audio de alta resolución, driver de titanio y ecualizador avanzado para personalizar la experiencia. Al final son unos auriculares over-ear sólidos, con personalidad y estilo, que intentan destacar sin perder de vista la funcionalidad y el diseño reconocible de la marca.

Otro concepto que le genera bastante escepticismo es el de la inteligencia artificial como argumento universal de venta. En los últimos meses casi todos los fabricantes han intentado convertir la etiqueta “IA” en el centro de su discurso comercial.

Pei no niega su importancia, pero sí su uso como eslogan. “Solo porque un producto tenga IA no significa que sea un buen producto”, afirma. Para él, la tecnología sigue siendo un medio, no un fin.

"Que un producto tenga IA no lo convierte en un buen producto"

La clave, insiste, está en entender primero al usuario. “Un buen producto viene de comprender para quién estás diseñando y qué problema intentas resolver”, explica. Después ya decides qué herramientas utilizas. La inteligencia artificial puede ser una de ellas, pero no debería ser la única historia que contar. Donde sí ve aplicaciones interesantes es en las interfaces basadas en voz. Durante años, los teclados de los smartphones han tenido un pequeño icono de micrófono que casi nadie utilizaba. El motivo era bastante simple. Dictar texto no funcionaba demasiado bien.

“Cuando hablabas, el resultado no se parecía a algo que hubieras escrito”, recuerda. La forma en que hablamos es distinta a la forma en que escribimos y los sistemas de dictado tradicionales simplemente trasladaban esa diferencia al texto.

placeholder Carl Pei, CEO y fundador de Nothing. Foto: Reuters.
Carl Pei, CEO y fundador de Nothing. Foto: Reuters.

Ahora la combinación de reconocimiento de voz e inteligencia artificial permite algo más sofisticado. “Hablamos unas 140 palabras por minuto, pero solo escribimos unas 40”, explica Pei. Su equipo ha desarrollado un sistema que permite dictar con naturalidad y que el software reformatee el resultado para que parezca texto escrito. “Hablas y luego lo reescribimos para que suene como si lo hubieras tecleado”, explica.

Aun así, no cree que el futuro de los smartphones pase por convertirlos en simples interfaces conversacionales. La idea de reemplazar las aplicaciones por chatbots tiene, en su opinión, algunas limitaciones bastante evidentes.

“Leemos más rápido de lo que escuchamos”, explica. Y más rápido todavía cuando podemos escanear información en pantalla. Gráficos, colores, tablas o distintos estilos visuales permiten entender lo que ocurre de un vistazo. Por eso cree que las interfaces basadas en aplicaciones acabarán evolucionando, pero no desaparecerán de golpe. “Si tienes una pantalla llena de texto es muy difícil de consumir”, dice. El futuro, según él, será una combinación de distintos tipos de interacción.

Después de quince años en el negocio, Pei tiene al menos una certeza. El smartphone seguirá siendo el dispositivo central durante bastante tiempo. “Es un factor de forma muy bueno”, afirma. Pantalla, portabilidad y capacidad de procesar información visual siguen siendo una combinación difícil de reemplazar. Lo que sí está cambiando es el negocio que gira a su alrededor. Costes más altos, ciclos de innovación más lentos y una industria obligada a replantearse algunas de sus viejas costumbres. Y ahí, curiosamente, alguien como Carl Pei parece sentirse bastante cómodo. Porque si algo le interesa menos que lanzar un móvil nuevo cada año es seguir repitiendo la misma historia.

Durante casi quince años, Carl Pei ha estado dentro de la maquinaria del smartphone. Primero como uno de los rostros visibles de OnePlus y ahora como fundador de Nothing, esa marca que apostó por tratar de ser un soplo fresco tanto en el diseño de los teléfonos como en el software que los mueve y "volver a hacer divertida la tecnología". Tiempo suficiente para conocer las reglas del sector. Y también para cansarse de ellas. Pei lleva tiempo insinuando que la industria vive atrapada en una repetición constante. Un teléfono nuevo cada año, más especificaciones, más potencia, más megapíxeles. Y el mismo discurso cuidadosamente pulido en cada presentación. La diferencia es que él no parece especialmente interesado en repetirlo. En un sector que suele moverse entre eslóganes vagos y promesas ambiguas, su tono resulta atípico. Dice lo que piensa y, sobre todo, lo dice sin demasiados rodeos.

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