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Meten 200.000 neuronas humanas en un chip y aprenden a jugar videojuegos en menos de una semana
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En concreto, a 'Doom'

Meten 200.000 neuronas humanas en un chip y aprenden a jugar videojuegos en menos de una semana

Los investigadores pretendían demostrar que la velocidad de aprendizaje de un ordenador biológico puede ser mayor que la de la IA. Parece ser que lo consiguieron

Foto: El chip diseñado por Cortical Labs (Cortical Labs)
El chip diseñado por Cortical Labs (Cortical Labs)

Investigadores de Cortical Labs han logrado algo que hasta hace poco parecía propio de la ciencia ficción: conectar 200.000 neuronas humanas a un chip y ponerlas a interactuar con el videojuego Doom. ¿El objetivo? Demostrar que un ordenador biológico puede aprender y adaptarse a las circunstancias mediante impulsos eléctricos emitidos en tiempo real.

La demostración tecnológica, presentada por la empresa australiana, se basa en un sistema denominado CL1. Este dispositivo combina tejido neuronal vivo cultivado sobre una matriz de electrodos con software especializado, permitiendo que las neuronas reciban estímulos del entorno digital y generen respuestas que se traducen en acciones dentro del videojuego.

Lejos de tratarse de una inteligencia artificial convencional, el experimento utiliza tejido biológico real que procesa información de forma distinta a los sistemas de silicio. El objetivo no es competir con jugadores humanos, sino explorar nuevas formas de aprendizaje computacional basadas en neuronas vivas.

Un circuito de aprendizaje entre neuronas y videojuego

Para que el sistema funcione, los investigadores desarrollaron un mecanismo capaz de transformar la información visual del juego en patrones de estimulación eléctrica. Esos impulsos se aplican directamente sobre el cultivo neuronal, generando respuestas eléctricas que el sistema interpreta como decisiones dentro de Doom.

El proceso crea un bucle de retroalimentación en tiempo real. Cada estímulo procedente del videojuego provoca una reacción en las neuronas, y determinados patrones de disparo eléctrico se convierten en acciones del personaje. De este modo, el sistema puede modificar su comportamiento a medida que interactúa con el entorno digital.

Según explicó el director tecnológico de la compañía, David Hogan, un desarrollador independiente logró adaptar las señales del videojuego para convertirlas en estímulos eléctricos compatibles con el cultivo neuronal. Gracias a esa interfaz, el tejido biológico puede interpretar información del juego y responder mediante impulsos eléctricos.

Del experimento con pong al ordenador biológico CL1

La investigación no surge de la nada. En 2021, el mismo equipo de Cortical Labs ya había conseguido que un sistema compuesto por más de 800.000 neuronas jugara al clásico Pong. Aquel experimento sentó las bases para el desarrollo del actual CL1, presentado posteriormente como el primer ordenador biológico comercial.

Este sistema integra neuronas cultivadas sobre silicio con un software denominado biOS, encargado de gestionar el intercambio de señales eléctricas entre el tejido vivo y el entorno digital. Aunque el rendimiento está muy lejos del de un jugador experto, el experimento demuestra el potencial de combinar biología y computación.

Un nuevo tipo de computación basada en neuronas

Desde la compañía insisten en que el proyecto no pretende recrear un cerebro humano a pequeña escala. Brett Kagan, investigador de Cortical Labs, lo explica con claridad: "Sí, está vivo, y sí, es biológico, pero en realidad se utiliza como material que puede procesar información de formas muy especiales que no podemos recrear en el silicio".

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El vídeo difundido por el equipo también invita a investigadores y desarrolladores a experimentar con la API abierta del CL1. La idea es que otros científicos puedan explorar aplicaciones más complejas que un videojuego clásico y comprobar hasta dónde puede llegar esta nueva generación de computación biológica.

Investigadores de Cortical Labs han logrado algo que hasta hace poco parecía propio de la ciencia ficción: conectar 200.000 neuronas humanas a un chip y ponerlas a interactuar con el videojuego Doom. ¿El objetivo? Demostrar que un ordenador biológico puede aprender y adaptarse a las circunstancias mediante impulsos eléctricos emitidos en tiempo real.

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