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El CSIC mezcla láser y fibra óptica con un objetivo ambicioso: predecir uno de los fenómenos más destructivos de la naturaleza
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'SISMOVEGA'

El CSIC mezcla láser y fibra óptica con un objetivo ambicioso: predecir uno de los fenómenos más destructivos de la naturaleza

El objetivo del proyecto es anticipar las señales sísmicas antes de que se produzca la fractura de una falla. Algo que podría prevenir víctimas mortales y heridos en terremotos

Foto: Un sismógrafo capta un terremoto (Pixabay)
Un sismógrafo capta un terremoto (Pixabay)

Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) trabaja en un sistema capaz de detectar señales precursoras de terremotos mediante fibra óptica y tecnología láser. El proyecto científico SISMOVEGA analiza el subsuelo en Alicante para anticipar posibles señales sísmicas antes de un terremoto.

La investigación está liderada por el Instituto Geociencias Barcelona (GEO3BCN-CSIC), organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El objetivo es estudiar cómo se comporta la corteza terrestre antes de que se produzca la fractura de una falla, uno de los procesos asociados al origen de los terremotos.

El proyecto se desarrollará en la comarca de la Vega Baja del Segura, en la provincia de Alicante, una zona con elevada actividad sísmica dentro de España. Allí se registró en 1829 un terremoto devastador que causó numerosas víctimas y graves daños en municipios como Torrevieja, Almoradí o Guardamar del Segura.

Un sistema que transforma la fibra óptica en sensores sísmicos

La clave tecnológica del proyecto reside en la utilización de unos 50 kilómetros de fibra óptica para registrar las vibraciones del terreno mediante la técnica conocida como DAS (Detección Acústica Distribuida). Este sistema convierte los cables utilizados habitualmente en telecomunicaciones en una extensa red de sensores capaces de captar movimientos microscópicos del suelo.

Gracias a la combinación de tecnología láser, sistemas de monitorización continua y herramientas avanzadas de análisis, entre ellas inteligencia artificial, los investigadores pretenden estudiar las propiedades sísmicas de la corteza terrestre con una resolución espacial y temporal mucho mayor que la disponible con métodos tradicionales.

El proyecto cuenta con un presupuesto de 300.000 euros y durará aproximadamente tres años. Además, se desarrolla en colaboración con las empresas de telecomunicaciones Elanta y Avatel, a través de su marca asociada Vega Fibra, que aportarán la infraestructura necesaria para desplegar esta red de observación geofísica.

Un laboratorio natural para estudiar terremotos

Más allá del desarrollo tecnológico, SISMOVEGA convertirá la Vega Baja en un auténtico laboratorio científico al aire libre. Los datos generados por el sistema estarán disponibles en tiempo real para investigadores nacionales e internacionales, lo que permitirá contrastar métodos de análisis y mejorar la comprensión de los procesos que preceden a los terremotos.

Foto: (Fuente: iStock)

El proyecto culminará en 2028 con una conferencia internacional en la localidad de Rojales coincidiendo con el 200 aniversario del terremoto de Torrevieja. Según explica el investigador Társilo Girona, responsable del estudio, "SISMOVEGA aspira a generar conocimiento clave sobre los cambios que se producen en el subsuelo antes y después de un terremoto, y a impulsar una mayor conciencia social sobre el carácter sísmico del territorio".

Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) trabaja en un sistema capaz de detectar señales precursoras de terremotos mediante fibra óptica y tecnología láser. El proyecto científico SISMOVEGA analiza el subsuelo en Alicante para anticipar posibles señales sísmicas antes de un terremoto.

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