Starlink en el móvil para todos: SpaceX aviva la 'guerra de satélites' entre EEUU y Europa
SpaceX ya cuenta con la mayor red de satélites del mundo, y ahora se dispone a llevar conexión 5G a los móviles directamente desde el espacio. Es un pulso a las operadoras... y a Europa
SpaceX ha hecho una demostración de fuerza esta semana en Barcelona y el sector de las telecomunicaciones se ha echado a temblar. "Vamos a desplegar 50 satélites en cada lanzamiento. A mediados de 2027, la idea es tener 1.200 satélites para conectar millones de móviles en todo el mundo a velocidades 5G desde el espacio". Así, con una rotunda batería de datos y fechas, Michael Nicolls, vicepresidente senior de Starlink, anunció este lunes en el Mobile World Congress los planes de la compañía para liderar el próximo gran negocio milmillonario: conexión de banda ancha en el móvil sin pasar por un operador, conectándose directamente por satélite.
Nicolls se apresuró a aclarar que la idea no es competir con las 'telecos'. En teoría, será un servicio complementario a la conexión terrestre por fibra y datos celulares. En España, de hecho, SpaceX anunció que el servicio se lanzará en colaboración con MasOrange. Su nueva generación de satélites V2 será capaz de ofrecer una velocidad de descarga 20 veces mayor que la actual generación y una densidad de cobertura 100 veces superior. Dicho de otra forma: da igual que estés en el pico de una montaña sin cobertura, podrás hacer una videollamada o ver un capítulo de Netflix como si estuvieras en tu casa (a velocidades de 150 Mbps).
Los planes de SpaceX dan pistas de la guerra satelital que viene, una pelea que va a enfrentar aún más a EEUU, China y Europa en el plano tecnológico. Y no solo por negocio. Se trata de infraestructuras críticas fundamentales para cualquier gobierno, especialmente en el ámbito de defensa. El reto es que, igual que ocurre con la inteligencia artificial, Europa va aún demasiado retrasada en el despliegue de los conocidos como satélites de órbita terrestre baja o LEO (Low Earth Orbit, en sus siglas en inglés).
SpaceX tiene, de lejos, la mayor red de satélites desplegada a nivel mundial, con casi 10.000 unidades operativas, y subiendo. La segunda en discordia, la francesa Eutelsat, tiene más de 600 en órbita. Amazon ha lanzado algo más de 200 con su Project Kuiper. La estadounidense Iridium cuenta con casi 70. Y hay al menos media docena de proyectos creciendo a toda velocidad, desde los 'Starlink chinos' Guowang (estatal) y Qianfan/Spacesail (privado), hasta el proyecto europeo IRIS, con un contrato firmado para desplegar en el futuro casi 300 satélites. Pese al boom, el dominio en el espacio de Starlink sigue siendo aplastante, tal y como reconocía esta semana el máximo responsable de la francesa Eutelsat.
"Luchamos contra gigantes. Europa no puede ser dependiente de otros países en esta tecnología, pero la situación geopolítica actual nos está empujando más y más en esa dirección", aseguró esta semana Jean-François Fallacher, CEO de Eutelsat. Y depender de Elon Musk no es buena noticia. "En petit comité, lo que nos dicen los operadores es que están preocupados por la dirección que está tomando SpaceX. Cuando ves que una empresa privada tiene el poder de cortar o no la conexión en Ucrania y condicionar un conflicto, eso te genera muchas dudas", explica a El Confidencial Carlos Riopedre, director general de la española Sateliot.
Starlink Mobile is providing data for video, voice, and messaging services in areas where terrestrial service is unavailable
— Starlink (@Starlink) March 2, 2026
Working with global mobile network operators, our satellite-to-mobile network has grown to 32+ countries, home to 1.7B+ people → https://t.co/Sz2wzdRtF8 pic.twitter.com/095z9IDDol
Esta empresa, con sede en Barcelona, es uno de los intentos por construir infraestructura satelital 100% europea. Solo hace falta ver el tumulto de gente que se agolpa estos días alrededor de su stand en el Mobile World Congress para entender la urgencia. "Esta mañana estaba con altos cargos del Ejército del Aire y del Espacio, y ahora en unos minutos vienen del Ejército de Tierra", dice Riopedre mirando el reloj.
Sateliot, participada al 20% por el Gobierno, cuenta ya con 4 satélites en órbita (lanzados en 2024 a bordo de un Falcon 9 de SpaceX), y a finales de año tendrá 5 más. En 2027 lanzará otros dos mucho más potentes, a bordo del cohete Miura de PLD Space. Su foco, sin embargo, no es ofrecer conexión satelital de banda ancha a los móviles, sino conectividad algo más lenta (lo suficiente para voz y datos) para monitorizar un cultivo de trigo, una válvula hidráulica en un canal de riego o una vaca pastando en el altiplano andino.
Como Sateliot, otras empresas españolas (como Fossa Systems) y europeas se están apresurando a lanzar satélites LEO. Telefónica, Orange y Vodafone han anunciado acuerdos con la estadounidense AST SpaceMobile, que espera tener hasta 60 satélites en órbita a finales de este año. Además, Telefónica acaba de cerrar un acuerdo con la empresa Satellite Connect Europe (SCE), con sede en Luxemburgo y participada al 50% por AST SpaceMobile y Vodafone, con el objetivo de "explorar" el uso de satélites como "complemento a las redes móviles" en España y Alemania. Resumen: toca correr para evitar que el tren pase de largo. Otra vez.
La paradoja de la conectividad satelital
Pese a la urgencia, los datos demuestran que Europa (y sus operadores y empresas) aún tienen margen. Las cifras de los últimos trimestres arrojan una particular paradoja. Si bien la red de satélites de SpaceX está mejorando a una velocidad muy alta en métricas clave para el usuario, como la velocidad de descarga, en la inmensa mayoría de los casos, la autopista predilecta sigue siendo la del internet por cable.
La geografía patria es un buen termómetro de esa doble realidad. Según datos proporcionados a El Confidencial por Ookla, la cuota de usuarios de Starlink apenas alcanza el 2,1% de las conexiones fijas, una cifra que confirma que no compite en el mercado masivo. Pero su evolución técnica es difícil de ignorar: en solo un año ha duplicado su velocidad de descarga hasta rozar los 145 Mbps y ha recortado de forma notable la latencia. No es suficiente para alcanzar a la fibra, que sigue moviéndose en otra liga, pero sí para convertir en obsoleto el viejo argumento de que el satélite es siempre sinónimo de mala conexión.
El verdadero muro sigue estando en el envío de datos. Mientras la fibra en España supera con holgura los 200 Mbps de subida, Starlink se queda en el entorno de los 30. Esa asimetría explica por qué su terreno natural continúa siendo el de las segundas residencias, las zonas rurales o las empresas que necesitan conectividad donde no llega el cable. Es una tecnología que no gana en el promedio, pero que cambia las reglas del juego en los márgenes del mapa.
“En mercados desarrollados como España, su atractivo es menos intenso que en otras partes de Europa, especialmente teniendo en cuenta la ventaja del precio, no solo del rendimiento”, explica a este periódico Luke Kehoe, analista de Ookla. Sin embargo, la conexión por satélite se está haciendo un hueco en el mercado nacional “como solución de redundancia” para muchas empresas. Justo el negocio que también buscan operadores y empresas en crecimiento como Sateliot o Fossa Systems.
“Les proporciona una capa adicional de resiliencia allí donde estar conectado es crítico para la continuidad del negocio”, añade Kehoe, poniendo como ejemplo lo sucedido durante el apagón eléctrico vivido en la Península Ibérica, cuando servicios como Starlink dieron la cara “cuando la infraestructura terrestre agotó los sistemas de respaldo en antes móviles o centrales fijas”.
El contexto europeo introduce otro matiz interesante: hay siete países donde el satélite ya supera en velocidad a la banda ancha fija. No son los grandes mercados occidentales, sino geografías donde el despliegue de fibra ha sido más lento o irregular. Allí, Starlink no es una alternativa, sino directamente la mejor infraestructura disponible. El patrón se repite en la adopción: Bulgaria, Grecia o Croacia lideran el uso porque el satélite cubre un vacío estructural que en España simplemente no existe.
Eso no significa que la experiencia sea inferior en todo. En navegación web, las puntuaciones de Starlink están prácticamente empatadas con las de la fibra en España, un dato que ayuda a entender por qué la percepción del usuario mejora más rápido que los rankings de velocidad. Para muchas tareas cotidianas, la diferencia entre 140 y 260 Mbps es estadística; la diferencia entre tener conexión o no tenerla sigue siendo existencial.
La latencia sigue siendo el mayor reto pendiente. Esto, básicamente, se refiere al tiempo que tarda la señal en llegar a destino una vez sale del equipo en cuestión. “Históricamente, si eras usuario de Starlink en un país como Italia, tu tráfico podría tener que viajar hasta Alemania antes de salir a Internet, en lugar de hacerlo dentro del propio país como ocurre en una red terrestre típica, lo que añadía una latencia significativa”, afirma Kehoe, que añade que la empresa de Elon Musk ha trabajado en aumentar la densidad de estos puntos de salida en los últimos trimestres
El resultado es que Starlink avanza en Europa como una infraestructura de desigualdades: irrelevante en los países con la mejor fibra del mundo y transformadora en aquellos donde la brecha digital sigue abierta. En España, su papel (de momento) no es destronar a las operadoras, sino obligarlas a mirar hacia el territorio que históricamente han dejado fuera del negocio o convertirse en un por si acaso.
“Muchas compañías están esperando alternativas europeas soberanas de empresas como Eutelsat antes de apostar plenamente por el satélite como sistema de respaldo”, concluye Kehoe. “Rivalizar a corto y medio plazo con la escala y el rendimiento de Starlink será complicado, dada la enorme cadena de suministro de fabricación y lanzamiento, así como las capacidades que SpaceX ha desarrollado”.
SpaceX ha hecho una demostración de fuerza esta semana en Barcelona y el sector de las telecomunicaciones se ha echado a temblar. "Vamos a desplegar 50 satélites en cada lanzamiento. A mediados de 2027, la idea es tener 1.200 satélites para conectar millones de móviles en todo el mundo a velocidades 5G desde el espacio". Así, con una rotunda batería de datos y fechas, Michael Nicolls, vicepresidente senior de Starlink, anunció este lunes en el Mobile World Congress los planes de la compañía para liderar el próximo gran negocio milmillonario: conexión de banda ancha en el móvil sin pasar por un operador, conectándose directamente por satélite.