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La gran sorpresa de Apple es el portátil barato que muchos llevaban años esperando
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una factura que no te esperas

La gran sorpresa de Apple es el portátil barato que muchos llevaban años esperando

Después de renovar el iPhone más asequible, lanzar una nueva tableta y renovar los MacBook Air y los MacBook Pro, la firma californiana sorprende a todos con un dispositivo donde lo realmente llamativo es el precio, no la tecnología

Foto: Vista del nuevo MacBook Neo. Foto: M. McLoughlin
Vista del nuevo MacBook Neo. Foto: M. McLoughlin

En paralelo al ruido del Mobile World Congress, donde cada año alguien intenta convencernos de que el futuro pasa por doblar una pantalla un milímetro más o por acoplarle un brazo robótico a un teléfono, Apple ha optado por un movimiento bastante menos vistoso. Al menos sobre el papel. Tradicionalmente, la compañía llama la atención más por sus hojas técnicas que por lo atractivo de los precios de sus productos. Esta vez, sin embargo, ha presentado un portátil barato. Barato de verdad. Se llama MacBook Neo y llegará a España desde 699 euros para el público general y 599 euros para estudiantes.

La cifra es más relevante que cualquier benchmark. Durante años, entrar en el universo macOS implicaba aceptar que el listón psicológico estaba cómodamente instalado por encima de los mil euros. Apple convirtió ese precio en una frontera aspiracional. El Neo la rebaja de un golpe, acerca los ordenadores de la manzana a un público mucho más amplio y preocupado con la cartera. El Neo no es un Mac amputado hasta lo irreconocible ni un experimento exótico. Es, en apariencia, un portátil perfectamente reconocible dentro del catálogo: chasis de aluminio, pantalla de 13 pulgadas, teclado completo, trackpad generoso, carga MagSafe y dos puertos USB C. El Touch ID queda reservado para los que se rasquen un poco el bolsillo y no opten por la versión más básica. Compatible con WiFi 7 y disponible en colores que apuntan sin demasiada sutileza a estudiantes y público y a quien quiere algo funcional sin pagar la liturgia del Pro o estirar el presupuesto para el Air. La ruptura no está fuera, está dentro.

En lugar de un chip de la familia M, Apple ha montado un A18 Pro, el mismo procesador que impulsó a los iPhone Pro de la generación anterior. Una decisión que, hasta hace poco, habría parecido una herejía. Durante la transición a Apple Silicon, la compañía construyó el relato de que los Mac necesitaban una arquitectura propia, diferenciada, superior. Ahora reconoce implícitamente algo más pragmático: sus chips móviles ya son lo bastante potentes como para mover macOS con solvencia.

Fabricado en tres nanómetros, el A18 Pro combina núcleos de alto rendimiento con núcleos eficientes, una GPU capaz de manejar gráficos exigentes y un Neural Engine preparado para tareas de inteligencia artificial en local. En cifras absolutas no compite con un M5 Max. Tampoco lo pretende. En navegación con decenas de pestañas abiertas, ofimática, edición fotográfica ligera o incluso vídeo ocasional en 4K, el cuello de botella no va a estar en el procesador.

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Donde sí puede marcar diferencias es en eficiencia. Un chip diseñado para un teléfono está optimizado para exprimir cada miliamperio. En un portátil con más espacio para batería y sin las restricciones térmicas de un smartphone ultrafino, eso se traduce, al menos sobre el papel, en autonomías que superan con holgura la jornada laboral. Menos ventiladores, menos ruido, menos consumo.

El MacBook Neo se sostiene sobre una de las materias donde Apple ha echado el resto: el diseño y optimización de sus chips

El Neo no es el escaparate tecnológico. Es la herramienta para ampliar la base. Eso es lo interesante: no tanto lo que ofrece, sino lo que provoca. Si el Mac ya no empieza en cuatro cifras, el resto de la gama necesita justificarse mejor.

El bloque de silicio y la subida silenciosa

Mientras el Neo empuja hacia abajo, la gama profesional se mueve en dirección contraria. Apple presentó el martes los chips M5 Pro y M5 Max, integrados en el renovado MacBook Pro. Aquí hay cambios internos relevantes. Ambos chips combinan dos matrices de tres nanómetros en un único sistema en chip. Más que una revolución, es una evolución orientada a mejorar la comunicación entre la CPU, la GPU, la memoria unificada y el motor neuronal. El resultado es más ancho de banda y una gestión más eficiente de cargas mixtas.

La CPU alcanza los 18 núcleos, con seis orientados al máximo rendimiento y doce pensados para tareas multihilo más eficientes. El M5 Pro puede configurarse con hasta 20 núcleos gráficos y el M5 Max escala hasta 40. Son cifras altas, pero coherentes con lo que ya venía ofreciendo la gama. El foco está en mejorar el rendimiento sostenido y en facilitar trabajos exigentes como edición de vídeo compleja, modelado 3D o desarrollo de software pesado. El ancho de banda de memoria unificada llega a 307 GB por segundo en el M5 Pro y a 614 en el M5 Max, con configuraciones que alcanzan los 128 GB. En la práctica, esto permite trabajar con proyectos más grandes sin depender tanto de almacenamiento externo o de la nube, y ejecutar modelos de inteligencia artificial de tamaño medio directamente en local con mayor comodidad.

placeholder Vista del MacBook Neo en su versión amarilla. Foto: M. Mc.
Vista del MacBook Neo en su versión amarilla. Foto: M. Mc.

No es tanto un salto disruptivo como un ajuste para mantener al MacBook Pro en la parte alta del mercado profesional. Más capacidad, más margen, más estabilidad en tareas intensivas. Todo ese refuerzo técnico viene acompañado de una decisión menos técnica y más contable: suben los precios. El MacBook Pro de 14 pulgadas parte ahora de 1.699 dólares y las configuraciones con M5 Pro y M5 Max incrementan la factura varios cientos respecto a la generación anterior. El almacenamiento base sube a 1 TB, lo que suaviza la percepción del encarecimiento, pero el escalón profesional se distancia deliberadamente del Neo.

El MacBook Air también recibe el chip M5, duplica su almacenamiento base hasta 512 GB y mejora la velocidad del SSD. Añade WiFi 7 y Bluetooth 6. Y cuesta 100 dólares más que antes. El Air ya no es el Mac asequible. Es el Mac intermedio, encajado entre un Neo agresivo en precio, 699 euros en España y 599 para estudiantes, y un Pro que sigue apuntando al usuario que necesita más potencia.

El iPhone y el iPad como cierre de círculo

La misma lógica se traslada al teléfono. El iPhone 17e consolida la idea de que el volumen está en la gama media alta. Incorpora el chip A19 en tres nanómetros y 8 GB de memoria, suficientes para sostener varios años de actualizaciones y ejecutar funciones de inteligencia artificial en local. Mantiene una pantalla OLED de 6,1 pulgadas a 60 hercios, con brillo máximo de 1.200 nits en HDR. No hay 120 hercios ni sistemas de cámara múltiples y complejos.

Sí hay 256 GB de almacenamiento base por 709 euros, MagSafe con carga inalámbrica de hasta 15 vatios y resistencia IP68. La cámara principal de 48 megapíxeles cubre el zoom uno y dos aumentos mediante recorte. No es el modelo que acapara titulares tecnológicos, pero sí el que puede sostener ventas en un mercado donde superar los mil euros empieza a ser una frontera psicológica difícil.

placeholder El MacBook Neo, la estrella de la semana de lanzamientos de Apple. Foto: M. Mc
El MacBook Neo, la estrella de la semana de lanzamientos de Apple. Foto: M. Mc

El conjunto se completa con el nuevo iPad Air, que adopta el chip M4 sin tocar el precio de entrada. Disponible en 11 y 13 pulgadas, mantiene compatibilidad con Apple Pencil Pro y Magic Keyboard y mejora en rendimiento sostenido y en tareas de inteligencia artificial ejecutadas en el propio dispositivo.

La fotografía final es menos épica de lo habitual. No hay un producto que cambie la categoría. Hay un Mac que baja la barrera de entrada, 699 euros en España y 599 para estudiantes, unos chips que refuerzan la gama profesional sin romperla. A esto hay que sumarle un iPhone que apuesta por el equilibrio entre prestaciones y precio. Por lo que cuesta un iPhone Pro Max, un usuario ahora puede entrar en el ecosistema de lleno. En paralelo al ruido de Barcelona, Apple ha hecho algo más simple y quizá más eficaz: ajustar el catálogo para vender más.

En paralelo al ruido del Mobile World Congress, donde cada año alguien intenta convencernos de que el futuro pasa por doblar una pantalla un milímetro más o por acoplarle un brazo robótico a un teléfono, Apple ha optado por un movimiento bastante menos vistoso. Al menos sobre el papel. Tradicionalmente, la compañía llama la atención más por sus hojas técnicas que por lo atractivo de los precios de sus productos. Esta vez, sin embargo, ha presentado un portátil barato. Barato de verdad. Se llama MacBook Neo y llegará a España desde 699 euros para el público general y 599 euros para estudiantes.

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