Las tecnológicas europeas se cansan de Europa: "¿Por qué no copiamos más a EEUU?"
La soberanía tecnológica, dejar de depender de las 'big tech' estadounidenses, se ha convertido en una pesadilla en Europa. Las tecnológicas piden más inversión y menos regulación
Marc Murtra, presidente ejecutivo de Telefónica, durante su intervención hoy en el Mobile World Congress de Barcelona. (Reuters/Albert Gea)
El Mobile World Congress de Barcelona se ha convertido hoy, sin quererlo, en el mejor ejemplo de cómo la geopolítica, y las decisiones de la administración Trump en particular, están poniendo la industria tecnológica patas arriba. Los pasillos de la feria están más vacíos que nunca: muchos asistentes procedentes de Asia con conexiones de vuelos en Dubái se han quedado tirados por las miles de cancelaciones tras el ataque a Irán. Henna Virkunnen, comisaria europea de soberanía tecnológica, iba a ser una de las invitadas estrella, pero se ha borrado en el último momento "por cuestiones de actualidad". Y ninguno de los pesos pesados de las tecnológicas estadounidenses, Mark Zuckerberg, Alex Karp, Elon Musk, Sam Altman o Sundar Pichai, ha pisado la "mayor feria de conectividad del mundo". En su lugar, algunas de las grandes tecnológicas del Viejo Continente han tomado el escenario para quejarse de lo lentos que somos y el escaso apoyo que reciben de los Gobiernos europeos. "No entiendo por qué Europa no copia lo que está haciendo EEUU".
La frase es de Tim Höttges, consejero delegado de la mayor operadora alemana, Deutsche Telekom, quien ha lamentado hoy no solo la escasa financiación que sus proyectos están recibiendo por parte del gobierno alemán, también la excesiva burocracia de la Comisión Europea. "¿Cómo empezaron Amazon y Starlink en EEUU? Empezaron porque recibieron enormes contratos del gobierno estadounidense. Y luego desregularon mercados. Hay algo que se llama copiar con orgullo. ¿Por qué no lo hacemos? Todo lo relacionado con lo digital funciona mejor en EEUU que en Europa. No nos gusta oír esto, pero a mí me da mucha envidia", aseguró Höttges. La audiencia le aplaudió a manos llenas.
A su lado estaban Marc Murtra, presidente ejecutivo de Telefónica, y Jean-François Fallacher, consejero delegado de Eutelsat, la firma francesa de satélites que está tratando de construir una alternativa europea y soberana a Starlink. La soberanía tecnológica, lograr que Europa (sus gobiernos, empresas y ciudadanos) no dependa de la tecnología estadounidense o China, es uno de los temas estrellas de la 20 edición del Mobile World Congress, muy por encima del último móvil y a la par que los nuevos robots humanoides bailarines. Este año, la feria acogerá más de medio centenar de charlas sobre soberanía tecnológica. El año pasado, cuando Trump no llevaba ni dos meses en la Casa Blanca, el tema apenas estaba en el mapa.
"Necesitamos tres cosas. Una: mayor escala, tener empresas más grandes, asumir más riesgos y atraer más talento e inversión; dos: cambiar la regulación, simplificarla; tres: rapidez. En los últimos tres meses ha habido un cambio sísmico en el sector de la IA y, sin embargo, nuestra regulación no ha cambiado en los últimos 15 meses", señaló Marc Murtra.
La presidenta de SpaceX, Gwynne Shotwell, y número dos de la empresa después de Elon Musk, sí ha estado en Barcelona en el MWC. (Reuters)
Fallacher, al frente de Eutelsat, compartió su visión. "Luchamos contra gigantes [en referencia a Starlink y Amazon]. Y el problema es que somos 27 países separados compitiendo contra EEUU y China, no un único bloque. Los satélites de órbita terrestre baja [LEO, por sus siglas en inglés] son una tecnología que Europa debería dominar, no podemos depender de otros países. Sin embargo, la actual coyuntura geopolítica nos está empujando a ello", explicó.
"Europa se enfrenta a una paradoja competitiva: tratar de impulsar el crecimiento mientras restringe el uso de las tecnologías para lograrlo"
Mientras EEUU y China avanzan a velocidad inalcanzable en IA, robótica y conectividad satelital, Europa sigue dormida. ¿Por qué? "Pensemos en cómo será la producción del futuro: altamente automatizada. Para eso necesitas un lugar donde albergar tus datos; luego procesadores, GPU y CPU; encima tienes la IA y el software; necesitas también buena conectividad; y, además de todo eso, robots. EEUU y China están invirtiendo justo en todas estas partes de la cadena. En Europa no dominamos ninguno de estos eslabones. Si no eres el dueño de esa cadena, la riqueza se irá a otras potencias", señalaba Tim Höttges, de Deutsche Telekom.
Curiosamente, la posición de más y más tecnológicas en Europa (como SAP o Siemens) coincide en buena medida con las mismas tecnológicas estadounidenses de las que nos estamos intentando emancipar. "Europa se enfrenta a una paradoja competitiva: tratar de impulsar el crecimiento mientras restringe el uso de las tecnologías que necesita para lograrlo”, señaló recientemente en una entrevista con el Financial Times el responsable de asuntos públicos de Google a nivel mundial, Kent Walker.
De izquierda a derecha, Jean-François Fallacher, consejero delegado de Eutelsat, Tim Höttges, consejero delegado de Deutsche Telekom, y Marc Murtra, presidente ejecutivo de Telefónica. (Reuters)
Tanto las 'big tech' de EEUU como las tecnológicas europeas están de acuerdo en reducir la regulación y burocracia en Europa, aunque eso no basta. Sin inversiones milmillonarias, sin el apoyo de los Gobiernos y sin un mercado único real, es imposible que Europa cree su propio ecosistema tecnológico alternativo.
Hay ejemplos esperanzadores, como la francesa Mistral, que anunció que sus ingresos en 2025 se habían multiplicado por 20 hasta superar los 400 millones de euros gracias al objetivo de cada vez más empresas de dejar de depender de EEUU. En España, startups como la malagueña FreePik o la vasca Multiverse Computing, están a punto de convertirse en unicornios (valoración de más de 1.000 millones de euros). Pero no es suficiente. "No podemos levantar un muro alrededor de Europa, pero tampoco ser ingenuos", recetó Höttges. "Dejemos de depender de otros, pero mantengamos las puertas abiertas a todos los países".
El Mobile World Congress de Barcelona se ha convertido hoy, sin quererlo, en el mejor ejemplo de cómo la geopolítica, y las decisiones de la administración Trump en particular, están poniendo la industria tecnológica patas arriba. Los pasillos de la feria están más vacíos que nunca: muchos asistentes procedentes de Asia con conexiones de vuelos en Dubái se han quedado tirados por las miles de cancelaciones tras el ataque a Irán. Henna Virkunnen, comisaria europea de soberanía tecnológica, iba a ser una de las invitadas estrella, pero se ha borrado en el último momento "por cuestiones de actualidad". Y ninguno de los pesos pesados de las tecnológicas estadounidenses, Mark Zuckerberg, Alex Karp, Elon Musk, Sam Altman o Sundar Pichai, ha pisado la "mayor feria de conectividad del mundo". En su lugar, algunas de las grandes tecnológicas del Viejo Continente han tomado el escenario para quejarse de lo lentos que somos y el escaso apoyo que reciben de los Gobiernos europeos. "No entiendo por qué Europa no copia lo que está haciendo EEUU".