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El ataque a Irán desata otra guerra: Trump vs. Silicon Valley. Y el desenlace es imprevisible
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"un intento de asesinato corporativo"

El ataque a Irán desata otra guerra: Trump vs. Silicon Valley. Y el desenlace es imprevisible

El veto de la administración Trump a Anthropic por negarse a eliminar las salvaguardas en usos militares abre un gigantesco cisma ideológico, financiero y tecnológico que va a tener consecuencias globales

Foto: El CEO y cofundador de Anthropic, Dario Amodei. (Reuters/Denils Balibouse)
El CEO y cofundador de Anthropic, Dario Amodei. (Reuters/Denils Balibouse)
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"Esto es tan jodidamente loco, que es difícil describir lo loco que es". A finales de esta semana, el especialista en relaciones internacionales Henry Farrell, se quedaba sin palabras para explicar la surrealista cadena de eventos a la que estábamos asistiendo. Y eso que aún quedaban varios giros de guion que han desembocado en el ataque masivo de EEUU e Israel a Irán este sábado. Detrás de la bautizada como 'Operación Furia Épica', diseñada para derrocar al régimen iraní, se encuentra otra guerra soterrada por el control absoluto de la inteligencia artificial para, entre otras cosas, crear armas 100% autónomas sin ningún tipo de cortapisa. Con el ataque a Irán, Donald Trump ha desatado otro asalto sin precedentes al corazón de Silicon Valley. La firma Anthropic, creadora del modelo de IA Claude, ha sido la primera víctima, y OpenAI la ganadora, pero esta otra guerra política y tecnológica que acaba de empezar tiene consecuencias tan imprevisibles y de tanto calado como el frente militar.

La bomba de relojería que acaba de explotar se activó este martes, en una tensa reunión entre el 'ministro de guerra', Pete Hegseth, y el CEO de Anthropic, Dario Amodei. La IA de Anthropic, Claude, uno de los modelos fundacionales clave junto a ChatGPT (OpenAI), Gemini (Google), Llama (Meta) o Grok (xAI), se había convertido en una pieza fundamental de las tripas tecnológicas del Departamento de Guerra de EEUU. El motivo es un acuerdo entre Palantir, Anthropic y Amazon firmado en noviembre de 2024 para integrar Claude en los sistemas de Palantir.

La alianza daba vía libre al Pentágono a usar Claude en el análisis de millones de datos para ayudar a los altos cargos del ejército a tomar decisiones en tiempo real en mitad de una operación militar: qué objetivos atacar, cuándo, con qué armamento, qué consecuencias tendría cada orden... El ejemplo más reciente de esta alianza fue la "Operación Resolución Absoluta" de captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro. Claude fue fundamental en el análisis en vivo de los escenarios y la toma de decisiones.

Palantir, cofundada por el gran aliado de Trump, Peter Thiel, y Alex Karp, es el sistema nervioso que alimenta cada decisión del ejército de EEUU, pero la posibilidad de 'enchufar' Claude en sus sistemas le daba a EEUU una ventaja militar adicional. Pete Hegseth, sin embargo, quería más: exigía relajar las medidas de seguridad y salvaguardas implementadas en Claude que evitaban usos no éticos en operaciones militares.

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Según Amodei, las peticiones del Pentágono traspasaban dos líneas rojas: abrían la puerta al espionaje masivo del Gobierno a sus ciudadanos y, más preocupante, al despliegue de armamento 100% autónomo. Es decir, misiles que podrían dispararse contra un enemigo sin ningún tipo de intervención, supervisión, ni decisión de un humano. El Pentágono aseguró que no tenía planes para usar la IA de esa forma. Y añadió que, igual que un fabricante de misiles no puede decidir dónde se tiran, un contratista tecnológico privado no puede decidir cómo el Gobierno usa su tecnología para defender al país.

Los acontecimientos se precipitaron. La tensa reunión del martes acabó con un ultimátum de Pete Hegseth a Anthropic: si la compañía no aceptaba sus exigencias antes de este viernes a las 17:00 hora local (23:00 hora española), sería excluida de los contratos gubernamentales. En ese momento, pocos sospechaban el motivo real de las prisas: EEUU en realidad ya había decidido atacar Irán en su madrugada del viernes al sábado, y para ello, igual que ocurrió en la operación de captura de Maduro, necesitaban usar la IA de Anthropic para tener mayores posibilidades de éxito.

El jueves por la noche, Amodei (quien apoyó a Kamala Harris en las elecciones presidenciales de 2024), dio un puñetazo en la mesa y, en un comunicado, explicó que no podía aceptar las condiciones impuestas por el Pentágono. "Sus amenazas no pueden cambiar nuestra postura: no podemos, en conciencia, aceptar su petición", explicó. La furia de la administración Trump no se hizo esperar.

Cerco al 'traidor'

Primero fue el número 2 del Departamento de Guerra, Emil Michael. "Anthropic miente. De lo que estamos hablando es de permitir que nuestros soldados utilicen IA sin tener que llamar a Dario Amodei para pedir permiso para derribar enjambres de drones enemigos que matarían a estadounidenses. #CallDario". Luego se unió Elon Musk: "Anthropic odia a la civilización occidental". Y Trump dio el golpe final: "Los chiflados de izquierda en Anthropic han cometido un ERROR DESASTROSO. Su egoísmo está poniendo VIDAS ESTADOUNIDENSES en riesgo, a nuestras tropas en peligro y nuestra Seguridad Nacional en RIESGO. Estoy ordenando a TODAS las agencias federales que CESEN INMEDIATAMENTE todo uso de la tecnología de Anthropic. No la necesitamos, no la queremos y no volveremos a hacer negocios con ellos".

Pete Hegseth puso la guinda, declarando a la empresa un riesgo para la seguridad nacional e incluyéndola en una lista negra que prohíbe a cualquier compañía con contratos gubernamentales de defensa hacer negocio a su vez con Amodei. Es la primera vez en la historia de EEUU que se toma una decisión así contra una empresa local.

El episodio es el mejor ejemplo del manual trumpista para lidiar con los 'disidentes', y un mensaje demoledor a Silicon Valley: esto es lo que le puede pasar a cualquiera que ose desafiarme. Ahora es Anthropic, pero el siguiente puedes ser tú. Solo horas después del veto a Amodei, el fiel escudero de Trump, Sam Altman, aseguró que OpenAI no le haría ascos al Pentágono y anunció un acuerdo in extremis para ofrecer su IA al Departamento de Guerra.

¿Qué hará Google, Meta o Amazon?

Lo ocurrido esta semana abre un cisma descomunal en el corazón de Silicon Valley cuyas consecuencias son todavía impredecibles. Primero, a nivel económico y financiero. El veto a Anthropic, una empresa valorada en casi 400.000 millones de dólares y una de las plataformas estratégicas en la industria de la IA, es, en palabras de Dean Ball, exasesor de IA de Trump, "un intento de asesinato corporativo".

Una cosa es cancelar todos los contratos gubernamentales de Anthropic (la medida anunciada por Trump), y otra prohibirle a cualquiera que trabaje con el Pentágono a cerrar contratos con Anthropic (la medida posterior anunciada por Pete Hegseth). Eso supone, prácticamente, llevar a la compañía al borde de la bancarrota, justo cuando preparaba su salida a Bolsa este año. No solo fuerza a algunos de los principales socios e inversores de Amodei, entre ellos Amazon, Google, Salesforce o SAP, a desinvertir en su empresa, también pone el foco en sus actuales y futuros clientes. ¿Qué multinacional en su sano juicio va a querer comprar la IA de Anthropic sabiendo que está en la lista negra del Gobierno de EEUU?

La decisión de Trump y Hegseth va a obligar también al resto de las tecnológicas a reposicionarse. La documentación técnica de Palantir señala que sus sistemas son compatibles con los modelos de IA de Google, Amazon, Meta o xAI. OpenAI ya lo ha hecho, ha corrido a ocupar el puesto de Anthropic, aunque se desconocen los términos exactos del acuerdo y si Altman ha aceptado justo lo que Amodei rechazaba. Pero, ¿y si el Pentágono pide algo parecido a Google, Meta o Amazon? ¿Cuál será su respuesta?

Eso es justo lo que se están preguntando cientos de empleados de estas 'big tech'. Casi 600 trabajadores de Google y 100 de OpenAI han firmado, con nombres y apellidos, una carta de apoyo a Anthropic, exigiendo a sus propias empresas que no cedan a las exigencias del Pentágono para usar su tecnología con fines de espionaje masivo o de desarrollo de armamento autónomo.

De momento, está lejos de una revuelta masiva. Y, aunque lo fuera, Alex Karp tiene la receta: "Han protestado delante de mi casa, en nuestras oficinas... Muchos de nuestros empleados se quejan, algunos están tan enfadados y se han ido. Los respeto, pero tenemos una postura", dijo recientemente Karp, quien también definió su postura en una llamada con analistas hace unos días. "Hemos dedicado nuestra empresa al servicio de Occidente y EEUU. Estamos aquí para asustar a nuestros enemigos y, en ocasiones, matarlos. Espero que estéis a favor de esto". Entre los usuarios, lo que sí ha comenzado a aflorar son las muestras de apoyo a Anthropic, como la de la cantante estadounidense Katy Perry, animando a sus 85 millones de seguidores a suscribirse a Claude.

La radicalización de Silicon Valley

El veto a Anthropic supone, además, abrir en canal un incómodo debate ideológico en Silicon Valley que va a tener consecuencias geopolíticas a nivel mundial. Igual que Trump, Silicon Valley se está radicalizando. A un lado, figuras como Alex Karp, Palmer Luckey (creador de la firma de IA Anduril, otro de los grandes contratistas militares del Pentágono), Sam Altman o Elon Musk, están anteponiendo el negocio a las consideraciones éticas y se han convertido en los technoadalides de Trump. Al otro lado, figuras como Sundar Pichai (Google), Mark Zuckerberg (Meta), Jeff Bezos o Tim Cook (Apple), se han ido acercando progresivamente a Trump, pero más por necesidad de negocio que por convicción política. Amodei es el primero que ha planteado un enfrentamiento directo de carácter ideológico.

placeholder Palmer Luckey, CEO de Anduril, una de las firmas de IA con grandes contratos con el Pentágono, y gran defensor de Trump. (Reuters)
Palmer Luckey, CEO de Anduril, una de las firmas de IA con grandes contratos con el Pentágono, y gran defensor de Trump. (Reuters)

"¿Crees en la democracia? ¿Quién debería regular nuestro ejército, líderes elegidos democráticamente o directivos de empresas privadas?", se preguntaba Luckey en una crítica a Dario Amodei. Luckey, sin embargo, no ahondaba más allá. ¿Y si esos líderes elegidos democráticamente dejan de comportarse como tal? ¿Y si ignoran las reglas democráticas (como obtener aprobación del Congreso para lanzar un ataque sobre Venezuela o Irán) para seguir convicciones personales? ¿Y si exigen usar la IA para fines militares que están terminantemente prohibidos en otros países, como en Europa? ¿Quién debe establecer los límites?

Esta semana, en una de esas tensas reuniones entre Dario Amodei y Pete Hegseth, un alto cargo del Pentágono le planteó el siguiente dilema moral a Amodei que explica bien lo que está en juego. ¿Y si un misil balístico intercontinental con armamento nuclear se dirigiera hacia EEUU y solo quedaran 90 segundos, y la IA de Anthropic fuera la única manera de activar una respuesta con misiles para salvar al país, pero las salvaguardas de la empresa no lo permitieran?, le preguntaron a Amodei, según fuentes consultadas por The Semaphor. La respuesta de Amodei fue algo así como "¡Llámame!", aseguran oficiales del Pentágono.

Portavoces de Anthropic lo niegan, y señalan el verdadero argumento detrás de la negativa de Dario Amodei a colaborar: la IA aún no está lista para tomar este tipo de decisiones, explicaba en una entrevista el viernes en la CBS. La posibilidad de error es gigantesca. "Creo que necesitamos tener una conversación democrática. Esto es un asunto para el Congreso". De momento, Trump no parece muy interesado. Henry Farrell tenía razón: "Esto es tan jodidamente loco, que es difícil describir lo loco que es".

"Esto es tan jodidamente loco, que es difícil describir lo loco que es". A finales de esta semana, el especialista en relaciones internacionales Henry Farrell, se quedaba sin palabras para explicar la surrealista cadena de eventos a la que estábamos asistiendo. Y eso que aún quedaban varios giros de guion que han desembocado en el ataque masivo de EEUU e Israel a Irán este sábado. Detrás de la bautizada como 'Operación Furia Épica', diseñada para derrocar al régimen iraní, se encuentra otra guerra soterrada por el control absoluto de la inteligencia artificial para, entre otras cosas, crear armas 100% autónomas sin ningún tipo de cortapisa. Con el ataque a Irán, Donald Trump ha desatado otro asalto sin precedentes al corazón de Silicon Valley. La firma Anthropic, creadora del modelo de IA Claude, ha sido la primera víctima, y OpenAI la ganadora, pero esta otra guerra política y tecnológica que acaba de empezar tiene consecuencias tan imprevisibles y de tanto calado como el frente militar.

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