China busca en sus desguaces de coches y encuentra un 'tesoro' ante una potencial crisis energética
Las baterías de los vehículos podrían utilizarse para garantizar el almacenamiento de energía en la red. El único requisito es que aún conserven el 80% de su capacidad original
China ha encontrado en los desguaces de coches eléctricos el tesoro que podría reforzar su seguridad ante una posible crisis energética: reutilizar baterías usadas de vehículos eléctricos para almacenamiento en red. Un estudio publicado en Cell Reports Sustainability concluye que podrían cubrir hasta el 67% de la demanda de almacenamiento en 2050.
La investigación, liderada por Ruifei Ma en la Universidad de Tsinghua, analiza cómo integrar baterías retiradas cuando aún conservan el 80% de su capacidad original. Aunque ese desgaste reduce la autonomía en automoción, su impacto es menor en aplicaciones estacionarias, donde cientos de módulos operan de forma coordinada y con ciclos más prolongados.
El auge del almacenamiento energético
El crecimiento acelerado de la energía solar y eólica ha obligado a reforzar los sistemas de almacenamiento energético. Cuando no sopla el viento o disminuye la radiación solar, la red necesita respaldo inmediato, especialmente en picos de consumo como las mañanas o los meses de invierno.
Según el estudio, si China despliega baterías de distintas químicas y las mantiene activas hasta el 40% de su capacidad inicial, el almacenamiento de segunda vida crecerá con rapidez tras 2030. Para 2050, la capacidad podría alcanzar los 2 billones de vatios, duplicando el volumen estimado con baterías nuevas y energía hidroeléctrica de bombeo.
Rhodri Jervis, de University College London, subraya la dimensión sostenible de esta estrategia: "No deberíamos desechar materiales que han costado mucho dinero extraer y procesar cuando todavía conservan el 80% de capacidad útil". El estudio estima que la reutilización podría reducir los costes del sistema eléctrico en torno al 2,5%.
Eso sí, la implantación no está exenta de desafíos. Las baterías deben clasificarse según su estado y agruparse por capacidades similares para evitar que la unidad más degradada limite el rendimiento del conjunto. Además, es imprescindible descartar módulos dañados antes de su integración en la red.
Gill Lacey, de Teesside University, advierte: "Claramente los riesgos son mayores, por lo que es necesario reforzar la seguridad, el aislamiento y los sistemas de equilibrado". Cada batería requiere sensores de temperatura y voltaje en sus celdas para prevenir sobrecalentamientos que puedan derivar en incendios de gran intensidad.
China ha encontrado en los desguaces de coches eléctricos el tesoro que podría reforzar su seguridad ante una posible crisis energética: reutilizar baterías usadas de vehículos eléctricos para almacenamiento en red. Un estudio publicado en Cell Reports Sustainability concluye que podrían cubrir hasta el 67% de la demanda de almacenamiento en 2050.