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El dueño de Telegram manda un mensaje a los usuarios españoles contra Pedro Sánchez
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"Manteneos vigilantes, España"

El dueño de Telegram manda un mensaje a los usuarios españoles contra Pedro Sánchez

El dueño de la red social Telegram, el ruso Pavel Durov, ha enviado un mensaje a los usuarios de esta plataforma en España (unos 8 millones) en contra del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Foto: Pavel Durov, fundador de Telegram. (Getty/Nadine Rupp)
Pavel Durov, fundador de Telegram. (Getty/Nadine Rupp)
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El dueño de la red social Telegram, Pavel Durov, ha enviado un mensaje a los usuarios de esta plataforma en España en contra de Pedro Sánchez. "El gobierno de Pedro Sánchez está impulsando nuevas regulaciones peligrosas que amenazan vuestras libertades en internet. Anunciadas ayer mismo, estas medidas podrían convertir a España en un Estado de vigilancia bajo el pretexto de “protección”, ha dicho Durov en su comunicado

Durov ha remitido el texto a todos los usuarios de la aplicación de mensajería en nuestro país. Este diario ha podido confirmar que usuarios en el extranjero con un número español también lo han recibido, no así los que tienen número de otro país. En su mensaje, Durov expone 4 frentes en los que, según él, Pedro Sánchez está atropellando las libertades en la red de los españoles y que coinciden con las medidas anunciadas ayer por Sánchez. Para cada una, expone, según él, el peligro asociado a esa situación. "Aquí os explico por qué son una señal de alarma roja para la libertad de expresión y la privacidad". Y empieza:

"1) Prohibición de redes sociales para menores de 16 años con verificación de edad obligatoria: No se trata sólo de los niños, requiere que las plataformas usen controles estrictos, como exigir DNI o biometría. Peligro: Establece un precedente para rastrear la identidad de CADA usuario, erosionando el anonimato y abriendo puertas a la recopilación masiva de datos. Lo que empieza con los menores podría extenderse a todos, sofocando el debate abierto".

2) Responsabilidad personal y penal para los ejecutivos de plataformas: Si no se elimina rápidamente contenido “ilegal, odioso o perjudicial”, sus responsables podrían ir a la cárcel. Peligro: Esto forzará la sobrecensura—las plataformas borrarán cualquier cosa mínimamente controvertida para evitar riesgos, silenciando disidencias políticas, periodismo y opiniones cotidianas. Tu voz podría ser la siguiente si desafía el statu quo.

Foto: pedro-sanchez-redes-sociales-16-anos-menores-edad-verificacion

3) Criminalización de la amplificación algorítmica: Amplificar contenido “perjudicial” a través de algoritmos se convierte en delito. Peligro: Los gobiernos dictarán lo que ves, enterrando opiniones opuestas y creando cámaras de eco controladas por el estado. ¿Exploración libre de ideas? Desaparecida—reemplazada por propaganda curada.

4) Seguimiento de la “huella de odio y polarización”: Las plataformas deben monitorear y reportar cómo “alimentan la división”. Peligro: Definiciones vagas de “odio” podrían etiquetar críticas al gobierno como divisorias, llevando a cierres o multas. Esto puede ser una herramienta para suprimir a la oposición".

Tras exponer los frentes técnicos y los peligros asociados, Durov continúa asegurando que las decisiones anunciadas por Sánchez "no son salvaguardas; son pasos hacia el control total. Hemos visto este guion antes, gobiernos armamentizando la “seguridad” para censurar a sus críticos. En Telegram, priorizamos vuestra privacidad y libertad: cifrado fuerte, sin puertas traseras y resistencia al exceso".

Para cerrar, acaba con una proclama catastrofista y casi beligerante. "Manteneos vigilantes, España. Exigid transparencia y luchad por vuestros derechos. Compartid esto ampliamente—antes de que sea tarde."

placeholder Pavel Durov (Reuters)
Pavel Durov (Reuters)

Pedro Sánchez no ha tardado en responder a través de su cuenta en X: "Deja que los tecno-oligarcas ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos".

Es la primera vez que Durov usa Telegram de esta forma para difundir un mensaje político atacando directamente el presidente de un país. Elon Musk fue el primero en reaccionar ayer ante el anuncio de Sánchez en Dubái, en el que, además de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años en España, aseguró que haría a los directivos de las plataformas legalmente responsables de las infracciones que ocurran en sus servicios; convertiría la manipulación algorítmica y la amplificación de contenidos ilícitos en un nuevo tipo de delito penal; e implementaría un sistema de "huella de odio y polarización" para rastrear, cuantificar y exponer cómo las plataformas digitales alimentan la división y amplifican el odio. Traducido: Musk (y también Zuckerberg), vamos a por ti.

Nadie esperaba, sin embargo, que Pavel Durov entrara en escena, y menos de esta forma, colándose en los móviles de millones de personas en España. No hay datos públicos de la cantidad de gente que usa Telegram en España, pero el último informe 'Panel de Hogares' de la CNMC (cuarto trimestre de 2024), sitúa a Telegram con un 17% de cuota de mercado entre los usuarios habituales de 'apps' de mensajería. Eso son, aproximadamente, alrededor de 8 millones de personas.

El adalid (ruso) de la libertad de expresión

La última vez que Durov acaparó titulares fue por un motivo muy diferente. La policía francesa le detuvo en agosto de 2024 y la fiscalía le acusó de 12 cargos, entre ellos complicidad en la difusión de imágenes pedófilas, estafa y tráfico de estupefacientes. El argumento de fondo es que Telegram era el lugar perfecto en el que delincuentes, pedófilos y narcotraficantes se organizaban y escondían con total impunidad. Además, argumentaba la fiscalía, Telegram no cooperaba con la justicia para evitar esta actividad delictiva.

Tras la detención, hubo un clamor generalizado para forzar su liberación, pero especialmente impulsado por figuras destacadas de la derecha. Desde el populista británico Nigel Farage, el empresario argentino afincado en España Martin Varsavsky, creador de Jazztel y Fon, o el polémico expresentador de la Fox Tucker Carlson. Todos pedían su liberación a golpe de del hashtag #freepavel. Días después, la Fiscalía le puso en libertad bajo control judicial.

Algo parecido ocurrió en España meses antes, aunque sin detención de por medio y por otro motivo mucho más 'light'. El juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, ordenó suspender Telegram de forma cautelar a raíz de una denuncia presentada por Mediaset, Atresmedia y Movistar Plus por presunto uso no autorizado de contenido audiovisual sometido a derechos de autor. Días después, Pedraz tuvo que recular y dejar sin efecto la orden por tratarse de una medida "desproporcionada".

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Durov, de 41 años, nacido en la antigua Unión Soviética (en Leningrado, la actual San Petersburgo, aunque cuenta también con nacionalidad Emiratos Árabes Unidos y francesa) lleva desde la fundación de Telegram (en 2013) intentando convertirse en el adalid de la libertad de expresión en internet.

Poco se sabe de la vida de este millonario, más allá de que es un nómada digital exiliado que suele vestir de negro en referencia a la película Matrix, que controla una aplicación con 900 millones de usuarios a nivel mundial, que le gusta mostrar sus abdominales en Instagram, que lanza billetes desde rascacielos y que ha desafiado a Putin, saliendo impune.

La historia de Durov contra la supuesta censura comienza en Rusia desde que era niño, o eso ha contado él en sus escasas apariciones públicas, como la entrevista concedida a Tucker Carlson tras su detención en Francia. En la escuela le tuvieron que prohibir el acceso a los ordenadores porque los hackeaba para insultar a los profesores que le caían mal. Pronto aprendió a programar y creó Vkontakte, una red social estilo Facebook que se disparó en Rusia.

Aquello no sentó bien al Gobierno, que veía cómo los grupos de la oposición organizaban sus protestas en esta red social. La agencia de inteligencia rusa FSB exigió que Durov cerrara los grupos, pero en lugar de hacerlo, publicó la carta del FSB en Twitter junto con una foto de un perro sacando la lengua. Tres días después, agentes armados de la fuerza policial especial rusa se presentaron en su apartamento para intimidarle.

placeholder Logo de Telegram (Reuters)
Logo de Telegram (Reuters)

Tras varios incidentes similares con la policía y el gobierno ruso, Durov decidió abandonar Rusia para siempre. Viajó por el mundo con un pasaporte de San Cristóbal y Nieves en el Caribe que compró en el mercado negro por 250.000 dólares hasta que se instaló en Dubái en 2013, donde reside en la actualidad, entre otras cosas, por la laxitud de ese gobierno con las compañías que operan allí. Fue más o menos en esa época cuando se enteró de que casi la mitad de VKontakte había sido vendida a oligarcas del Kremlin y cuando comenzaría su batalla contra el gobierno ruso y las viejas élites del poder. "He perdido mi empresa y mi patria, pero lo volvería a hacer", dijo.

Ahora, igual que Musk, Durov ha visto en las medidas anunciadas por Pedro Sánchez una oportunidad de oro para sumarse a los ataques al Gobierno español. Cree que España se está cargando la libertad de expresión, pero lo denuncia enviando un mensaje político no solicitado a más de 8 millones de personas. Igual que lo de Sánchez en Dubái, "ironía en estado puro".

El dueño de la red social Telegram, Pavel Durov, ha enviado un mensaje a los usuarios de esta plataforma en España en contra de Pedro Sánchez. "El gobierno de Pedro Sánchez está impulsando nuevas regulaciones peligrosas que amenazan vuestras libertades en internet. Anunciadas ayer mismo, estas medidas podrían convertir a España en un Estado de vigilancia bajo el pretexto de “protección”, ha dicho Durov en su comunicado

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