Como informan en New Scientist, los sistemas de refrigeración de Chernóbil han perdido capacidad operativa tras un nuevo apagón eléctrico provocado por daños en la red energética ucraniana. La situación ha reactivado la atención internacional sobre la seguridad nuclear, aunque los expertos coinciden en que el riesgo de fusión del combustible gastado es extremadamente bajo debido a su antigüedad.
La información procede de una publicación en X de la International Atomic Energy Agency (IAEA), que detalla cómo la pérdida de electricidad ha dejado fuera de servicio los sistemas que mantienen refrigerado el combustible nuclear almacenado en la antigua central. A pesar de ello, el contexto técnico actual es muy distinto al de una planta en funcionamiento.
La central nuclear de Chernóbil dejó de producir electricidad hace 40 años, pero continúa albergando combustible usado que requiere supervisión constante. Este material se conserva en piscinas de almacenamiento donde el agua actúa como elemento refrigerante y como barrera frente a la radiación residual.
Qué implica la pérdida de refrigeración
Cuando se interrumpe el suministro eléctrico, los sistemas encargados de renovar y enfriar el agua dejan de funcionar. Esto puede provocar un aumento progresivo de la temperatura y acelerar la evaporación, un escenario que en reactores activos supondría un riesgo elevado para la integridad del combustible.
Several Ukrainian electrical substations vital for nuclear safety were affected by widespread military activity this morning, Director General @rafaelmgrossi said.
ChNPP lost all off-site power and power lines to other NPPs were also impacted.
— IAEA - International Atomic Energy Agency ⚛️ (@iaeaorg) January 20, 2026
Paul Cosgrove, investigador de la Universidad de Cambridge, explica que el combustible recién extraído de un reactor genera calor porque sigue liberando energía radiactiva. Sin embargo, en el caso de Chernóbil, este proceso se ha reducido de forma drástica con el paso del tiempo.
El experto subraya que "este combustible lleva más de 20 años almacenado, por lo que gran parte de su energía ya se ha disipado". Esa circunstancia limita de manera significativa la posibilidad de que se produzca una fusión incluso en ausencia temporal de refrigeración activa.
Vigilancia internacional y contexto actual
El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha confirmado que el apagón se debe a ataques contra subestaciones eléctricas en Ucrania, presumiblemente, perpetrados por Rusia. Su director general, Rafael Grossi, señaló que "la OIEA sigue de cerca la evolución de la situación para evaluar cualquier impacto sobre la seguridad nuclear".
Ian Farnan, también profesor en la Universidad de Cambridge, recuerda que la pérdida de energía en una instalación nuclear siempre genera inquietud, aunque advierte de que el riesgo real suele percibirse como mayor de lo que indican los datos técnicos. En el caso de Chernóbil, la combinación de combustible envejecido y evaluaciones previas reduce casi a cero la probabilidad de un incidente grave.
Como informan en New Scientist, los sistemas de refrigeración de Chernóbil han perdido capacidad operativa tras un nuevo apagón eléctrico provocado por daños en la red energética ucraniana. La situación ha reactivado la atención internacional sobre la seguridad nuclear, aunque los expertos coinciden en que el riesgo de fusión del combustible gastado es extremadamente bajo debido a su antigüedad.