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Compré un lápiz 3D para esculpir. Resulta que es ideal para soldar plásticos
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Dibujar con plástico

Compré un lápiz 3D para esculpir. Resulta que es ideal para soldar plásticos

Olvídate de usarlos para el arte. Los lápices 3D son ideales para pegar cosas

Foto: Los lápices 3D permiten dibujar objetos con plástico.
Los lápices 3D permiten dibujar objetos con plástico.

A estas alturas seguramente ya hayas visto alguno de esos vídeos virales en los que un artista utiliza un lápiz 3D para esculpir una figura, arreglar un desconchón en una acera, o convertir un humidificador en una extraordinaria figura de Pokémon. No cabe duda de que los artistas de Sanago (la marca surcoreana de lápices 3D que publica esos vídeos) tienen un talento extraordinario, pero ¿y nosotros? ¿Qué podemos hacer los humildes mortales con uno de estos dispositivos? Llevo casi un mes poniendo a prueba dos lápices 3D, y hay al menos una función que los convierte en una herramienta extraordinaria. Esto es lo que he aprendido sobre ellos.

Los lápices 3D, por si te lo estabas preguntando, son dispositivos electrónicos que permiten dibujar con plástico fundido. Un pequeño motor en el interior del lápiz va introduciendo un hilo de filamento como el que usan las impresoras 3D convencionales. El material llega hasta la punta, donde se funde y sale en forma de un fino hilo maleable que se endurece en unos pocos segundos al entrar en contacto con el aire y enfriarse. Los lápices 3D permiten dibujar pequeñas estructuras planas de plástico que luego pueden pegarse unas a otras usando más plástico fundido hasta crear objetos tridimensionales. De ahí su nombre.

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En esencia, el mecanismo de un lápiz 3D es el mismo que el de una impresora 3D, solo que sin los motores y sensores que mueven el cabezal con precisión formando capas superpuestas. Aquí es el usuario el que tiene que dibujar esas capas a pulso. Al igual que ocurre con otras artes relacionadas con el dibujo, no es infrecuente usar plantillas de papel u objetos para ayudarnos a crear una pieza de plástico con una determinada forma.

Cuestión de controles

Los controles de los lápices 3D son bastante rudimentarios. Lo primero que encontrarás al usar uno será un botón para ajustar la temperatura del cabezal al tipo de filamento que vayamos a usar. La mayor parte de los lápices 3D solo admite los dos tipos de filamento más comunes en impresión 3D: ABS y PLA. El primero es el mismo que se usaba para las piezas de Lego. Se funde a una temperatura de unos 230 grados y una vez frío soporta mejor el sol y el calor. El PLA es el material más común en impresión 3D. Está hecho a partir de plásticos de origen vegetal y se funde a poco menos de 200 grados, aunque ya se reblandece con mucho menos. De todo esto ya se desprende un primer dato, y es que la punta de un bolígrafo 3D necesita estar a 200 grados para funcionar. El calor se siente en los dedos tras un rato usándolo, y si tocamos la punta directamente, nos podemos quemar. Los lápices 3D no son, en definitiva, un juguete recomendable para niños pequeños.

placeholder Hay modelos sencillos para niños, y otros profesionales.
Hay modelos sencillos para niños, y otros profesionales.

Una vez seleccionada la temperatura, lo normal es que haya un botón para activar el motor e introducir el filamento, así como un sistema para ajustar la velocidad del motor de manera que el plástico fundido salga más rápido o más lento. Finalmente, los lápices 3D tienen una opción para revertir el motor y extraer el filamento. Lo que permite cambiar entre un color y otro en caliente. A veces la función se activa desde un botón independiente. Otras veces, está oculta haciendo doble clic en alguno de los botones existentes.

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No todos los lápices 3D están creados igual, y la mayor parte de las diferencias están precisamente en la sofisticación de los controles. En ¿Me Lo Compro? hemos probado dos modelos. El primero es un lápiz 3D AzureFilm, que básicamente es un clon chino inspirado en el Scrib3D. Su mayor ventaja es que es muy barato. Cuesta apenas 20 euros. El otro es el 3Doodler Flow, un modelo semiprofesional cuyo precio ronda los 100. ¿Diferencias? Bastantes. El modelo de 3Doodler es más fino, ligero y manejable. Se siente más como un lápiz o stylus electrónico en la mano. Además, tiene un botón para detener el flujo de filamento y revertirlo en caliente. En el modelo de 20 euros prácticamente hay que apagarlo y volverlo a encender. Los modelos caros como el 3Doodler también suelen usar cabezales de metal como los de las impresoras 3D que pueden extraerse y cambiarse en caso de atasco. En los modelos baratos hay que tirar de aguja y paciencia para desatascar, o comprar un cabezal específico.

Una experiencia muy personal

Dibujar con un lápiz 3D es una experiencia única que no se parece en nada a hacerlo con un lápiz convencional. Para empezar, hay que moverse lento, y con la punta muy pegada a la superficie. De lo contrario, nos arriesgamos a que el filamento quede flotando, y la forma del trazo se retuerza. Un segundo problema es que el plástico fundido no deja de salir. Incluso aunque pulsemos el botón de parada, el filamento seguirá brotando durante un par de segundos. Eso complica mucho una tarea tan sencilla como terminar un trazo y levantar el lápiz para iniciar otro. En mi experiencia, la mejor manera de hacer esto es terminar el trazo apretando brevemente la punta contra la mesa de trabajo para cortar el hilo. En cualquier caso, el plástico va a volver a fluir en cuanto levantemos la punta, lo que genera un cierto estrés al principio. Por ello es bueno tener muy clara la forma de lo que vamos a dibujar antes de empezar.

placeholder La mayor parte de lápices viene con filamento de prueba.
La mayor parte de lápices viene con filamento de prueba.

Otro detalle importante de los lápices 3D es que son solo la punta de un iceberg bastante grande. Si les coges el gusto al hobby, es seguro que tarde o temprano vayas a necesitar accesorios. Para empezar, es bueno tener una superficie resistente al calor y relativamente antiadherente sobre la que trabajar. Una simple lámina de cristal es perfecta como mesa de trabajo, aunque las camas de impresora 3D fabricadas en cristal de borosilicato son probablemente la mejor opción por su elevada resistencia al calor, y porque están diseñadas precisamente para recibir filamento.

Además de la base de cristal o metal, vas a necesitar tijeras para cortar filamento y una pequeña espátula para separar las piezas recién dibujadas de la mesa de trabajo. Si realmente te acaba gustando lo de dibujar en plástico, terminarás por necesitar un encendedor, un pequeño soplete o pistola de aire caliente para calentar las piezas y ajustar su forma. Finalmente, y si deseas emular a los artistas de Sanago, terminarás por hacerte con un soldador de estaño para electrónica.

Los soldadores de electrónica con una punta plana se usan para alisar la superficie de las piezas y darles un acabado liso y suave. Para ello es crucial que el soldador cuente con controles de temperatura y una pequeña pantalla en la que seleccionar la temperatura de fusión del material con el que estemos trabajando.

placeholder Usado junto con un soldador, es ideal para soldar plásticos.
Usado junto con un soldador, es ideal para soldar plásticos.

Llegado este punto, es el momento de revelar la razón por la que compré un lápiz 3D en primer lugar, así como el uso que le doy a una herramienta que, por lo demás, es bastante exótica. Los lápices 3D, usados junto a un soldador de estaño, son el combo perfecto para soldar piezas de plástico impresas en 3D. Con un poco de práctica, la soldadura es tan buena que no deja ninguna marca visible entre las piezas. Antes de descubrir los lápices 3D, remataba esas marcas con masilla, pero la mayor parte de masillas acrílicas, de escultura, o epóxicas tienden a agrietarse y terminan por dejar ver una fina línea entre las dos piezas, el plástico fundido del lápiz 3D se integra perfectamente en la ranura y forma una unión más resistente.

Soy consciente de que mi uso de los lápices 3D es muy específico, pero no es ni mucho menos el único. Aparte de para esculpir Pokémon, los lápices 3D son un excelente sistema adhesivo de alta precisión. En ese sentido son un poco la versión sofisticada de una pistola de cola termofusible. El plástico fundido que sale del lápiz no solo sirve para pegar superficies, sino que podemos darle forma para rellenar huecos y crear estructuras con las que rematar zonas rotas en las que falta material. Lo único que hay que tener en cuenta al usarlo es que el PLA no es un buen material para usarlo en intemperie, sobre todo si va a recibir luz solar directa.

En mi humilde opinión, un lápiz 3D no es capaz de fabricar piezas tan perfectas, y tan rápidamente como las que salen de una impresora 3D. Sin embargo, su portabilidad lo hace muy versátil a la hora de combinar plástico fundido con otros materiales. Solo por eso, y por su precio contenido, merece la pena añadir uno a nuestra caja de herramientas.

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A estas alturas seguramente ya hayas visto alguno de esos vídeos virales en los que un artista utiliza un lápiz 3D para esculpir una figura, arreglar un desconchón en una acera, o convertir un humidificador en una extraordinaria figura de Pokémon. No cabe duda de que los artistas de Sanago (la marca surcoreana de lápices 3D que publica esos vídeos) tienen un talento extraordinario, pero ¿y nosotros? ¿Qué podemos hacer los humildes mortales con uno de estos dispositivos? Llevo casi un mes poniendo a prueba dos lápices 3D, y hay al menos una función que los convierte en una herramienta extraordinaria. Esto es lo que he aprendido sobre ellos.

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