He probado el nuevo superventas de Xiaomi, pero ya no lo puedo recomendar como antes
Xiaomi ha vestido de gala a su superventas, pero se ha olvidado de dotarlo del músculo necesario para pelear contra una competencia voraz en el segmento de los 500 euros
Durante muchos años, la respuesta a la pregunta “qué móvil decente me compro y que no supere los 300 euros” tenía una respuesta clara: el Redmi Note de turno. Para mí, al menos, ha sido siempre la compra maestra, una apuesta segura para recomendar a aquellos que buscaban un terminal decente, con especificaciones sólidas pero sin florituras, y cuyo presupuesto era más bien ajustado.
Tal es su fama que cuando me enteré de que el nuevo Redmi Note 15 Pro+ se colgaba una etiqueta de 499 euros, cierto temor se apoderó de mí: ¿ha dotado Xiaomi a su nuevo Redmi Note de prestaciones que justifican esta subida o sencillamente los buenos tiempos de comprarlo a un precio razonable se acabaron y pretende vivir de las rentas?
Pues bien, con semejante titular ya te podrás estar haciendo una idea de cuál es la respuesta, pero aun así, todo tiene sus matices y creo que merece la pena que te razone por qué creo que el 15 Pro+, sin ser un mal teléfono, ya no es tan sencillo de recomendar como lo era antes.
Lo que está bien en este Redmi Note
Algo que me gustó bastante del teléfono nada más sacarlo de la caja fue su aspecto. El Note 15 Pro+ luce un diseño bonito, sencillo y con líneas muy tradicionales (bordes planos, esquinas notablemente redondeadas, módulo de cámaras traseras en el centro…), además de dar sensación de ser un equipo bastante robusto -y eso que la carcasa trasera es puro plástico, lo que seguro que no es del agrado de todo el mundo-. Xiaomi ha puesto de hecho mucho interés en sus capacidades de resistencia, para que aguante estoicamente golpes, arañazos y otros contratiempos menores, incluyendo protección Gorilla Glass Victus 2 en el frontal y certificaciones IP66 e IP68.
Su pantalla además no está a ras de superficie y resulta bastante atractiva. Estamos ante un panel AMOLED CrystalRes muy generoso, de 6,83 pulgadas, con buena resolución (2.772 x 1.280 píxeles), frecuencia de refresco a 120 Hz y un brillo de 3.200 nits. La calidad es fantástica -en serio, de sus cualidades más destacadas-, logrando así un disfrute multimedia muy bueno que viene arropado por Dolby Vision y HDR10+, además de acompañarse de algo poco común en la gama media: un buen rendimiento de sonido, con unos altavoces potentes y el soporte de Dolby Atmos.
Pero si de algo puede presumir con la cabeza alta este Redmi Note es de su batería. El teléfono incluye un módulo de 6.500 mAh que hará las delicias de aquellos que buscan, ante todo, autonomía. Para que te hagas una idea: con un uso medio-normal, vas a poder disfrutar de él dos días completos sin necesidad de enchufe y, si ni siquiera eres un enganchado al móvil (te felicito), me atrevería a decir que llegarás a los tres días sin acordarte del cable.
Lo bueno no acaba aquí. Resulta que a la hora de cargarlo también disfruta de tecnología HyperCharge de 100W, lo que significa que vas a poder cargar su enorme módulo en unos 45 minutos -eso sí, el cargador tendrás que comprarlo aparte, ya que no viene en la caja; tenlo en cuenta. Y por si fuera poco, incluso dispone de carga inversa (de 22,5W) a través de cable. Ni tan mal.
Dónde pincha este Redmi Note 15 Pro+
Te habrás fijado que no he hablado nada de su rendimiento ni músculo interno y es que, desgraciadamente, es uno de los aspectos que menos me han convencido de este smartphone y por varias razones.
Para empezar, su apuesta por el procesador. Este Redmi Note cuenta con un Snapdragon 7s Gen 4 que no deja de ser un chip bastante decente para el trabajo del día a día -cuenta además con el empuje de 12 GB de RAM-, pero que se siente algo insuficiente en un teléfono de 500 euros cuando quieres ejecutar tareas más exigentes y complejas, como puede ser correr un juego de esos que se les puede llamar “pesados”. Ahí se nota que el equipo no es tan fluido como uno desearía después de haberse gastado (me repito) la cantidad que vale este Xiaomi.
Su sistema operativo tampoco ayuda en la experiencia. Sin menospreciar las maravillas de Android 15, desencanta bastante comprarse un teléfono en 2026 y que no esté actualizado a Android 16 -como sí lo está la competencia. A esto le sumamos, claro, una capa HyperOS, de la que no soy especialmente fan por su bloatware, que a pesar de contar con numerosas y útiles herramientas de IA basadas en Gemini, tampoco está al día, sintiendo que el teléfono está un paso atrás en este sentido.
Ya te estarás temiendo que otro de los puntos en los que este teléfono flaquea es en su sistema fotográfico. A pesar de la protuberancia trasera, en la que es posible encontrar cuatro circunferencias, lo cierto es que este Redmi solo cuenta con dos cámaras: una principal de 200 megapíxeles y otra ultra gran angular de 8 MP, lo que limita un poco la versatilidad del terminal. Su rendimiento es correcto, sin más: el sensor principal arroja buenas fotos en condiciones favorables de luz, con buena nitidez, contraste y hasta con una saturación que me gusta. El ultra gran angular, por su parte, vuelve a ser uno más del montón, con una fotografía tibia con bordes mejorables.
No tenemos además teleobjetivo, por lo que el zoom es siempre digital, mediante recorte del sensor principal, con resultados también muy corrientes.
¿Te lo compras?
La estrategia de Xiaomi ha pasado este año por lanzar una gama de Redmi Note 15 que comprende nada menos que cinco versiones diferentes: desde el Note 15 (a secas), que parte de los 199,99 euros, al Note 15 Pro+, nuestro protagonista, que se cuelga la etiqueta de 499,99 euros. El problema aquí es que siento que el apellido Pro+ esta vez se le queda algo grande, dado que mis expectativas eran que el gran equilibrio calidad-precio del que siempre ha gozado esta gama se multiplicara exponencialmente. Y no ha sido así.
Como decía, este androide no es un mal teléfono, pero sería incoherente que te dijera que te lo compres con los ojos cerrados, como llevo haciendo durante años con esta familia. Solo si das una importancia extrema a la autonomía, sin valorar tanto otros aspectos como un sistema actualizado o una cámara potente, te animaría a su compra, ya que por lo demás, creo que ahora mismo hay otros competidores, en un rango de precios similar, con unas fichas más atractivas -algo que años atrás no pasaba.
Es el caso, por ejemplo, del POCO F8 Pro. Este teléfono cuesta solo 20 euros más que nuestro protagonista, y ofrece un procesador mejor y un sistema fotográfico también superior. La batería se planta en los 6.210 mAh y su carga rápida también es de 100W.
Si tu preocupación es precisamente el disparar fotos, quizás lo suyo es que te vayas a por el Pixel 9a -y es que este tampoco cuenta con teleobjetivo. Es verdad que es más pequeño a nivel de pantalla y su batería se recorta hasta los 5.100 mAh, pero su capacidad fotográfica es mucho mejor y su interfaz una auténtica delicia.
También podrás encontrar un buen equilibrio en el Motorola Edge 60 y de paso te ahorras un buen dinero. Este teléfono tiene una estética preciosa (ojo, te tienen que gustar las pantallas curvas), un buen rendimiento general con una interfaz atractiva y una fantástica pantalla.
___________________
El Confidencial elabora estas reviews, comparativas y guías siguiendo un criterio estrictamente editorial. El equipo detrás de ¿Me Lo Compro? tiene en cuenta tendencias, actualidad del sector, interés de la audiencia, así como criterios de calidad y precio para la elección de los productos y servicios que analiza. Las muestras han sido facilitadas por las compañías de manera temporal, sin ningún tipo de contrapartida, compromiso de publicación o beneficio de cualquier otra naturaleza. El texto incluye una selección de botones/enlaces para comprar el producto al menor precio posible. El Confidencial puede generar ingresos por las ventas de estos productos, pero la inclusión de estos enlaces cumple una mera función de servicio al lector dentro de un contenido periodístico. El sistema de afiliación y la publicidad programática son las únicas vías de monetización de la sección ¿Me Lo Compro?, además de las suscripciones al periódico que generan estos contenidos. En ningún caso se publican contenidos o análisis patrocinados.
Durante muchos años, la respuesta a la pregunta “qué móvil decente me compro y que no supere los 300 euros” tenía una respuesta clara: el Redmi Note de turno. Para mí, al menos, ha sido siempre la compra maestra, una apuesta segura para recomendar a aquellos que buscaban un terminal decente, con especificaciones sólidas pero sin florituras, y cuyo presupuesto era más bien ajustado.