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Ahora soy mucho más productivo trabajando. Y es gracias a esta pantalla gigantesca
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Ahora soy mucho más productivo trabajando. Y es gracias a esta pantalla gigantesca

Trabajar con un monitor ultrapanorámico es una experiencia que recomiendo a todo el mundo. Así es mi vida con una pantalla gigante en mi escritorio

Foto: Monitor Ultrawide Samsung Odyssey G9. (Carlos Martínez)
Monitor Ultrawide Samsung Odyssey G9. (Carlos Martínez)

Después de muchos años usando una configuración de dos monitores, decidí dar el salto a las pulgadas obscenas. Y con obsceno me refiero a una diagonal que suena ficticia, ya que 49 pulgadas es lo último que mi yo del 2000 podría haber imaginado nunca. Pero semejante número tiene truco, porque en lugar de ofrecer la clásica proporción de 16:9, este monitor se extiende a lo ancho para dar forma a un rectángulo interminable con formato 32:9.

Tanto número se traduce rápidamente con un “es como tener dos monitores de 27 pulgadas juntos”. Ni más ni menos. Imagina tener dos pantallas curvas de 27 pulgadas frente a ti, casi abrazándote, pero con la peculiaridad de no existir ninguna división intermedia entre ellas. No hay marco ni bisel que pueda romper la experiencia de tener un escritorio interminable, y es ahí donde la inmersión empieza y no hay marcha atrás.

Por extraño que parezca, después del periodo de adaptación, este monitor ayuda a la concentración, especialmente a aquellos especialistas de la multitarea que andan trabajando con varias herramientas al mismo tiempo. Tener tanta superficie de trabajo permite disponer de varias cosas al momento, y esto es algo que me ha beneficiado mucho en mi trabajo.

Sin embargo, el formato también trae algunos compromisos o, en algunos casos, inconvenientes, así que te voy a contar qué he ido encontrando tras varios años trabajando con un Samsung Odyssey G9.

Abrazado a la curva
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Samsung Odyssey G9
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Un escritorio del futuro

Debo decir que, por mucho que arregle el salón, prepare una mesa espectacular repleta de comida o encienda la televisión, los invitados siempre van a acabar soltando un wow en el momento que giran la cabeza hacia el despacho. Un monitor ultrapanorámico de estas dimensiones resulta impresionante de ver, y si encima lo tienes colocado en un brazo extensible para eliminar la peana tan gigante que lleva de serie, todo queda muchísimo mejor.

Claro que para un monitor que pesa más de 9 kilos sin peana no vas a poder utilizar cualquier brazo extensible. Deberás buscar uno hidráulico especialmente pensado para monitores ultrapanorámicos de gran tamaño, y ahí es donde el Ergotron HX tenía la solución. Es un brazo extensible de muy buena calidad, pero su precio de más de 300 euros ya te recuerda que todo lo relacionado con este tipo de monitores no iba a ser especialmente económico.

El brazo que puede con todo
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Ergotron HX
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El modelo que tengo incluye también un sistema de iluminación trasera que permite seleccionar el color a mostrar desde el menú de la pantalla. No es un sistema de retroiluminación periférica como un Ambilight, es simplemente una luz LED que está siempre encendida y que no ilumina demasiado. Solo decora.

Enfocado en trabajar

placeholder Muchas ventanas abiertas a la vez. (Carlos Martínez)
Muchas ventanas abiertas a la vez. (Carlos Martínez)

Como podrás imaginar, disponer de 1,20 metros de pantalla en apenas 70 centímetros de distancia puede ser bastante imponente, pero en el momento que te pones a trabajar con ella, te das cuenta de que todo ha cambiado a mejor. Mientras escribo este artículo, estoy trabajando con el editor de textos en una mitad de la pantalla, mientras en la otra tengo una tabla de especificaciones del producto y varias fotos que he realizado a mi escritorio para poder describir mi mesa mientras escribo.

Al mismo tiempo, tengo Spotify abierto con música puesta y una columna a la izquierda del todo deja ver el explorador de archivos con todas las fotos que he tomado del monitor. ¿Suena demasiado caótico? Nada que 49 pulgadas no puedan soportar. Tengo todo a mano, perfectamente colocado en su lugar y disponible de un vistazo.

El problema de manejar semejante extensión de escritorio es que hace falta ayuda para la organización. Ahí es donde el gestor de escritorios de macOS ayuda bastante, aunque a la hora de gestionar todas las ventanas es mejor ayudarse de software de terceros como Magnet o Rectangle para que todas las ventanas encuentren su sitio rápidamente. De lo contrario, es un caos.

Trabajar… y también jugar

Otro de los apartados interesantes del equipo es que también es muy llamativo para jugar, aunque con varios matices a tener en cuenta. Por un lado, usar este monitor para conectar únicamente una videoconsola sería un error garrafal. Sus proporciones estirarían la imagen por completo, y te verías obligado a configurar la imagen a tamaño reducido para que dejara dos grandes franjas negras a cada lado. Si juegas con un PC la cosa cambia radicalmente, ya que puedes usar la resolución nativa y, en juegos de disparos, la sensación de inmersión es realmente impresionante. De todas formas, para jugar con esas resoluciones se necesita un equipo potente, y en muchos casos los juegos no están preparados para tanta resolución.

placeholder Una curvatura que te abraza. (Carlos Martínez)
Una curvatura que te abraza. (Carlos Martínez)

Pero entre tanto trabajo también hay hueco para ratos de ocio, y poder tener la videoconsola en una mitad de la pantalla mientras en la otra mitad sigues revisando cómo se procesa el vídeo que estás exportando es muy cómodo (y gratificante). La opción de pantalla partida es algo que uso mucho, e incluso me sirve para estar reparando un ordenador en una mitad de la pantalla y consultar detalles en la otra mitad desde otro equipo diferente. La multitarea era esto.

Un imán de reflejos

Lamentablemente, no todo es perfecto, y los reflejos en la pantalla es algo que es complicado de llevar. Mi despacho está integrado en el salón, así que a mi espalda cuento con un gran ventanal que ilumina toda la estancia. Esto provoca que la luz vaya directamente a la pantalla, y debido a la curvatura de la misma, los reflejos son bastante complicados de evitar. Esto es algo que deberás tener en cuenta, ya que a nivel de reflejos sufre muchísimo más que un monitor convencional.

Con una resolución de 5.120 x 1.440 píxeles, el Odyssey luce espectacular con fondos de pantalla ultrapanorámicos, pero alguien que venga de trabajar con un equipo de Apple podría no estar del todo sorprendido. La razón es que la densidad de píxeles es inferior a la que puede ofrecer la pantalla de un MacBook Pro, por lo que expertos en imagen y diseño podrían ver cómo pierden definición respecto a la imagen que ofrece su equipo, los cuales alcanzan cifras de 3.072 x 1.920 píxeles. O peor aún si usan monitores 5K, con resoluciones de 5.120 x 2.880 píxeles.

placeholder Ajustes del modo PiP. (Carlos Martínez)
Ajustes del modo PiP. (Carlos Martínez)

Esto último no es algo por lo que sufra especialmente. Reconozco que la pantalla del MacBook se ve mejor, pero el poder disponer de una pantalla tan grande me compensa enormemente. Eso sí, prepárate para que el monitor te salude mensualmente en la factura de la luz, ya que con esto vas a tener encendidos dos monitores en todo momento, y no vas a poder apagar la mitad para consumir menos. Aquí no hay ahorro.

En resumidas cuentas, los monitores ultrapanorámicos son toda una experiencia que recomiendo enormemente, ya que no estás frente a un ordenador, sencillamente estás dentro de él.

¿Para quién es este tipo de monitor?

Como habrás podido comprobar, para sacar el máximo provecho de este equipo se necesitan una serie de requisitos algo especiales para que compense su desembolso. Por un lado, podrías tener un perfil muy activo, donde usas muchas aplicaciones al día y necesitas un espacio de trabajo amplio y cómodo para trabajar eficazmente. También podrías desempeñar labores de edición de vídeo y maquetación, donde necesitarías la previsualización en pantalla completa de un vídeo mientras al mismo tiempo editas su contenido.

O simplemente quieres “simplificar” (si es que este monitor permite esa palabra) la configuración de tu mesa para usar un único monitor donde poder hacer de todo y conectar varios dispositivos a la vez. Sea cual sea tu perfil, este monitor es una increíble compra, aunque su precio no es para nada asequible, a pesar de que actualmente ya se pueden encontrar incluso por 600 euros, que sería la suma de comprar dos monitores de 27 pulgadas de buen rendimiento.

Entre algunas alternativas a tener en cuenta, la propuesta más económica pasa por este monitor de Amzfast. Es una marca que vende monitores asiáticos con rebranding, y aunque desconozco la calidad de los productos (no los he probado), cuentan con 3 años de garantía en España según indican en su web. Si quieres un monitor de 49 pulgadas al mejor precio, no hay mejor opción.

El ultrawide más económico
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Amzfast monitor Gaming curvo
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Imagina tener una pantalla OLED de excelente calidad con la inmensidad de las 49 pulgadas. Eso es lo que ofrece este Odyssey G9 G95SD, con 240 Hz de refresco, tecnología antirreflejos y Samsung Smart TV integrada para poder ver Netflix directamente en ella.

Calidad a buen precio
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Samsung Odyssey G9 OLED
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Si lo que buscas es máxima definición, pero no quieres perder el atractivo envolvente de la pantalla curva, vas a tener que preparar la cartera, ya que este monitor de LG sube hasta los 1.800 euros. Es un modelo impresionante con resolución 5K y todo tipo de tecnologías. Uno de los monitores más completos del mercado.

Una bestia de 45 pulgadas
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LG 45GX950A
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Después de muchos años usando una configuración de dos monitores, decidí dar el salto a las pulgadas obscenas. Y con obsceno me refiero a una diagonal que suena ficticia, ya que 49 pulgadas es lo último que mi yo del 2000 podría haber imaginado nunca. Pero semejante número tiene truco, porque en lugar de ofrecer la clásica proporción de 16:9, este monitor se extiende a lo ancho para dar forma a un rectángulo interminable con formato 32:9.

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