La nueva Siri de Apple está más cerca que nunca y es gracias a Google
La compañía de Cupertino firma un acuerdo de varios años con los de Mountain View para utilizar Gemini y Google Cloud para la nueva versión de su asistente inteligente
Subirse al carro de la inteligencia artificial generativa se ha convertido en uno de los grandes dolores de cabeza de Apple. La compañía de Cupertino anunció la nueva Siri durante la WWDC de 2024 como una de las grandes palancas de futuro de su ecosistema, pero un año después pasó de puntillas por aquel proyecto, sin avances tangibles ni un calendario claro. En un mercado dominado por titulares grandilocuentes y demostraciones constantes de músculo tecnológico, el silencio empezó a pesar demasiado.
La solución llega ahora de la mano de Google, aunque no sin efectos colaterales incómodos. Como ya hiciese con el buscador en su momento, Apple ha decidido sumar fuerzas con su histórico rival para impulsar sus funciones de inteligencia artificial, incluyendo una actualización relevante de Siri, cuya primera veta podría llegar, incluso, en las próximas semanas. Eso daría a pie a llegar a la próxima WWDC con los deberes hechos y presentar la actualización de cara al lanzamiento otoñal de los nuevos iPhone.
Un movimiento que supone un jarro de agua fría para OpenAI, socio preferente de la compañía hasta la fecha, y deja en el aire cómo encaja este nuevo acercamiento con la colaboración previa en torno a ChatGPT.
La alianza con Google será de carácter plurianual y se apoyará en los modelos Gemini y en la infraestructura de nube del buscador para desarrollar los futuros modelos fundacionales de Apple. Según un comunicado al que tuvo acceso Jim Cramer de CNBC, la decisión se tomó tras una evaluación técnica exhaustiva. Apple sostiene que la tecnología de Google ofrece la base más sólida para escalar sus ambiciones en IA y para desbloquear nuevas experiencias de usuario que, hasta ahora, se habían quedado en promesa.
Ni Apple ni Google han querido detallar los términos económicos del acuerdo, más allá de un comunicado conjunto. En cualquier caso, Bloomberg ya había adelantado el pasado verano que ambas empresas mantenían conversaciones para desarrollar un modelo Gemini personalizado que sirviera de motor a la nueva Siri.
El impacto del anuncio va más allá de Cupertino. Para OpenAI, que actualmente proporciona ChatGPT como apoyo a Siri y a Apple Intelligence en consultas complejas, el movimiento introduce una dosis notable de incertidumbre. Apple asegura que no habrá cambios en el acuerdo vigente, pero resulta difícil ignorar que el núcleo de la futura arquitectura de IA quedará en manos de Google, relegando a OpenAI a un papel de reparto.
El contexto del mercado ayuda a entender la maniobra. Apple ha permanecido relativamente al margen del frenesí inversor que desató la IA generativa desde finales de 2022, mientras Amazon, Meta o Microsoft comprometían miles de millones en modelos, chips e infraestructura. Esa prudencia, alineada con su discurso sobre privacidad y control del ecosistema, terminó traduciéndose en retrasos y en una Siri cada vez más descolgada frente a sus rivales. Al menos de cara al público, porque a pesar de los grandes anuncios, tanto la versión de Alexa Plus como el nuevo asistentre de Google todavía están echando a rodar.
Para Google, en cambio, el acuerdo es una validación estratégica en un momento de fortaleza. Su modelo Gemini 3, lanzado a finales del año pasado, ha dado la vuelta a la tortilla y ahora parece que es la empresa de Sam Altman la que ha tenido que encender la alerta roja antes los avances de su rival.
Apple, mientras tanto, asume una realidad incómoda. Para recuperar terreno y cumplir lo prometido con Siri, necesitaba apoyarse en tecnología externa de primer nivel. Que esa tecnología llegue desde Google reordena silenciosamente el mapa de alianzas de la inteligencia artificial. Y deja a OpenAI, al menos por ahora, en una posición mucho menos central de la que aspiraba a ocupar.
Subirse al carro de la inteligencia artificial generativa se ha convertido en uno de los grandes dolores de cabeza de Apple. La compañía de Cupertino anunció la nueva Siri durante la WWDC de 2024 como una de las grandes palancas de futuro de su ecosistema, pero un año después pasó de puntillas por aquel proyecto, sin avances tangibles ni un calendario claro. En un mercado dominado por titulares grandilocuentes y demostraciones constantes de músculo tecnológico, el silencio empezó a pesar demasiado.