A tu monitor le falta algo para ser perfecto: un buen brazo articulado como este
La mayoría de los monitores, sean para trabajar o de ocio, fallan en una misma cosa: la base. Un soporte articulado es la mejor manera de solucionarlo. Te explicamos cómo
Los brazos articulados permiten sujetar varios monitores.
"Te recomiendo que subas la pantalla", me dijo señalando su puesto en la enorme mesa de la sección. Bajo el pie del monitor de su Mac, semienterrados entre una enorme cantidad de figuras de acción, material de bellas artes, y etiquetas adhesivas amarillas, había dos bloques de 500 hojas A4 que elevaban el monitor sus buenos 10 o 12 centímetros. Debían llevar ahí tanto tiempo que el envoltorio de papel se estaba empezando a despegar por los lados.
Aquel sabio consejo fue uno de los cientos que me dio mi compañero Fernando cuando yo era un pipiolo recién llegado a la sección de infografía del periódico. De eso hace ya más de 30 años, y mis cervicales nunca han podido agradecérselo lo suficiente. La mayor parte de los monitores actuales presentan un problema bastante grave: se trata de la pata que los sostiene.
Salvo en algunos modelos profesionales y caros, esta pata es demasiado baja y apenas es regulable en altura o en ángulo. Normalmente, eso deja la pantalla por debajo de la línea de visión del usuario, lo que obliga a bajar la mirada, y con ella a inclinar el cuello. Tras varias décadas trabajando en esa posición, tu columna no va a tener nada que envidiar a la de cierto campanero de Notre Dame.
La solución más rápida es la que me aconsejó el bueno de Fernando. Meter algo bajo el monitor para que este quede en una posición elevada. Sin embargo, hay una solución mejor, que es desechar completamente el pie del monitor y sustituirlo por un brazo articulado. Este tipo de soportes no solo permite regular el monitor a la altura que queramos. Además, nos dejan inclinarlo y moverlo en ángulos que quedan completamente fuera del alcance del pie de cualquier monitor comercial. Los brazos también sirven para mover el monitor cómodamente si necesitamos mostrar algo a otra persona. Los modelos más lujosos hasta incluyen un engranaje extra que gira la pantalla hasta dejarla en posición vertical, algo que es muy útil para no pocos profesionales que necesitan ver más datos en pantalla.
Una segunda ventaja de los brazos para monitor es que liberan espacio en el escritorio, algo que no viene mal a la hora de instalar una barra de sonido, un concentrador USB como los que comentamos aquí en su día, o simplemente para poder poner más papeles y cachivaches. Dicho esto, es hora de hacer un repaso a las consideraciones típicas que hay que tener en cuenta a la hora de comprar uno de estos soportes.
El peso, factor clave
Antes siquiera de pensar en qué brazo comprar, es fundamental que averigües cuánto pesa tu pantalla. Los brazos para monitor están pensados para soportar un rango determinado de peso. Si lo excedes, tu pantalla simplemente se vendrá abajo. El peso de un monitor está anotado en el manual del mismo, aunque también puede consultarse online en la página del fabricante. Si todo eso falla, te recomiendo usar una báscula de baño. Es mejor eso que comprar el brazo equivocado y tener que devolverlo. La idea es comprar un brazo que sea capaz de soportar más peso que el de nuestro monitor.
Hablamos de un solo monitor, pero hay brazos múltiples capaces de soportar dos, tres y hasta más pantallas. En el raro caso de que tengas varios monitores, toca averiguar el peso de cada uno de ellos y el peso que soporta cada brazo.
Máximo 34 pulgadas
Soporte sencillo para un monitor
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PRECIO MÍNIMO
Articulado a gas
Para dos pantallas de 27"
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PRECIO MÍNIMO
Alta movilidad
Para dos monitores de 32"
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Un segundo factor relacionado con el peso es el tipo de anclaje en su base. Los soportes para monitor suelen venir con un sistema de pinza que se sujeta firmemente a la mesa mediante un tornillo regulable. Algunos modelos requieren agujerear la mesa para mayor estabilidad.
En mi experiencia, este tipo de anclajes no suelen fallar, pero la tensión que aplica sobre la mesa es un asunto completamente diferente. No todos los escritorios están preparados para soportar una presión de 20 kilos o más sobre una superficie tan pequeña. Los tableros de MDF y de madera maciza suelen soportarlo bien, pero ten cuidado con lo que instalas si tu mesa es de cristal o de laminado ultraligero con estructura interna de cartón.
Nunca se tienen suficientes pantallas flotantes.
Algunos modelos de brazo vienen con un sistema de anclaje para la pared, pero el problema sigue siendo el mismo. Al colgar uno o varios monitores estamos aplicando muchísima fuerza sobre una superficie muy pequeña de pared. Vas a necesitar tacos específicos que soporten un peso elevado y asegurarte de que la pared también pueda acoger semejante instalación sin romperse. En el peor de los casos siempre puedes optar por un soporte que venga sujeto a un pie de los que simplemente reposan sobre la mesa. No son tan estables como los de pinza, y anulan la ventaja de ganar espacio en el escritorio, pero al menos los pies de este tipo tan solo añaden peso sobre la tabla del escritorio.
Alta resistencia en la pared
Hasta 49 pulgadas
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Dos en la pared
Para dos monitores de 32"
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PRECIO MÍNIMO
Aparte del peso, es importante considerar el tamaño del monitor actual, o del que queramos comprar en el futuro. Los brazos están diseñados para que puedas maniobrar pantallas de hasta una determinada diagonal. Normalmente, no es posible girar un monitor panorámico de 34 pulgadas en un brazo diseñado para un máximo de 27.
La mayor parte de los monitores actuales se sujetan sobre su pie mediante un soporte denominado VESA (siglas en inglés de la Asociación de estándares de Electrónica de vídeo). Existen varias variantes de VESA. La más extendida en monitores de uso doméstico es la VESA FDMI MIS-D, que tiene cuatro tornillos formando una cuadrícula de 75x75 mm, o de 100x100 mm. Normalmente, todos los brazos articulados son compatibles con este estándar, pero no está de más comprobarlo antes de comprar. Algunos monitores o televisores especialmente grandes y pesados pueden usar el estándar FDMI MIS-E, que usa tornillos en un rectángulo de 200x100 mm.
Maniobrabilidad
Todo lo que hemos revisado hasta ahora es solo para asegurarnos de que el brazo sea compatible con nuestro escritorio y nuestra pantalla. Es el momento de decidir si queremos un brazo articulado, uno con muelles, o uno con resortes de gas.
El primer tipo es el más barato y el más habitual en configuraciones de monitores múltiples. Algunas de sus articulaciones son simples codos que giran libremente o se mueven en cierto rango de ángulos, mientras que otras conexiones, como la que los regula en altura, están sujetas mediante tornillos. Este tipo de brazos es ideal si no tienes pensado mover mucho el monitor, sino simplemente dejarlo en una posición que sea de tu gusto y del de tu espalda. Una vez fijado, se puede mover un poco, pero no con total libertad.
Los brazos con muelles o con pistones a gas ya son completamente articulados y permiten mover la pantalla con un amplísimo grado de libertad. La diferencia está en la resistencia que ofrecen los resortes. Los de muelles suelen ser más rígidos y difíciles de mover. Los de pistones de gas, sin embargo, usan mecanismos neumáticos similares a los que regulan en altura las sillas de oficina. Eso los hace más costosos, pero también mucho más fáciles y cómodos de reposicionar incluso con una sola mano. Son la elección correcta para el que necesite mover su pantalla muy frecuentemente.
Alta resistencia y LED
Para monitores de hasta 49
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20 kilos por brazo
Dos pantallas de 45 pulgadas
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PRECIO MÍNIMO
Para escritorios extremos
Tres pantallas de 49"
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Hay algunos detalles finales que también pueden mejorar mucho la experiencia de uso. Algunos brazos para monitor cuentan con concentradores USB integrados en la base. Otros cuentan con sistemas pasacables para poder integrar mejor las conexiones del monitor y que no estorben al mover los brazos o se vean demasiado. Finalmente, hay brazos que hasta cambian los tornillos VESA por anclajes para quitar y poner la pantalla con facilidad. Da igual cuáles sean tus necesidades, por precios que oscilan entre los 20 y los 200 euros puedes hacerte con un accesorio que va a mejorar mucho la ergonomía de tu monitor y el orden en tu escritorio.
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"Te recomiendo que subas la pantalla", me dijo señalando su puesto en la enorme mesa de la sección. Bajo el pie del monitor de su Mac, semienterrados entre una enorme cantidad de figuras de acción, material de bellas artes, y etiquetas adhesivas amarillas, había dos bloques de 500 hojas A4 que elevaban el monitor sus buenos 10 o 12 centímetros. Debían llevar ahí tanto tiempo que el envoltorio de papel se estaba empezando a despegar por los lados.