Apple y Samsung se picaron para tener el mejor móvil ultrafino. Les ha ganado esta otra marca
El iPhone Air y el Galaxy Edge han sido dos de los móviles más comentados del 2025 por su extrema delgadez. Sin embargo, ha sido Motorola quien se ha coronado al solucionar uno de los grandes retos: la batería
Recuerdo que hubo un tiempo en que tener un teléfono potente implicaba, sí o sí, llevar en el bolsillo un dispositivo de dimensiones considerables. Era el precio a pagar por tener la mejor cámara, el procesador más potente y, cómo no, la batería más duradera. Sin embargo, parece que en el 2025 que acaba de terminar, los fabricantes han decidido hacer saltar esta norma por los aires. La tendencia ultraslim ha llegado para quedarse y ya contamos con varios nombres que están haciendo bastante ruido en la industria.
Es el caso del nuevo Motorola Edge 70, un equipo que sigue la estela del Samsung Galaxy S25 Edge y el iPhone Air de Apple para presentarse en sociedad como un dispositivo increíblemente delgado, estéticamente cuidado y que, además, derrocha potencia.
Pero, ¿y la autonomía? ¿Se acerca a sus rivales? ¿Los supera o ni siquiera llega? Teniendo los tres a mano, no me iba a quedar sin averiguarlo.
Diseño y rendimiento a la altura
Es difícil a estas alturas de la película que un teléfono me sorprenda a nivel estético, pero el Edge 70 lo ha conseguido con creces. Y ya no solo por sus 5,99 milímetros -a fin de cuentas, el iPhone Air reduce aún más la cifra hasta los 5,6 milímetros. La clave aquí está en la elegancia y calidad que destila el terminal, con una espalda de textura rugosa increíblemente agradable de tocar (además de ser antihuellas) y algunos detalles que lo hacen bastante especial.
Su color, por ejemplo, resulta muy particular. Se trata de un verde oscuro y terroso que recibe el nombre en Pantone de Bronze Green, tal y como se indica en el pequeño logo que se emplaza en la parte baja de su espalda. Como seguramente sabes, Motorola lleva ya algunos años colaborando con Pantone para llevar a sus teléfonos tonos cuanto menos diferentes y especiales; con este Moto Edge 70 no iba a ser menos -cuenta con otros tres colores disponibles, pero, a mi parecer, este es el más bonito de todos.
El cuidado a la hora de diseñarlo no queda ahí. El teléfono presenta pequeños acentos en dorado que combinan perfectamente con el verde y que se encuentran en uno de los botones laterales o los aros que rodean las lentes de las cámaras y el flash. En cuanto al módulo fotográfico, destacar que este sobresale de la espalda sin saltos abruptos, apostando en su lugar por una subida suave a modo de curva.
Que su delgadez o mimo estético no te confunda. A pesar de ello, el teléfono se siente sólido y robusto, por no hablar de que resulta bastante cómodo de agarrar -aquí juega también un papel importante su acabado rugoso, que ayuda a que no resbale tanto como sus competidores directos.
A nivel de pantalla puedo poner pocas pegas. El equipo luce un panel pOLED de 6,78 pulgadas (2.712 x 1.220 píxeles) y presume de las certificaciones Colores y SkinTone de Pantone, garantizando una mayor fidelidad en los tonos de piel humana. Su brillo de 4.500 nits y el refresco de 120 Hz ponen la guinda del pastel, disfrutando así de una buena visibilidad y desplazamientos fluidos.
Bajo el capó se apuesta por un procesador Snapdragon 7 Gen 4 con un rendimiento bastante bueno. El terminal tiene además el empuje de 12 GB de RAM y la soltura de Android 16 gestionando los recursos para asegurarse de que todo fluya como la seda. El teléfono es rápido, más que capaz en las tareas habituales y no se despeina tampoco a la hora de exigirle retos más complicados, como jugar a títulos más cañeros.
En términos de interfaz es también un equipo muy agradable de usar. Me gusta lo limpio que es su entorno, cómo está todo organizado visualmente y las posibilidades de personalización que ofrece. Dispone además de soluciones propias en las que no falta la integración de la inteligencia artificial, con la propuesta de Moto AI combinada con Gemini. Hasta incluye un botón dedicado, al que han llamado "Tecla de IA".
Sé que estás deseando que nos metamos en faena con el tema de la autonomía, pero antes de pasar a ella, detengámonos en su rendimiento fotográfico. Este Edge 70 apuesta por tres lentes, algo que no deja de ser llamativo si lo comparamos con la única del equipo de Apple o las dos a las que alcanza el equipo galáctico de Samsung. Contamos así con un sensor principal de 50 megapíxeles, junto a un ultra gran angular también de 50 MP y un macro que nos regalan en conjunto una fotografía relativamente equilibrada, en la que hay buenos resultados diurnos (a nivel de detalle, balance de blancos y fidelidad de color) y decentes capturas nocturnas (con un procesado algo más agresivo, pero sin más).
El gran angular adolece de esa deformación lateral propia de todas las lentes similares (y de algo de parcheo) y, en cuanto al macro, me ha gustado cómo se desenvuelve, aunque tampoco dejará una huella imborrable en mi vida. Lo atractivo del Moto Edge 70 en este caso no es tanto el desempeño -donde creo que el iPhone Air y el Galaxy S25 Edge le ganan en términos brutos- como la versatilidad, ya que tienes tres lentes diferentes, algo que puede resultar muy útil según el tipo de capturas que hagas. Eso sí, si quieres una cámara "que no falle nunca" (incluso a la hora de grabar vídeo), creo que la apuesta de Apple sigue siendo el caballo ganador, colocando al equipo de Samsung en segundo lugar, con un gran angular superior al de Motorola (y que podrías echar de menos en el iPhone Air).
Y la batería, ¿qué?
Las leyes de la física no perdonan y la batería necesita espacio. Y aun así, Motorola, Apple y Samsung han logrado algo impensable: teléfonos por debajo de los 6 milímetros con autonomías decentes. Eso sí, puestos a elegir a uno, nuestro protagonista se lleva la palma. Sus 4.800 mAh de batería me han dado para estar toda la jornada de uso e irme a dormir sin la necesidad urgente de cargar.
Y todo gracias a su batería de silicio-carbono, cuya densidad energética es superior a la del iPhone Air o el S25 Edge -que emplean polímero de litio. En este sentido, resulta destacable que el equipo de Apple haya alcanzado la autonomía que ofrece con solo 3.149 mAh (gracias a la eficiencia del chip A19), pero el Edge 70 es el que, objetivamente, más tiempo te va a durar sin necesitar un enchufe. En esta batalla, el Galaxy S25 Edge, con sus 3.900 mAh, es el que se queda en tercera posición.
No solo es una cuestión de cuánto dura: hay que tener también presente el tiempo de recuperación. El Motorola destaca también por su carga rápida de 68 W, que rebaja casi a la mitad el tiempo de espera frente a sus rivales, bastante más conservadores en este aspecto. Eso significa que, en el día a día, un "chute" de solo 15 minutos te va a devolver energía suficiente para prácticamente media jornada, algo que puede ser vital según dónde estemos.
Otro miedo latente del que hay que hablar, íntimamente relacionado con esto, es el del calor. Un cuerpo tan delgado suele disipar mucho peor las altas temperaturas, pero incluso en esto el Edge 70 me ha sorprendido para bien, con una gestión mucho mejor que la que hace, por ejemplo, el terminal de Samsung tras un rato de juego intenso.
¿Me lo compro?
Si tienes decidido que la tendencia slim es lo que va contigo, definitivamente uno de estos tres teléfonos lleva tu nombre. Los que gusten del ecosistema Samsung encontrarán en el Galaxy S25 Edge un teléfono bien construido, pero donde su autonomía es la que paga el peaje más alto.
Entre el Edge 70 y el iPhone Air sí siento que existe una rivalidad más directa. Así tenemos, por un lado, el iPhone Air: una excelente obra de ingeniería con un ecosistema de sobra conocido por su eficiencia y comodidad de uso, y con una cámara que, a pesar de estar sola, rinde mejor que la del Edge 70, especialmente en vídeo.
El equipo de Motorola, por su parte, también me tiene fascinada por su diseño; y su autonomía, para semejante cuerpo, me parece de locos. Su capacidad fotográfica está más en la línea de un teléfono de gama media (que es lo que no deja de ser, ojo), pero resulta una opción ideal para quienes den prioridad a la duración de la batería, por no hablar de que su precio resulta bastante atractivo para lo que ofrece, no superando los 800 euros. El equilibrio en ese sentido me parece ideal.
Queda claro que el grosor ya no es una excusa para no brillar. En cualquiera de estos tres equipos tienes potencia, estética y tres caminos distintos que seguir según tus prioridades. Ahora solo falta que decidas cuál de ellos se adapta mejor a tu bolsillo -en todos los sentidos.
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Recuerdo que hubo un tiempo en que tener un teléfono potente implicaba, sí o sí, llevar en el bolsillo un dispositivo de dimensiones considerables. Era el precio a pagar por tener la mejor cámara, el procesador más potente y, cómo no, la batería más duradera. Sin embargo, parece que en el 2025 que acaba de terminar, los fabricantes han decidido hacer saltar esta norma por los aires. La tendencia ultraslim ha llegado para quedarse y ya contamos con varios nombres que están haciendo bastante ruido en la industria.