Los 'youtubers' tienen un plan para no quedarse viejos: están fichando a decenas de chavales
Los creadores que marcaban el tempo de las tendencias hace menos de una década se han visto superados por las plataformas de vídeos cortos. Pero algunos han encontrado una posible solución: contratar profesionales
En el año 2000, el neurocientífico sueco Arvid Carlsson ganó el Premio Nobel de Medicina por sus estudios sobre la dopamina. Un premio que compartió con los también científicos Paul Greengard y Eric Kandel. Sus hallazgos en los años 50 sobre este neurotransmisor cerebral fueron clave para el tratamiento de enfermedades como el Parkinson o para entender mejor cómo funciona el movimiento en el ser humano, su motivación, su placer o su estado de ánimo. Sin embargo, nunca se había hecho tanto caso ni se había invertido tanto dinero en conocer este químico cerebral como ahora. Una apuesta que no están liderando científicos al uso.
Desde el boom de TikTok, el concepto del "contenido dopamínico" se ha extendido sin parar en internet. Su algoritmo juega como ningún otro con la segregación de estas sustancias en nuestro cerebro, también conocidas como moléculas de la felicidad, y ahora, en plena guerra por la atención, medio internet está poniendo toda la carne en el asador para intentar descifrar cómo lo hace y aprovecharlo. Lo ocurrido con las plataformas de vídeos cortos ha sido tan brutal que muchos de los que hasta hace menos de cinco años se mostraban como la vanguardia de la viralidad, ahora se han visto engullidos por este nuevo terremoto. ¿Su solución? Fichar a decenas de jóvenes que han centrado su carrera en dominar con éxito la dopamina.
"Los grandes youtubers están en un momento delicado. Primero porque muchos dejaron YouTube para meterse en Twitch, que era mucho más rentable y sencillo de monetizar durante un tiempo, hasta que obviamente eso bajó. Esa plataforma ya no es lo que era y entonces optaron por volver. El problema es que este YouTube de ahora tampoco es el mismo que dejaron y no están consiguiendo triunfar igual", cuenta José Pascual, también creador de contenido y analista de YouTube desde hace años. "La gente, como bien dices, ha madurado, hemos pasado por una etapa de dopamina a saco y ahora, o eres capaz de profesionalizar tu equipo y jugar en ese campo, o no vas a crecer", añade.
Convertidos en marcas mediáticas, las antiguas estrellas de internet han empezado a enfrentar un problema similar a otros miembros de la industria como las televisiones o los periódicos. Las reglas de su modelo de negocio han vuelto a cambiar, la atención se ha movido y nuevos actores empiezan a cubrir unos espacios en los que ellos no se sienten cómodos, pero allí está la audiencia y el dinero. Muchos han tirado la toalla y han optado por trabajar nichos, buscar otras vías de ingresos o quedarse con sus fieles, Pero hay algunos que siguen interesados en llegar a las masas y están probando algo diferente, jugando un papel más similar al de un empresario clásico. Siguen apareciendo en sus vídeos, pero de lo que se graba, cómo se graba, cuándo y dónde, se encargan otros.
Lo que más me gusta de estos mensajes es el rollito ¿cUÁl ES la CLAVE del éXITO de Ibai y Willy????
Bueno, para empezar que se pueden gastar entre 3000 y 5000€ por vídeo, y ni siquiera meto ahí todos los gastos de cámaras, "Youtube Strategist", edición, producción etc etc https://t.co/lN1icMfhKZ
La idea bebe de Mr. Beast, el considerado como youtuber número uno a nivel mundial y que tiene vídeos con más de 100 millones de visualizaciones. Personajes patrios como Willyrex o Ibai han cogido el testigo y han calcado su estrategia. Han contratado a estrategas, editores, cámaras o diseñadores expertos en redes y están haciendo vídeos largos, con producción de nivel prácticamente televisivo y con decenas de personas detrás que luego sus empleados trocean para TikTok o Instagram. Willyrex, por ejemplo, ha confesado en entrevistas que ha podido llegar a invertir unos 11.000 euros en alguno de estos vídeos, pero asegura que acaba ganando más de lo que invierte.
Aunque su caso sigue estando lejos de Mr. Beast. Según publicó Bloomberg en octubre, Jimmy Donaldson, así se llama realmente este creador de 27 años, cuenta con una especie de granja de editores a los que paga 50 dólares por cada 100.000 visitas que consiguen con los vídeos que le hacen. A estos chavales se les conoce como clipperos y se dedican simplemente a coger los vídeos de los canales de Donaldson, que son grandes producciones con acción continuada, encontrar los mejores momentos, trocearlos y subirlos a las redes. Es una de las nuevas profesiones que están naciendo con este cambio en las redes y que ya genera millones de dólares.
Empujados por el tirón publicitario de las plataformas online y el dinero que no para de fluir hacia los canales más grandes, la idea que muestra Donaldson y otros youtubers como él es que la mejor forma de evitar quedarse viejo es redoblar la apuesta. Ya no va de ganar unos miles de euros grabándote en una habitación, sino en intentar cazar millones con patrocinios a lo grande. Competir con la televisión con los mismos recursos que la televisión.
"Se está convirtiendo en una industria cada vez más similar al Real Estate. Tú inviertes en un vídeo, intentas que sea evergreen o intentas que tenga la máxima viralidad posible y durante dos semanas, un mes, un año, lo que decida YouTube o la audiencia a la que has apuntado, ese vídeo te va a estar dando dinero recurrentemente", cuenta Pascual. "Si tú eres un Ibai de turno que ahora tiene de media entre dos millones y un millón de visitas por vídeo y entiendes que ese vídeo te va a dar entre dos mil y tres mil euros con AdSense, más los acuerdos que tengas con las marcas, tú perfectamente puedes contratar los editores que hagan faltar y mejorar tu equipo para intentar producir dos vídeos a la semana en vez de uno. Porque sabes que si de media tienes esas visitas, puedes producir mucho más y vas a casi volumen sin perder calidad".
Editores, miniatureros, estrategas...
Según este experto, Ibai puede tener ahora mismo "fácilmente 10 editores". "Seguramente tenga dos miniatureros o una empresa contratada. Además, tiene al menos un strategist o dos que le van guiando. Al final, como Willy, ya solo va y lee un guion", señala. A día de hoy, cuenta, prácticamente todo el trabajo está externalizado y lo hacen otros profesionales para ellos. Desde el guion a la grabación, pasando por la edición y hasta las ideas. "Lo que se busca es que cada día de grabación pueda dar algo que te vaya a dar dinero y cubras los costes de todos estos empleados".
La cantidad de profesiones que aparecen alrededor de estos creadores no para de crecer y el negocio se dispara. Aunque la mayoría siguen siendo autónomos y trabajan desde plataformas como Fiverr, algunos de estos profesionales han creado webs específicas, incluso para YouTube. YTJobs es una página en la que cualquier creador puede buscar equipo o al contrario, todo profesional que quiera trabajar en el sector puede anunciarse. Según datos de ese mismo site, hay más de 116.200 personas registradas y más de 25.400 ya han sido verificados por algún cliente. Hasta 4.100 creadores trabajan con ellos a nivel mundial. Hay tarifas para todos los gustos, pero algunos de estos freelances pueden llegar a facturar ya en España más de 10.000 euros al mes.
Una profesionalización que no solo está animando a volver a muchos youtubers que habían dejado estos espacios, sino que está permitiendo a figuras conocidas en otros entornos como escritores o columnistas probar suerte con los vídeos. En España un ejemplo de ello es David Jiménez, exdirector del diario El Mundo y que se ha lanzado con su propio videopodcast que ya está entre los más seguidos del país.
Los puestos que se buscan van desde editores a creativos, pasando por diseñadores, guionistas, productores, estrategas, managers... "El problema del YouTube de hoy es que ya no puedes jugar partidos como amateur. Ahora tienes que intentar profesionalizar tu equipo para competir e intentar sacar un sueldo. Obviamente, hay nuevos mercados, como los shorts y los reels. Es decir, ahí sí que actualmente está en un momento que es un poco fácil y el que copia gana al final, pero también es muy inestable porque depender de la plataforma", cuenta Pascual. "Aunque ahora se dice que se premia de nuevo lo natural, habrá que ir viendo".
Curiosamente, el exceso de dopamina de las plataformas de contenido rápido ha generado un efecto rebote en algunos perfiles que hasta hace muy poco eran los reyes de la segregación de esta sustancia. Aunque, eso sí, no dejan de todo el modelo TikTok, sino que lo externalizan. "Yo, por ejemplo, ahora vuelvo al contenido largo porque es donde debería estar. Donde creo que se puede hacer contenido en el cual estar orgulloso, donde además te reconocen más el valor que aportas. Al final, los vídeos cortos no dejan de ser un playground, un entorno de aprendizaje y prueba. Porque si alguno funciona ahí, seguramente también puedas llevarlo al formato largo".
En el año 2000, el neurocientífico sueco Arvid Carlsson ganó el Premio Nobel de Medicina por sus estudios sobre la dopamina. Un premio que compartió con los también científicos Paul Greengard y Eric Kandel. Sus hallazgos en los años 50 sobre este neurotransmisor cerebral fueron clave para el tratamiento de enfermedades como el Parkinson o para entender mejor cómo funciona el movimiento en el ser humano, su motivación, su placer o su estado de ánimo. Sin embargo, nunca se había hecho tanto caso ni se había invertido tanto dinero en conocer este químico cerebral como ahora. Una apuesta que no están liderando científicos al uso.