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Las 'regletas' de puertos USB están bien, pero elígelas con cuidado (o dañarás tu equipo)
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Exprimir los puertos USB

Las 'regletas' de puertos USB están bien, pero elígelas con cuidado (o dañarás tu equipo)

Todo es juego y alborozo, hasta que la señal de vídeo se bloquea al conectar un disco duro externo. Esta es la cara B de los concentradores USB, esas 'regletas' para tener puertos USB extra. Tan útiles como problemáticas

Foto: Los hub USB son ideales para dar versatilidad a las conexiones de un portátil.
Los hub USB son ideales para dar versatilidad a las conexiones de un portátil.

Todo empezó con el MacBook Pro de 2016. Ese año, Apple decidió reducir drásticamente el número de puertos de su portátil estrella. El modelo de 2015 contaba con Magsafe para carga, dos puertos Thunderbolt 2, dos USB 3.0, jack de 3.5mm para auriculares, HDMI, y ranura para tarjetas SD. El MacBook Pro de 2016 redujo esa cifra a solo cuatro puertos Thunderbolt 3 en formato USB-C, de los que uno de ellos era para carga.

La propuesta fue tan radical que hizo correr ríos de tinta y protagonizó alguna que otra parodia mítica. Las protestas de los profesionales que usaban los variados puertos del MacBook de 2015 de manera regular no sirvieron de mucho. Apple mantuvo su decisión y, como suele pasar cuando la compañía decide algo, se convirtió en tendencia. El resto de fabricantes se apresuraron a subirse al carro de hacer ultrabooks muy bonitos pero con pocos puertos.

El debate sobre la conveniencia de contar con muchos o pocos puertos puede continuar hasta el aburrimiento. Poco importa ya. El resultado de aquella decisión es que, a día de hoy, si quieres un portátil delgado y ligero, da igual si es PC o Mac, lo más probable es que acabes cargando con un concentrador de puertos USB o USB Hub, si nos atenemos a su nombre en inglés. Es la única manera de poder conectar la tarjeta SD de tu cámara, un monitor externo de la oficina o esa memoria en formato USB A que el cliente te acaba de pasar.

Elegir uno de estos concentradores puede parecer una decisión poco importante, pero no lo es en absoluto. Elegir un mal hub USB puede generar no pocos inconvenientes, y hasta causar daños en el equipo al que se conecta si lo usamos indebidamente.

El ancho de banda no aumenta

Esta frase debería grabarse a fuego en la cabeza antes de comprar un concentrador USB. No importa cuántos puertos tenga o de qué tipo sean. Los concentradores USB no hacen magia. Son, literalmente, la versión electrónica de un embudo. El ancho de banda del puerto al que conectemos el concentrador seguirá siendo el mismo, y todos los dispositivos que conectemos al concentrador van a tener que compartir el espacio disponible.

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¿Qué pasa si usamos el concentrador para conectar demasiados dispositivos a un solo puerto? Lo primero que ocurre es que las tasas de transferencia de cada dispositivo conectado bajan porque deben compartir el ancho de banda disponible. Si uno de los dispositivos se está usando para transmitir vídeo, es posible que la tasa de fotogramas o la resolución se vean afectadas. Si estás copiando archivos, estos se transferirán mucho más lento. Los ratones o teclados pueden sufrir pequeños saltos o retrasos en la señal. Es algo muy común que ocurre, por ejemplo, si conectamos el portátil a un concentrador, y a continuación conectamos a este un teclado mecánico, un monitor 4K por HDMI, y al mismo tiempo comenzamos a copiar archivos desde una tarjeta de memoria de alta velocidad.

La solución para que esto no ocurra (o no ocurra demasiado) es conectar el concentrador al puerto con el mayor ancho de banda posible, pero ¿cuánto es ese ancho de banda y cómo identificar qué puerto exacto de los que tenemos en el PC lo tiene? Excelentes preguntas...

Externamente, todos los USB A (los USB grandes de toda la vida) son iguales, pero el ancho de banda específico depende de la generación del puerto. El USB 3.0 y 3.1 (que para más inri ahora se llaman USB 3.2 Gen 1) tiene un ancho de banda de 5 gigabits por segundo (5Gbps o 625 MB por segundo). El USB 3.2 Gen 2 alcanza los 10Gbps (1250 MB por segundo). Finalmente, el USB 3.2 Gen 3 soporta hasta 20 Gbps (2500 MB por segundo). Hablamos todo el rato de anchos de banda máximos teóricos. En la realidad, la cifra siempre es menor porque depende de muchos otros factores.

placeholder Los concentradores pasivos (sin corriente externa) son ideales para viaje.
Los concentradores pasivos (sin corriente externa) son ideales para viaje.

¿Cómo saber a qué generación pertenece un puerto USB? Originalmente se diferenciaban por el color de la pieza interior de plástico (blanco para puertos USB 1.0, negro para USB 2.0, azul para USB 3.0, verde para 3.1, naranja para 3.0 o 3.1 con Power Delivery, y rojo para USB 3.2). Desgraciadamente, no todos los fabricantes se adhieren a este código de color, y la progresiva desaparición de los puertos USB 1 y 2 ha hecho que se vaya abandonando esa forma de etiquetado.

Algunos fabricantes como Dell tienen la amabilidad de marcar cada puerto USB con un pequeño rótulo que indica la velocidad en Gbps. Si tu equipo no tiene esas indicaciones, la cosa se pone más complicada porque consultar el Administrador de Dispositivos de Windows solo te dará las generaciones de los puertos USB, pero no a cuál pertenece cada uno. Si el dato no aparece en el manual del PC o en las especificaciones proporcionadas por la página web del fabricante, la única manera de averiguar el ancho de banda con seguridad es instalar una app gratuita de diagnóstico como CrystalMark. Una vez instalada, inserta una memoria USB que sepas que es compatible con la última generación de USB, abre CrystalMark, selecciona la letra de unidad de esa memoria y haz correr el test en todos los puertos uno a uno. El puerto con las mayores tasas de velocidad en lectura y escritura será el más indicado para conectar un concentrador.

En cuanto a los puertos USB-C, conviene recordar que USB-C se refiere únicamente al formato físico del puerto (a la forma del conector, si lo prefieres). Por dentro, puede tener diferentes especificaciones que van desde USB 2.0 a USB 4. Esa es la última versión que hay ahora mismo, y comparte con Thunderbolt 4 la forma del conector, y un ancho de banda máximo teórico de 40 Gbps (5000 MB por segundo).

Con o sin enchufe

Una vez sepamos a qué puerto vamos a conectar el concentrador y a qué generación USB pertenece, es hora de seleccionar el concentrador en sí mismo. Aquí la mayor parte de decisiones dependen del uso que vayamos a darle.

Si simplemente andamos cortos de puertos USB a los que conectar periféricos ligeros como memorias USB, o receptores Bluetooth para teclado y ratón no necesitamos un concentrador complejo y lleno de opciones. Nos basta con un multiplicador de puertos USB 3. Si somos un profesional creativo que tan solo quiere volver a disfrutar de una ranura para tarjetas de memoria en la que volcar las fotos de su cámara sin recurrir a una engorrosa app wifi probablemente te baste y sobre con un buen adaptador específico. Además, será mucho más pequeño y cómodo de llevar.

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Si pese a todo necesitamos un concentrador completo y con buenas opciones de conectividad, la forma y el tamaño son cruciales. Si el hub nos va a acompañar en viajes frecuentes, probablemente nos convenga más un concentrador de cable corto, y lo más compacto y ligero posible. Sin embargo, hay otros usuarios que usan los concentradores como una estación de trabajo fija en la que dejar el portátil cuando llegan a casa. De esta manera no solo tienen acceso a los puertos que necesitan y de los que el portátil carece. Además, pueden usar el ordenador con un monitor más grande y con la comodidad de un teclado y ratón externos. Para estos casos, lo mejor es un concentrador grande que repose cómodamente en la mesa, y con un cable largo para poder posar el portátil donde nos plazca.

Antes de optar por cualquiera de ellos, es bueno revisar la disposición de los puertos en el concentrador y su separación. No todos los conectores o los dispositivos tienen el mismo tamaño externo. Si los puertos del concentrador están muy juntos, podemos tener dificultades a la hora de enchufar varios dispositivos a la vez.

Otro detalle crucial es si el concentrador tiene su propia toma de corriente, o es pasivo y comparte la electricidad que recibe del PC al que se conecta. Los concentradores con enchufe independiente son más grandes e incómodos, pero proporcionan corriente independiente a cada puerto, lo que los hace ideales para mantener funcionando varios dispositivos a la vez; para cargar varios móviles; o para alimentar periféricos que necesitan energía extra para funcionar como algunos discos duros externos.

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Los concentradores pasivos tan solo comparten el voltaje que proporcione el puerto al que estén conectados. En el mejor de los casos, habrá dispositivos que simplemente se nieguen a funcionar porque les falta la suficiente corriente. En el peor podemos sobrecargar el puerto y agotar la batería del portátil o provocar daños en el equipo por exceso de temperatura.

Finalmente hay que tener en cuenta que los concentradores USB no solo funcionan en PC o Mac. Algunos modelos se pueden usar con consolas, tabletas y móviles. En cualquiera de los casos conviene comprobar si el concentrador cuenta con las certificaciones de cada marca (sobre todo en el caso de consolas y equipos Apple). Elegir una marca reconocida también es buena idea para evitar posibles fallos en los componentes.

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Todo empezó con el MacBook Pro de 2016. Ese año, Apple decidió reducir drásticamente el número de puertos de su portátil estrella. El modelo de 2015 contaba con Magsafe para carga, dos puertos Thunderbolt 2, dos USB 3.0, jack de 3.5mm para auriculares, HDMI, y ranura para tarjetas SD. El MacBook Pro de 2016 redujo esa cifra a solo cuatro puertos Thunderbolt 3 en formato USB-C, de los que uno de ellos era para carga.

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