Hay dos formas muy efectivas de hacer que tu PC vaya más rápido. La primera es cambiar el disco duro por uno que vaya más rápido, o sea, que tenga mejores tasas de transferencia. Normalmente, esto implica hacerse con un disco de memoria en estado sólido o SSD en algún formato compatible con tu PC. Si tienes curiosidad, no te pierdas nuestra guía básica al respecto.
La segunda manera de agilizar tu viejo equipo es ampliar la memoria RAM. Para ello normalmente hay que extraer los chips de memoria del PC y cambiarlos por otros nuevos de mayor capacidad. El proceso es mucho más sencillo de lo que parece a primera vista. Tan solo hay que elegir el componente correcto, y cómo lograrlo es precisamente lo que vamos a repasar aquí.
Antes de entrar en harina, mencionar un detalle inquietante. Ahora mismo es un momento complicado para comprar memoria. Los precios de este componente han comenzado a subir debido a la IA. Aún es posible encontrar memoria DDR4 a precios que rondan los 150 o 200 euros, pero la DDR5 para videojuegos se ha disparado hasta los 400 o 600 euros. Los kits de memoria más potentes pueden superar tranquilamente los 700 euros.
¿Cómo es posible? Básicamente, lo que está ocurriendo es que los principales fabricantes de memoria DRAM (que no son muchos) están adaptando sus cadenas de producción para suministrar memorias del tipo que precisan los servidores que sostienen los grandes modelos de lenguaje como ChatGPT. Esto significa que se van a producir menos chips para el mercado de consumo. Por ello, los precios han comenzado a subir. El tirón del mercado de las IA es tan serio que hasta Micron, fabricante de las memorias de marca Crucial, ha anunciado que abandona definitivamente el mercado de consumo para dedicarse por entero a la producción de memorias para servidores.
Es razonable pensar que, si los precios están subiendo, ahora no es para nada un buen momento para comprar memoria. Sin embargo, la cuestión del millón de euros es que no se sabe cuándo irán a estabilizarse los precios, o cuándo volverán a bajar, si es que llegan a hacerlo. Ya ocurrió lo mismo con la gran escasez de tarjetas gráficas de 2020 generada por las criptomonedas, y los precios nunca llegaron a bajar a niveles anteriores a esa crisis. La producción de placas para electrónica no es algo que se pueda modificar de la noche a la mañana. Si los fabricantes están cambiando el rumbo ahora, podría pasar mucho tiempo hasta que vuelvan a hacerlo, lo que significa que aunque estén más caros que hace dos meses, todo indica que los chips de memoria van a estar más baratos hoy que dentro de dos meses.
Hecha esta advertencia cautelar, vayamos con el ABC básico de la memoria RAM.
Lo que diga la placa
En realidad, comprar memoria para un PC de cierta edad no es una tarea en la que tengamos mucho margen de decisión. Es la placa base o placa madre de tu equipo la que determinará qué tipo de memoria puedes usar y cuál será su capacidad máxima. Saber este dato es tan sencillo como abrir la CPU y extraer la RAM para echarle un vistazo, o consultar el manual de la placa. Desgraciadamente, no todo el mundo se atreve a intervenir quirúrgicamente su PC, y no siempre tenemos el manual a mano. De hecho, es muy habitual no saber la marca y modelo exactos de placa en equipos clónicos o sin marca que compramos previamente montados.
Antes de lanzarnos a mirar memorias en tiendas online, es bueno comprobar un dato inicial. Ese dato es si la memoria de tu PC está conectada mediante ranuras de quita y pon, o bien está soldada a la placa base. En este último caso, la única salida es acudir a un concesionario de la marca de tu PC, o a un servicio técnico autorizado para que sus técnicos suelten la soldadura de la memoria vieja y suelden la nueva. Este es, por cierto, el escenario habitual en ordenadores Apple. Ampliar la memoria de MacBooks o iMacs posteriores a 2012 implica pasar por el Genius Bar.
La mejor manera de comprobar qué tipo de memoria tenemos es instalar alguna aplicación de diagnóstico como CPU-Z o HWiNFO (ambas son gratuitas). En la sección SPD de CPU-Z podemos ver las ranuras (slots) de memoria que tiene nuestro equipo, y si están ocupadas o no. Si la pestaña no muestra información alguna, probablemente sea porque la memoria va soldada. A veces especifica este dato directamente o simplemente pone LPDDR, que es un tipo de memoria que casi siempre va soldado a la placa.
En Windows, también se puede chequear la cantidad de memoria que tenemos desde Configuración / Sistema / Información. Sin embargo,CPU-Z ofrece muchos más datos, como la generación a la que pertenece (DDR4, DDR5…), el tipo de RAM (UDIMM, SO-DIMM…) y la velocidad a la que funciona. Las herramientas de diagnóstico también nos permiten comprobar si hay ranuras de memoria libres.
Con todos esos datos ya podemos comenzar a mirar RAM en nuestra tienda online de referencia. Antes de comprar, solo nos falta averiguar cuál es la capacidad máxima de memoria que soporta nuestro equipo. En los Mac ese dato se puede ver fácilmente desde Acerca de este Mac / Más información / Memoria. En Windows, la manera más rápida es abrir la app Símbolo de sistema y teclear lo siguiente: wmic memphysical get MaxCapacity, MemoryDevices. Al hacerlo, Windows te mostrará dos datos, el primero es la capacidad máxima de RAM en bytes, y el segundo es el número de ranuras de la placa. Para conocer tu RAM disponible expresada en los viejos y familiares GB, simplemente divide la cifra que muestra el sistema entre 1024, y luego divide el resultado otra vez entre 1024. En mi caso, por citar un ejemplo del mundo real, La app Símbolo de sistema me dice que tengo 67108864 bytes de memoria, que dividido entre 1024 da 65356. A su vez, 65356 dividido entre 1024 da 64. Esa es la cifra máxima total de RAM en GB que puedo instalar en las dos ranuras que tengo disponibles. CPU-Z dice que tengo ya dos UDIMM DDR5-4800 de 16 GB cada uno. Las dos últimas cifras expresan la velocidad de la memoria en megahertzios (4800 MHz). A la luz de esos datos, lo que tengo que buscar son dos UDIMM DDR5-4800 de mayor capacidad, probablemente de 24 o 32 GB cada uno. Mi capacidad máxima es de 64GB, así que dos memorias de 32GB son lo máximo a lo que puedo aspirar sin cambiar de placa.
Aspecto típico de las ranuras para memoria RAM en una placa base.
¿Se puede instalar memoria más rápida? Sí, pero puede que no te sirva de nada. CPU-Z muestra el ancho de banda máximo que soporta cada DIMM, si lo excedes y compras, por ejemplo, un módulo a 5600 MHz, lo que ocurrirá es que la placa reducirá su velocidad hasta llegar a la máxima que puede soportar, que en mi caso son 4800 MHz.
¿Y si la RAM que tenemos instalada ocupa una sola ranura? Este caso es raro porque tener un solo DIMM de memoria instalado desaprovecha precisamente la tecnología de doble ancho de banda que traen las placas actuales y que permite tener dos canales funcionando a la vez. En el raro caso de que tengas un solo DIMM instalado, puedes añadir otro idéntico (con la misma capacidad y velocidad) en la ranura libre. Lo normal, de todos modos, es tener las dos ranuras ocupadas y sustituir ambos DIMM por otros de mayor capacidad. Algunos PC tienen cuatro ranuras, en cuyo caso puedes añadir una pareja de DIMM idénticos hasta llenar las cuatro ranuras. Todo ello, por supuesto, sin sobrepasar la capacidad máxima total.
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Dicho todo esto solo queda un detalle por definir, y es qué cantidad de memoria necesito realmente. En líneas generales, eso depende del uso que vayas a darle a tu PC. Un equipo de oficina va bien con 8 GB, pero se puede beneficiar de contar con 16 GB. Un PC para juegos debería tener 16 GB de RAM como mínimo. Se puede beneficiar de tener 32 GB, pero al menos en lo que respecta a juegos, es más importante tener una buena gráfica que mucha memoria RAM. Hay pocos juegos triple A recientes que requieran más de 16 GB de RAM para funcionar.
Lo que sí requiere mucha RAM son las aplicaciones profesionales con mucha carga gráfica como las de diseño gráfico o edición de vídeo. En equipos que van a correr esas herramientas sí es recomendable tener al menos 32 GB, o 64 GB si queremos asegurar el rendimiento a futuro.
Optimizar el sistema
Si la RAM ya se ha puesto muy cara, o no puedes instalar más porque el equipo no lo permite, toca apretarse el cinturón y ahorrar en el consumo de la memoria que ya tenemos. La mejor manera de reducir el uso de RAM que hace el PC es cerrar aplicaciones abiertas. Si crees que no tienes nada abierto que esté consumiendo memoria, abre el Administrador de Tareas usando la mítica combinación de teclas Control + Alt + Del. Quizá te sorprendas. Solo el navegador Chrome es perfectamente capaz de consumir 3 GB de RAM a poco que tengas más de diez pestañas abiertas, más aún si estás consultando páginas web que consumen muchos datos como YouTube. La versión de escritorio de WhatsApp, por citar una app de uso muy común, se reserva para sí cerca de 500 MB de manera constante. En Mac puedes comprobar el uso de RAM desde Aplicaciones / Utilidades / Memoria.
CPU-Z es una excelente app de diagnóstico para averiguar detalles sobre la RAM que tenemos instalada.
El Administrador de Tareas también es un buen lugar desde el que comprobar si hay software ejecutándose en segundo plano. Muchas aplicaciones están diseñadas para ejecutarse desde que inicias Windows de manera que siempre estén preparadas cuando las necesitamos. El problema es que esa inmediatez se cobra su precio en forma de memoria RAM. Puedes desactivar el software que no quieras que esté activo desde que arrancas el PC desde Configuración / Aplicaciones / Inicio. Limpiar el sistema de archivos temporales es otra tarea que puede permitirnos ganar memoria. En Windows podemos dejar la tarea automatizada activando el Sensor de Almacenamiento desde Configuración / Sistema / Almacenamiento. En Mac la opción está en Acerca de este Mac / Almacenamiento.
Todas estas tareas de optimización se pueden ejecutar desde PC Manager, una herramienta gratuita de Microsoft que monitoriza el sistema para detectar un posible consumo excesivo de memoria y centraliza todas las opciones que hemos mencionado arriba y que liberan parte de esta carga.
Finalmente, no hay que olvidar la necesidad de actualizar debidamente tanto el sistema operativo como las aplicaciones que tenemos instaladas en él. Las actualizaciones corrigen fallos y optimizan el funcionamiento del software precisamente para que consuma menos recursos. La guinda del pastel de la falta de memoria RAM la pone el malware. No es la primera vez que un malware ejecutándose en segundo plano es el culpable de un excesivo consumo de memoria. No tiene por qué ser un virus en sentido estricto. A veces basta con un lanzador de recomendaciones comerciales en ventanas emergentes para mandar al traste el rendimiento de un PC cuya memoria ya va escasa. Si todo esto falla, la mejor solución es ampliar memoria siguiendo los pasos que comentamos arriba. Todo ello suponiendo que las compañías de IA y su fiebre por ampliar servidores nos lo permitan a un precio razonable, claro.
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