Ya no envidio el agua de Madrid gracias a este invento de 500€ que metí en la cocina
El agua de la capital, ya se sabe, es como un trago caído del cielo. Pero, ¿qué hacer en la España del agua dura y el mal sabor? Este aparato es la solución si estás dispuesto a pasar por el aro
Reconozco que descubrir la Brita, hace ya unos cuantos años, fue para mí un antes y un después. Vivo en una pequeña ciudad de la provincia de Cádiz y aquí el agua destaca por ser especialmente dura. Si me lees con un vaso de agua en la mano desde cualquier punto de Madrid quizás no lo entiendas, pero un agua dura se traduce en un sabor diferente -tampoco necesariamente malo, ojo-, por no hablar de los efectos que tiene en los electrodomésticos de uso diario y hasta en la piel y el pelo.
Tal es mi pequeña obsesión con el tema que hace un tiempo incluso me animé a instalar un grifo con sistema de filtración en mi cocina, cansada ya de tanta jarra y filtro suelto. La experiencia hasta la fecha ha sido bastante buena y, de hecho, ha sido algo que he llegado a recomendar a allegados en varias ocasiones.
Precisamente por ello, cuando descubrí la Countertop RO SMR de Tappwater tampoco me emocioné mucho: yo ya tenía en casa algo similar… O eso creía yo. Lejos del armatoste que es -de lo que también hablaremos-, me he encontrado con un cacharro que no solo elimina impurezas, sino que remineraliza el agua, subiendo así el nivel dentro de toda esta historia.
Si tú también eres un obsesivo de beber el agua más limpia posible, tengo algunas cosas que contarte.
Agua de botella en casa cuando quiera
No se puede negar que la Countertop RO SMR presume de cierto aire futurista. El purificador cuenta con un diseño de acabado gris metalizado, en combinación con el color blanco, que encaja en prácticamente cualquier cocina. Siempre que tengas encimera para ello, claro. Y es que el aparato no es precisamente pequeño: mide unos 34 cm de alto por 23 cm de ancho y otros 23 cm de profundidad (sin contar con la pantalla de control, que sobresale unos centímetros hacia afuera). Esto implica que necesitas contar con un espacio relativamente considerable para su ubicación, por lo que no es apto para cocinas reducidas.
Su pantalla de control es sencilla pero resultona. Se trata de un círculo táctil, monocromo, en el que vamos a poder controlar diferentes aspectos de la dispensación del agua como son el volumen (puedes elegir entre tres cantidades predeterminadas de 150, 300 y 999 ml); la temperatura (sí, puedes beber el agua a 6 temperaturas diferentes: 25 °C, 45 °C, 55 °C, 65 °C, 85 °C y 95 °C, con el ahorro de tiempo y energía que supone calentarlo por tu cuenta) y la propia función de dispensar. También encontrarás un candado que sirve para bloquear la pantalla y evitar así pulsaciones involuntarias, lo que resulta bastante útil si tienes niños pequeños en casa.
Lo más interesante, de todas formas, ocurre en su interior. La Countertop cuenta con un depósito de 4 litros, para rellenar con el agua del grifo, que se emplaza en su parte trasera, y con otros dos compartimentos interiores, a los que se accede desde una tapa superior. El primero de los internos es el filtro, que se encargará de todo el proceso de purificación de lo que vas a beber, y que se coloca una vez y te olvidas hasta que se agote (dentro de unos 12 meses, según promete el fabricante). El segundo es el depósito que se irá llenando con el agua filtrada y cuyo mantenimiento pasa por una limpieza semanal, junto al mencionado depósito de agua del grifo, si seguimos las indicaciones de Tappwater.
Para que la magia ocurra, el filtro se compone de 7 capas que funcionan, digamos, a modo de barrera y por las que el agua pasará hasta purificarse del todo. Tenemos desde un "tejido no tejido" que elimina impurezas y partículas grandes a una "fibra de carbono" que elimina cloro residual y compuestos orgánicos, pasando por una "membrana RO" que se encarga de bacterias, metales pesados y otros contaminantes que solo se ven al microscopio. Menudo festín.
El broche final de este sistema multicapa lo pone la Swedish Mineral Rock y fíjate si es importante que incluso le da el apellido (con sus siglas) a este producto. Y es que aquí viene la gracia y quizás el debate de toda esta historia. La Countertop RO SMR purifica el agua por ósmosis inversa, una práctica más compleja que el filtrado que hacen la mayoría de jarras del mercado (o incluso el grifo que te conté que tengo instalado en casa) y que no deja de contar con detractores, ya que al tener tantos filtros y potencia elimina no solo lo que no nos interesa del agua, sino también minerales que sí necesitamos.
¿Cómo lo arregla Tappwater? Pues añadiendo una séptima capa (la mencionada SMR) que libera minerales esenciales como calcio, magnesio y potasio para enriquecer así el agua que vas a beberte. Digamos que es tan supereficiente (o agresiva, según se vea) en su limpieza que luego necesita remineralizarla de manera artificial y eso, claro, puede que no sea del gusto de todos.
Incluso el sabor cambia, de manera muy sutil, pero suficiente para apreciar que efectivamente el agua de la Countertop tiene un ligero toque más mineral que el que obtengo en el grifo de Brita. Por darte una comparación que te ayude a entender mejor mis sensaciones: la de Tappwater me recuerda más a aguas embotelladas como la de Solán de Cabras (y es algo que a mí personalmente me encanta, pero tal vez no sea tu caso) mientras que la de Brita se asemejaría a aguas tipo Bezoya.
Evidentemente, no todo iba a ser de color de rosa y sí que tengo una pega importante que ponerle: lo lenta que es llenando un vaso de agua. He cronometrado lo que tarda en llenar un vaso de 300 ml (que, por otro lado, no deja de ser un buen vaso de agua, las cosas como son) y la Countertop emplea 41 segundos en ello. Puede parecer poco, pero vete a la cocina, coge un vaso alto y llénalo: probablemente emplearás unos cinco segundos en hacerlo (siete si usas un grifo tipo Brita). La diferencia es abismal, por lo que toca echarle paciencia.
¿Te la compras?
Llegamos al momento más peliagudo de toda esta historia. Y como siempre, se trata del precio. Ya hemos hablado muchas veces de que nadie regala nada y el I+D hay que pagarlo. El purificador Tappwater Countertop RO SMR se cuelga una etiqueta de 499 euros que, sin duda, no deja indiferente a nadie. El aparato hace perfectamente su trabajo, su construcción es buena y sus recambios duran un año, que viene siendo lo habitual en esta clase de propuestas. Dependerá de ti el valor que le des a la tecnología de ósmosis inversa, a contar con un dispensador automático con posibilidad de agua caliente o a la propia marca que se encuentra detrás de la idea.
Si te conformas con un filtrado menos intenso, tampoco hace falta salirse del catálogo de Tappwater. La firma cuenta por ejemplo con la jarra filtrante PitcherPro SMR, una botella de vidrio de borosilicato de bastante buena sensación en la mano y que cuenta con un sistema de microfiltración de 5 etapas, siendo esta quinta de nuevo la SMR que añade ese extra de minerales naturales que hemos visto en la Countertop.
Me encanta lo cómoda que es la botella y la calidad que tiene. El sabor al final es similar al de su hermana mayor pero con un precio considerablemente inferior.
Y si quieres ajustar aún más el precio, que sepas que también he probado el EcoPro SMR, que se acopla directamente al grifo de tu cocina para que disfrutes de las maravillas de la filtración de agua en 6 etapas (sí, de nuevo la última es la omnipresente SMR para añadirle minerales).
Es un poco menos cómodo su uso, ya que tienes que abrir primero el grifo de siempre y luego accionar o no el cambio para que salga agua normal o filtrada, pero, oye, por 80 euros tampoco podemos pedir milagros.
Como siempre, existen otras alternativas en el mercado, más allá de Tappwater, en las que podemos poner la vista si perseguimos la idea de beber un agua más pura y limpia. Philips, por ejemplo, tiene un modelo de nombre terrible (Water ADD6901HBK01/10) pero de diseño muy atractivo, porque luce una estética resultona, con acabado en negro y tamaño más compacto. Elimina hasta 110 sustancias, cuenta con un depósito de 4 litros y ofrece calentamiento instantáneo Su precio no supera los 400 euros.
El sistema de ósmosis de Ecoviva emplea 4 etapas, tiene estética de cafetera (por lo que no llamará la atención en la cocina) y disfruta de una gran pantalla por la que es bastante intuitivo manejarte para seleccionar sus diferentes opciones -eso sí, no dispensa agua caliente. Su versión en color negro tiene ahora una pequeña oferta, quedándose por debajo de los 280 euros.
La marca Vevor también ofrece su alternativa con un aparato que en este caso se coloca debajo del fregadero, conectándose directamente con un grifo que cuenta incluso con pantalla. La ventaja aquí es que no nos quita sitio en la encimera y disfrutamos de una filtración de 8 etapas. Su coste está en los 237,99 euros.
Este no funciona por ósmosis inversa, pero no deja de ser un dispensador de agua con función de purificación gracias al uso de filtro Maxtra Pro de la famosísima Brita. La Cube, que es como se llama, tiene la particularidad de poder echar agua caliente gracias a su tecnología de calentamiento instantáneo, viene con bandeja de goteo magnética con altura ajustable y su capacidad es de 4 litros.
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Reconozco que descubrir la Brita, hace ya unos cuantos años, fue para mí un antes y un después. Vivo en una pequeña ciudad de la provincia de Cádiz y aquí el agua destaca por ser especialmente dura. Si me lees con un vaso de agua en la mano desde cualquier punto de Madrid quizás no lo entiendas, pero un agua dura se traduce en un sabor diferente -tampoco necesariamente malo, ojo-, por no hablar de los efectos que tiene en los electrodomésticos de uso diario y hasta en la piel y el pelo.