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Michael Lohscheller, CEO de Polestar, sobre los coches eléctricos chinos en Europa: "No se detendrán. Ponen en riesgo cientos de miles de empleos"
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Revisiones del objetivo de 2035

Michael Lohscheller, CEO de Polestar, sobre los coches eléctricos chinos en Europa: "No se detendrán. Ponen en riesgo cientos de miles de empleos"

El director ejecutivo de la marca sueca alertó de los peligros que supone revisar los objetivos marcados para 2035 en cuanto a electrificación. Posponerlos sería un error, según él

Foto: Michael Lohscheller, en una foto de archivo (Reuters/Mike Blake)
Michael Lohscheller, en una foto de archivo (Reuters/Mike Blake)

El avance de los fabricantes chinos de vehículos eléctricos ha encendido las alertas dentro del sector europeo. En este sentido, el director ejecutivo de Polestar, Michael Lohscheller, advierte en The Guardian de que cualquier revisión del objetivo fijado para 2035 podría comprometer cientos de miles de empleos y acelerar la entrada de competidores asiáticos en el mercado comunitario.

Lohscheller sostiene que alterar el calendario pactado para eliminar los motores de combustión enviaría un mensaje equívoco a consumidores y a la industria, ya que, según recuerda, la hoja de ruta actual fue diseñada tras extensas negociaciones en Bruselas. El directivo explica que participó en esas reuniones y critica que ahora se plantee reconsiderar un acuerdo consensuado hace apenas tres años. “Retrasar los objetivos de 2035 es una pésima idea. No tengo otras palabras para describirlo.”, afirma.

Esa advertencia llega en un momento en el que el Gobierno alemán presiona para permitir la fabricación de híbridos y motores térmicos más allá del límite establecido. Para Lohscheller, esa propuesta supone ceder terreno frente a China, cuyo ecosistema industrial continúa avanzando sin interrupciones. Asegura que cualquier frenazo europeo sería aprovechado por las compañías asiáticas, que podrían expandirse mediante nuevas plantas en países con costes laborales más reducidos.

Presión regulatoria e impacto para la UE

La preocupación del sector no es aislada. El consejero delegado de Volvo Cars, Håkan Samuelsson, coincide en que relajar la normativa solo ampliaría la ventaja de China en electrificación. En su opinión, las reticencias actuales recuerdan a debates pasados, como los que se produjeron cuando se implantaron los catalizadores o los cinturones de seguridad. “No veo la lógica en reducir la velocidad”, sostiene.

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Samuelsson subraya que la tecnología ya permite autonomías de hasta 900 kilómetros y tiempos de carga que se aproximan a los 15 minutos, lo que elimina dos de las principales barreras del vehículo eléctrico. No obstante, reconoce que el precio continúa siendo el mayor obstáculo para los consumidores y que la industria debe seguir trabajando para reducirlo. En cualquier caso, considera que cuestionar los plazos de 2035 solo añadiría incertidumbre y retrasaría las inversiones necesarias.

Tanto Polestar como Volvo mantienen que Europa debe preservar una estrategia clara si quiere mantener su peso en la transición energética. Lohscheller insiste en que los fabricantes chinos “no se detendrán” y que cualquier concesión legislativa podría tener consecuencias graves para la estructura laboral europea. En paralelo, Samuelsson reivindica que, pese a la participación accionarial de Geely, sus compañías continúan operando bajo estándares europeos y con una identidad industrial vinculada a Suecia.

El avance de los fabricantes chinos de vehículos eléctricos ha encendido las alertas dentro del sector europeo. En este sentido, el director ejecutivo de Polestar, Michael Lohscheller, advierte en The Guardian de que cualquier revisión del objetivo fijado para 2035 podría comprometer cientos de miles de empleos y acelerar la entrada de competidores asiáticos en el mercado comunitario.

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