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¿Y si la lista de lo 'Más buscado este año en Google' fuese la última? Por qué nunca será igual
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2025, UN AÑO DE CAMBIO

¿Y si la lista de lo 'Más buscado este año en Google' fuese la última? Por qué nunca será igual

El buscador publica, como cada diciembre, los términos más consultados a lo largo del año. Un formato que, probablemente, cambie radicalmente

Foto: Sede de Google en Atlanta (Estados Unidos). (EFE/Erik S. Lesser)
Sede de Google en Atlanta (Estados Unidos). (EFE/Erik S. Lesser)

Es probable que si se han conectado en las últimas horas a Instagram se hayan hartado de ver cuántos minutos han gastado sus amigos en escuchar Arde Bogotá o Rigoberta Bandini, cuál es la canción que han escuchado hasta la saciedad o qué edad musical tienen. Diciembre es el momento en el que todo hijo de vecino se dedica a airear y presumir de gustos melómanos, aunque estos sean tan básicos como un plato de macarrones de tomate. Y todo porque es el momento en el que Spotify genera Wrapped, el resumen personalizado de lo que ha hecho cada usuario en su plataforma. No es ni mucho menos la única que lo hace. Por hacerlo, hasta Tinder tiene su recopilatorio de cómo y con quién has andado picoteando en la archiconocida app de citas.

Pero la que más tiempo lleva haciendo esto es Google. El buscador más popular del mundo lo empezó a hacer en 2001, convirtiéndolo en una tradición de la recta final del curso. Lo ha vuelto a hacer este año y ha sido un buen termómetro de los capítulos de la actualidad que más atención han generado, las series y películas que han enganchado a la gente o las dudas más frecuentes en nuestro país.

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En 2025, Google funciona como una suerte de diván colectivo de un país que vive a medio camino entre el desastre y los días históricos y el meme. En Top tendencias, preguntamos por apagones, lluvias bíblicas, incendios, el nuevo Papa, mariposas migratorias y fenómenos pop como Lalachus o Labubu, todo mezclado con guerras, flotillas y premios literarios. En Películas y series, saltamos sin pestañear de Anora a Superman, de Nosferatu a Emilia Pérez, como si la cartelera fuese un test psicológico. Las categorías ¿Quién es…? y ¿Cómo…? dejan claro que seguimos necesitados de explicaciones para todo: desde identificar a Topuria o Karla Sofía Gascón hasta saber cómo hacer fotos con IA o cómo sobrevivir a una retirada estratégica en el baño de la oficina.

Y luego está el bloque cuasi filosófico. En ¿Por qué…?, lo mismo exigimos razones para guerras, nombres papales o símbolos políticos, que para entender por qué han subido los huevos o por qué nos suenan las tripas. En ¿Qué significa…?, tratamos de traducir el mundo moderno entre edadismos, FOMOs y Berghains. Y en ¿Qué es mejor…?, convertimos a Google en árbitro nacional de dilemas eternos: diésel o gasolina, Gemini o ChatGPT, mantequilla o margarina, retinol o retinal. Un año más, las búsquedas confirman que España no siempre sabe lo que quiere, pero lo quiere ya.

2025, un año movido para las búsquedas

Esta lista llega para poner el broche a un año, 2025, que ha sido muy movido en lo que se refiere a las búsquedas en el ciberespacio, tanto en internet como fuera de ello. Este curso, la industria contuvo el aliento ante la sentencia del juez Mehta, que debía imponer el castigo a Google por haber sido condenado unos meses antes por sus tics monopolísticos en eso de buscar información en la red. Si su fallo hubiese apuntado en dirección contraria podíamos haber asistido a un mundo en el que Android, el sistema operativo más usado del mundo; o Chrome, el navegador más usado del mundo; habrían sido empresas independientes o haber estado en manos de un tercero, porque durante mucho tiempo se rumoreó que la decisión iba a tener tintes salomónicos e iba a obligar a trocear parte de la empresa.

Pero no ocurrió. ¿Cómo consiguió la compañía orientar hacia otro punto el fallo del magistrado? Fueron varios los motivos que puso sobre la mesa. Desde la dificultad técnica que suponía separar un producto concreto del resto de su universo de productos hasta los problemas de seguridad que se podían generar. Pero si hay algo que parece que pesó en estos argumentos fue el cambio de paradigma que había surgido de la mano de la inteligencia generativa, que había dado pie a la aparición de nuevos competidores, más allá de ChatGPT y OpenAI. No en vano, Perplexity, una startup valorada en 10.000 millones de dólares y especializada en búsquedas generadas con la tecnología de moda, llegó incluso a hablar de una oferta cualificada de 34.500 millones para hacerse con Chrome. El desenlace, más que conocido, es que cayó en saco roto.

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Otra de las cosas que jugó a favor de la compañía en el juicio por monopolio es que con la llegada de Trump parece haber cambiado el sentimiento de la administración estadounidense hacia los gigantes de Silicon Valley y su posición dominante. "La plataforma de investigación de estas empresas no solo es importante para sus negocios, sino para la seguridad", comentaba el reputado economista Tano Santos en una entrevista a El Confidencial. "Por ello, el gobierno será muy reacio a intervenir y comprometer los modelos de negocio que sostienen una investigación que tiene beneficios geopolíticos clave, ya que los avances importantes en IA están ocurriendo dentro del mundo corporativo", añadía. En resumen, que se ha generado un relato de que conviene no meter mano a las multinacionales tecnológicas si EEUU quiere imponerse en esta carrera.

Hace semanas la empresa dirigida por Sam Altman presentó Atlas, su propio navegador. Durante mucho tiempo se señaló que este movimiento iba a ser un torpedo a la línea de flotación de Google. Una de las cosas que se temía es que la asociación entre Apple y OpenAI se hiciese más fuerte hasta el punto de que rompiese el acuerdo que mantiene con los de Mountain View para ser el motor de búsqueda predeterminado. Pero ese órdago se ha quedado, por ahora, en pólvora mojada.

Los de Sundar Pichai han conseguido dar la vuelta a la tortilla. Especialmente, desde el reciente lanzamiento de su último modelo, Gemini 3. Tal ha sido el meneo que ha supuesto este desarrollo, que el CEO de OpenAI ha decretado una especie de alerta roja interna. Un síntoma de que Google ha tocado las teclas correctas es que los de Cupertino parecen estar cerca de cerrar un contrato para utilizar Gemini como la gasolina para la nueva Siri potenciada por IA que anunciaron en 2024.

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Sundar Pachai. (Reuters)

La propia Google ya dejó claro que el internet con el que han crecido millones de personas se estaba muriendo y ellos, como máximo exponente, se estaban preparando para ello. Hace año y medio lanzaron AI Overviews por medio mundo. Esta función es la que elabora un resumen con IA y la coloca encima de los resultados de búsqueda tradicionales. Haberla colocado en un lugar tan privilegiado le ha permitido acumular cientos de millones de usos unos pocos meses. El siguiente paso es AI Mode, presentado en mayo en el I/O de Google y recientemente lanzado en España. Esta es una interfaz completamente diferente. La caja blanca ya no devuelve una lista de resultados, devuelve una respuesta ad hoc. De momento, hay que presionar un botón para activarlo, pero se da por supuesto que más pronto que tarde esta será la puerta de entrada a Google. "Son millones de personas las que lo utilizan y queremos que los cambios sean naturales para los usuarios", justificaba Robby Stein, vicepresidente de producto de Google Search, sobre esta decisión.

Todavía quedan muchas incógnitas por resolver (publicidad, enlaces…) pero se da por supuesto que esto cambiará. Y si todo el mundo empieza a buscar en Google en lenguaje natural y no con términos generalistas y sin usar las mismas palabras, ¿se podrá acotar de la misma forma lo más buscado y preguntado en Google? Quizá la lista de lo más buscado de 2025 no sea la última, pero queda claro que ya no volverá a ser igual.

Quizá, dentro de un año, ya no estemos preguntándole nada a Google, sino hablando con una IA que responde sin enseñarnos de dónde sale todo. Cuando eso ocurra, las listas de lo más buscado dejarán de ser un espejo colectivo y se convertirán en un recuerdo de cuando todavía necesitábamos teclear un término concreto para tratar de encontrar respuestas en un listado de enlaces. España seguirá buscando cosas, claro, pero esas dudas quizá ya no quedarán registradas en un ranking anual, sino en una conversación continua con una máquina que aprende más rápido de lo que cambian nuestras preocupaciones.

Es probable que si se han conectado en las últimas horas a Instagram se hayan hartado de ver cuántos minutos han gastado sus amigos en escuchar Arde Bogotá o Rigoberta Bandini, cuál es la canción que han escuchado hasta la saciedad o qué edad musical tienen. Diciembre es el momento en el que todo hijo de vecino se dedica a airear y presumir de gustos melómanos, aunque estos sean tan básicos como un plato de macarrones de tomate. Y todo porque es el momento en el que Spotify genera Wrapped, el resumen personalizado de lo que ha hecho cada usuario en su plataforma. No es ni mucho menos la única que lo hace. Por hacerlo, hasta Tinder tiene su recopilatorio de cómo y con quién has andado picoteando en la archiconocida app de citas.

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