Este 'gadget' me ha reconciliado con los miniordenadores: por qué (o no) comprar uno
Los mini-PC se han convertido en propuestas económicas y muy solventes. ¿Merecen la pena? Si los veías aburridos, este accesorio cambiará tu opinión
La miniaturización de los ordenadores ha llegado a niveles bastante sorprendentes, hasta tal punto de que hoy en día podemos encontrar potentes máquinas capaces de ejecutar juegos potentes en el mínimo espacio posible. Hay propuestas de todo tipo, especialmente de marcas absolutamente desconocidas, que ofrecen precios muy bajos. Pero, ¿son fiables estos equipos? ¿Merecen la pena para usarlos en nuestro día a día?
Muchas marcas logran encajar potentes procesadores dentro de ese pequeño cubículo; sin embargo, más adelante veremos que este tipo de configuraciones podría ser contraproducente en muchos casos. Por otro lado, la opción que tiene el logo de la manzana sigue siendo la solución más completa y potente, pero la necesidad de usar Windows hace que muchos usuarios se decanten por otras opciones.
He tenido la oportunidad de probar varios equipos en los últimos meses y debo decir que me han sorprendido gratamente, ya que, además del potencial, ofrecen una versatilidad que hace unos años era impensable alcanzar. Pero lo mejor de todo es que existe un simple accesorio, es capaz de convertir ese pequeño ordenador en un equipo con identidad propia que desearás lucir en tu escritorio.
Y es que me gustaría comenzar hablando de uno de los accesorios más diferentes que he probado en los últimos meses. Un dock de expansión que, además de ofrecer puertos extra para conectar todo tipo de periféricos, transforma cualquiera de estos equipos en un pequeño ordenador en miniatura con una estética que imita la de aquel Macintosh de los 80 con el que Steve Jobs inició una nueva época.
Un 'dock' para presumir
Cuando vi por primera vez el dock de Wokyis, una sensación de necesidad recorrió mi cuerpo. Era perfecto. Un pequeño Macintosh en miniatura, completamente funcional, pero que en realidad no era más que un ingenioso trampantojo en el que se esconde tu ordenador. La idea es muy original, ya que este peculiar dock monta una pantalla de 5 pulgadas desde la que podrías trabajar perfectamente si la vista te lo permite. Su intención, sin embargo, es otra: ofrecer una pantalla secundaria en la que mostrar widgets, aplicaciones a pantalla completa o, básicamente, utilidades que puedan aportar algo extra de un simple vistazo. Imagina tener un vídeo de YouTube en la pequeña pantalla mientras sigues trabajando en pantalla principal.
Pero su objetivo principal es obvio: dotar al Mac mini de puertos y conexiones extra, algo de lo que el ordenador de Apple escasea enormemente. Y es que la extrema miniaturización y el minimalismo de los de Cupertino llevan al ordenador a recortar enormemente muchas de las necesidades de cualquier usuario, olvidando ranuras para tarjetas SD o puertos USB tradicionales. Por eso, el producto se centra especialmente en el Mac mini (tiene las medidas exactas para que encaje en su interior), aunque es perfectamente compatible con cualquier otro ordenador, sea pequeño o grande, ya que sólo tendrás que conectarlo al puerto USB Host trasero para que todo comience a funcionar.
Una vez encendido descubres que la pantalla se ve genial (1.280 x 720 píxeles), y si encima le instalas una unidad SSD, vas a ganar espacio extra con un rendimiento excepcional. Recordemos que la capacidad del Mac mini sólo se puede ampliar si tienes experiencia en desmontar ordenadores, así que esta solución es perfecta para contar con espacio de sobra en cuestión de segundos.
La posibilidad de ampliación ha sido siempre una de las grandes críticas contra los equipos de Apple, y aunque el Mac mini no priva la posibilidad de ampliar la memoria, es un proceso complejo que, además de habilidad con el destornillador, requiere ciertos conocimientos técnicos. Por eso existen soluciones como este dock con zócalo para unidades SSD, para que podamos comprar la que más nos guste y simplemente la conectemos con un simple tornillo.
Debo de decir que el mac mini actual, con procesador M4, es una de las máquinas más sorprendentes que he probado en mucho tiempo. Es extremadamente compacto, y su potencia no se puede igualar con nada del mercado. Se puede editar vídeo en 4K con una soltura pasmosa, el sistema operativo es rápido como el rayo y con un precio actual (de oferta) de 599 euros, es sencillamente el mejor ordenador compacto que puedes comprar hoy en día. Pero si necesitas Windows, tendrás que pasar página.
Pequeño de tamaño, gigante de precio
Otro de los grandes reclamos de este tipo de equipos es la lista de prestaciones que pueden llegar a ofrecer. Fabricantes como Geekom tienen en su catálogo auténticas bestias en formato comprimido, llegando a ofrecer configuraciones con potentes procesadores Intel Core i9, doble salida HDMI y puertos de conexión de velocidades endiabladas. Todo eso en una caja de tan sólo 110 x 115 x 35 milímetros, es decir, en un formato que difícilmente se puede comprimir más.
El problema de alojar semejante bestia en una caja de cerillas es que las temperaturas que se generan son elevadas, y aunque el sistema de refrigeración funciona bien, un uso prolongado durante meses podría derivar en problemas. En mi caso, un equipo que estaba siempre encendido dejó de funcionar por un problema eléctrico que se ha repetido a más de un usuario, según he podido ver en Reddit y otros foros de hardware (unas resistencias cercanas al conector de alimentación acaban fundidas).
Dejando a un lado ese percance, los otros equipos que he utilizado han funcionado perfectamente. Uno de ellos, por ejemplo, lo uso como máquina recreativa ya que, almacenado en un mueble de madera con pantalla integrada, hace las labores de máquina arcade con controladores tipo joystick y botones. El rendimiento no puede ser mejor, y su tamaño compacto es perfecto para esconderlo en cualquier lugar de la cabina.
El problema de optar por las configuraciones más completas es que al potente procesador le suman ingentes cantidades de memoria RAM y unidades SSD de hasta 2 TB, una combinación que acaba elevando el precio hasta los 1.000 euros, una etiqueta que choca bastante con el aspecto de estos equipos. Pero ojo, también hay opciones muy económicas que dan para pensar.
¿Son buenos los ordenadores de 250 euros?
Y es que otra pregunta que muchos se hacen es si verdaderamente merece la pena adquirir uno de esos modelos que cuestan 250 euros. A estas alturas no vamos a descubrir que la tecnología barata cuenta con limitaciones más que evidentes, pero, siendo conscientes de sus capacidades, estos equipos tan económicos suelen funcionar muy bien y son ideales para aquellos que simplemente buscan un pequeño equipo para ofimática y navegar por internet.
La mayoría de estos modelos cuentan con unos adaptadores que se atornillan en la zona de soporte VESA de los monitores (los cuatro tornillos traseros que tienen las pantallas), por lo que podríamos esconder estos pequeños ordenadores de una manera muy ordenada en la espalda del monitor, necesitando únicamente un teclado y un ratón inalámbrico para hacer uso del equipo.
Al final, optar por los modelos más baratos siempre presentará ciertas limitaciones, así que la opción más sensata será ir por aquellos de precio medio con especificaciones mucho más serias. Por ejemplo, el Geekom A5 cuenta con un procesador Ryzen 5, 16 GB de RAM y SSD de 512 GB, y por 359 euros incluye incluso licencia de Windows 11 Pro. Más que de sobra para la mayoría de usuarios.
Más avanzado es el Geekom A6 Aurora, con Ryzen 7 6800H, 32 GB de RAM y 1 TB de almacenamiento SSD. Estamos hablando de una configuración bastante más completa y capaz que tiene un precio de 529 euros, y con la que prácticamente no vas a tener problemas en la mayoría de tareas, pudiendo incluso editar vídeos caseros.
Otra propuesta con muy buen precio llega de la mano de uno de los más conocidos fabricantes de mini-PC. Es el MINISFORUM M1-1295, que monta en su interior un procesador Core i9-12950HX, 32 GB de RAM y un SSD de 1 TB por 495,90 euros. Este increíble precio se debe a que el procesador es de generaciones anteriores, pero aun así es todo un monstruo. Su tamaño, eso sí, crece hasta los 19 centímetros en cada lado, por lo que no es tan compacto como los mini PC más llamativos, y no se podría guardar dentro del dock de Wokyis.
También he tenido la oportunidad de probar el AYANEO Retro Mini PC AM01, otro equipo compacto con diseño inspirado en el Macintosh de Apple y con una interfaz especialmente pensada para su uso con videojuegos ya que, aunque llega con Windows 11 instalado, un menú autoejecutable se encarga de gestionar todos los juegos almacenados para organizarlos y ejecutarlos cómodamente. Esta unidad monta un Ryzen 7 5825U, 32 GB de RAM y 512 GB de SSD. Por 310 euros al cambio (se compra a través de la web del fabricante), es una excelente compra a tener muy en cuenta.
Una fórmula ya conocida
Esta moda de los mini PCs de precios económicos recuerda mucho a aquella época en la que decenas de fabricantes lanzaban portátiles extremadamente baratos con el nombre de Netbook. Esos portátiles llegaron con un factor de forma que basaba su ligereza y bajo presupuesto en las nuevas tecnologías que florecieron en su día, culpa en parte de los famosos procesadores Intel Atom, dando vida a centenares de fabricantes que decidieron ofrecer su propuesta, pero que, al fin y al cabo, se sentían clones unos de otros.
Del mismo modo que pasó con los Netbook, estos mini-PC llegan también con numerosas propuestas, y prácticamente todas son similares en forma y contenido. La decisión más inteligente probablemente sea apostar por marcas que aseguren un buen servicio técnico, y eso a día de hoy probablemente se resuma simplemente en comprar en Amazon.
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La miniaturización de los ordenadores ha llegado a niveles bastante sorprendentes, hasta tal punto de que hoy en día podemos encontrar potentes máquinas capaces de ejecutar juegos potentes en el mínimo espacio posible. Hay propuestas de todo tipo, especialmente de marcas absolutamente desconocidas, que ofrecen precios muy bajos. Pero, ¿son fiables estos equipos? ¿Merecen la pena para usarlos en nuestro día a día?