Un robotaxi Waymo atropella a un gato y saca a relucir el gran problema del coche autónomo
El gato era muy querido entre los residentes, turistas y comerciantes de Mission District, San Francisco, por su carácter sociable y amigable. Su muerte ha intensificado las protestas
Un robotaxi Waymo como el que atropelló a 'KitKat' (Reuters/Mike Blake/Daniel Zeidan)
La muerte de KitKat, un gato muy conocido en el Mission District de San Francisco, tras ser arrollado por un robotaxi de Waymo, ha reactivado el debate sobre la seguridad de los vehículos autónomos y la ausencia de una figura que pueda asumir responsabilidad cuando se produce un accidente en este tipo de sistemas.
El animal, muy querido por los comerciantes y vecinos de la zona, era considerado parte del barrio por su carácter sociable y su presencia diaria en los negocios de la calle. Tras el atropello, numerosos residentes han levantado un altar en su honor y han compartido mensajes en los que expresan su preocupación por el impacto de esta tecnología en la convivencia urbana.
Reacción institucional
La supervisora Jackie Fielder ha defendido la necesidad de otorgar a los condados la competencia para decidir si permiten la circulación de robotaxis. Durante una comparecencia pública, recordó que “un conductor puede ser identificado, puede disculparse y puede responder ante la ley si es necesario”, mientras que en un incidente con un vehículo autónomo “no hay nadie a quien atribuir el daño”.
M. McloughlinDesarrollo: María Mateo y Luis RodríguezDiseño: Sofía Sisqués
Este suceso ha coincidido con el aumento de la preocupación entre colectivos ciudadanos que temen una implantación acelerada de estas tecnologías sin el consenso suficiente. Algunos recuerdan accidentes previos en los que han estado implicados coches sin conductor, lo que ha alimentado la desconfianza hacia estos servicios y ha reforzado las demandas de regulación.
Respuesta de Waymo
La compañía ha explicado que su vehículo estaba detenido para recoger pasajeros cuando el gato se introdujo bajo el coche en el momento en el que iniciaba la marcha. Waymo transmitió sus condolencias a la comunidad a través de The Guardian y aseguró que el bienestar y la seguridad forman parte de sus prioridades, además de reafirmar su compromiso con la convivencia en las áreas donde opera.
Daniel Zeidan, miembro de la familia propietaria del comercio donde vivía KitKat, destacó que el gato era una figura muy apreciada. “Era parte del barrio”, señaló, después de anunciar que llevará a cabo una iniciativa digital en memoria del animal para apoyar a organizaciones locales dedicadas al cuidado y la protección de animales abandonados.
La muerte de KitKat, un gato muy conocido en el Mission District de San Francisco, tras ser arrollado por un robotaxi de Waymo, ha reactivado el debate sobre la seguridad de los vehículos autónomos y la ausencia de una figura que pueda asumir responsabilidad cuando se produce un accidente en este tipo de sistemas.