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El plan de Alemania para convertirse en el rey del hidrógeno verde es un aviso para Europa
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¿Burbuja del hidrógeno verde?

El plan de Alemania para convertirse en el rey del hidrógeno verde es un aviso para Europa

Europa entera mira al proyecto de Hamburgo, que busca liderar la producción de hidrógeno verde para descarbonizar su puerto y su industria. Sin embargo, el plan se enfrenta a sobrecostes y dudas técnicas

Foto: Puerto de Hamburgo, Alemania. (EFE)
Puerto de Hamburgo, Alemania. (EFE)
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El tercer puerto de contenedores de Europa y el primero de Alemania tiene un plan. La ciudad libre y hanseática de Hamburgo, con un puerto que ocupa el 10% de su territorio, espera producir en 2027, permisos a tiempo mediante, hidrógeno verde comercial para descarbonizar la economía del puerto y reemplazar el gas. El plan se conoce como Hamburg Green Hydrogen Hub, y es una de las medidas estrella de Alemania de la que está pendiente media Europa (y también España). Sin embargo, las dudas son muchas. Y el dinero público ya invertido también.

El puerto de Hamburgo parte con una ventaja: es un puerto fluvial a más de 100 kilómetros de la desembocadura del río Elba en el mar del Norte. Acercar las mercancías y el hidrógeno al corazón de Europa central y oriental reduce los costes frente a las alternativas costeras de Rotterdam y Amberes. Parte del Hamburg Green Hydrogen Hub y su red de transporte de hidrógeno consiste en generar reservas de hidrógenos en cavernas de sal, como las que está construyendo Storengy, una subsidiaria de la francesa Engie en el cercano municipio de Harsefeld (Baja Sajonia).

Esta empresa, dedicada a guardar gas natural, espera almacenar hidrógeno a más de mil metros bajo tierra entre 2032 y 2034 para un mercado del hidrógeno que no existe actualmente. Lo hará con dinero público, tras haber logrado una subvención europea de 4,5 millones de euros. Además, solicita al Gobierno alemán que avale a los inversores privados y los rescate si el proyecto fracasa.

El hidrógeno de bajas emisiones y sus derivados pueden contribuir a la mitigación de las emisiones de dióxido de carbono procedentes del transporte marítimo, la aviación y el transporte terrestre pesado, pero requieren mejoras en los procesos de producción y reducciones de costes, señalaba ya en 2022 un informe sobre la mitigación de la crisis climática del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). También podría usarse como una batería para afrontar la intermitencia de las renovables y almacenar energía en verano y primavera, cuando las energías renovables producen más a bajo costo y se consume menos, y quemar el hidrógeno en invierno, lo cual liberaría agua y no gases de efecto invernadero o sustancias contaminantes.

Expectativas a la baja

Alemania no está cumpliendo sus objetivos de expansión de la economía del hidrógeno, al estar la oferta y la demanda muy por debajo de las expectativas, según ha declarado el Tribunal Federal de Cuentas la semana pasada. A pesar de más de siete mil millones en subvenciones y varios miles más comprometidos hasta 2030, el Gobierno alemán no ha logrado hasta ahora los objetivos establecidos en su estrategia del hidrógeno. “Esto pone en peligro el objetivo de la neutralidad climática para 2045 y la viabilidad futura de Alemania como centro industrial”, indicó Kay Scheller, presidente del Tribunal de Cuentas, Kay Scheller.

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La oferta, especialmente en la industria siderúrgica, y la demanda están “muy por debajo” de las expectativas, pese a que el mismo informe del IPCC en el año 2022 decía que el hidrógeno para producir acero “es casi comercial en algunas regiones”. Kay Scheller señaló que “mientras no sea previsible que el hidrógeno llegue a ser económicamente competitivo, las subvenciones estatales permanentes amenazan con ejercer una presión adicional sobre las finanzas federales, que ya se encuentran en una situación caótica”. El Bundestag aprobó en marzo la reforma constitucional que permite aumentar el techo de deuda para invertir en defensa

Ya en septiembre la Agencia Internacional de la Energía (AIE) revisó a la baja, un 25% menos, el potencial del hidrógeno de bajas emisiones para 2030: de las 49 millones de toneladas producidas anualmente estimadas en 2024, a solo 37 millones de toneladas. Numerosos proyectos de hidrógeno en medio mundo han sido cancelados o pospuestos, incluyendo uno en España, el de Repsol en Puertollano (Ciudad Real) por “inviable”. El motivo es que sigue siendo muy caro de producir y transportar, señala Elena Alfonso, investigadora de las tecnologías del hidrógeno en Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (ICP) del Consejo Superior de Investigación Científicas (CSIC).

placeholder El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page (2i), en su visita el pasado marzo a la empresa Accelera by Cummins, en Guadalajara, una de las fábricas más grandes del mundo. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page (2i), en su visita el pasado marzo a la empresa Accelera by Cummins, en Guadalajara, una de las fábricas más grandes del mundo. (EFE)

Se trata de un hidrógeno menos verde de lo que lo pintaban: aunque la producción alcanzó casi las 100 megatoneladas en 2024, menos del 1% utilizó fuentes con bajas emisiones, indica la AIE. Queda camino para que el hidrógeno pueda sustituir al metano en aquellos procesos altamente energéticos y difícilmente electrificables como la producción de fertilizantes y acero, la industria química, la aviación y el sector marítimo. En contra del H2 cuenta el hecho de ser la molécula más ligera del universo, lo que dificulta y encarece su transporte y almacenamiento.

El proyecto de Hamburgo tiene lagunas

En primer lugar, señalan los críticos, la infraestructura alemana del hidrógeno está sobredimensionada. Así lo anunció en 2024 el jefe del Centro de Competencia de Infraestructuras Energéticas Integradas del Instituto Fraunhofer de Infraestructuras Energéticas y Sistemas Geotérmicos IEG, Benjamin Pfluger. “La infraestructura estará subutilizada durante mucho tiempo”, indicó entonces.

Económicamente, “la idea de crear un hub de hidrógeno verde en Hamburgo es una idea más voluntariosa que factible”, indica a El Confidencial Carlos Bernuy-Lopez, consultor en la multinacional danesa de arquitectura, ingeniería y consultoría Ramboll. Este químico, doctor en Ciencias de Materiales y embajador del hidrógeno verde en la Asociación Internacional para la Energía del Hidrógeno, destaca que el proyecto de la ciudad-estado se ideó en 2020, al principio del “nuevo boom del hidrógeno”, con la idea de producirlo in situ aprovechando la energía eólica y la infraestructura ya existente de conexión eléctrica gracias a una antigua central de carbón.

“Se está intentando vender el hidrógeno, que es costoso de producir y muy poco eficiente, como la panacea para hacer creer que vamos a poder continuar con el modelo actual”

Marina Gros, biotecnóloga y responsable de la campaña de Gas de Ecologistas en Acción, considera este “boom” global más bien “una burbuja” por el gran apoyo público a este sector. Y “aún así hay muchas incertidumbres”, añade. “Se está intentando vender el hidrógeno, que es costoso de producir y muy poco eficiente, como la panacea para hacer creer que vamos a poder continuar con el modelo actual”, añade. “No sé si es factible proveer la cantidad de energía necesaria” para la industria que la usaría con las tecnologías actuales del hidrógeno, resume la ingeniera aeronáutica especializada en energías renovables y ciencias de datos Clara Argerich.

El coste del hidrógeno ha resultado ser mayor del que se pensaba debido a dos factores, señala Bernuy-López. Por un lado, el precio de la electricidad necesaria para producirlo a partir del agua mediante electrolisis. “A pesar de haber mucha eólica, la tarea de electrificación de toda esa región de Europa es tal que hace que la demanda por electricidad renovable siga siendo muy alta. Al superar la demanda a la oferta, su precio también es elevado. Para producir hidrógeno verde a un coste competitivo, a 3 €/kg, al mismo nivel que el hidrógeno fósil actual, el precio de la electricidad renovable que un productor de hidrógeno verde compra no puede superar los 50 €/MWh”, añade. ¿La realidad? El precio de la electricidad (renovable y no renovable) en Alemania está en torno a los 80 €/MWh, lo que eleva los costes del hidrógeno verde alemán a entre 8 y 10 €/kg.

El otro motivo son los altos costes de inversión de estos proyectos. Para Bernuy-López, se minusvaloró la dificultad que supone hacer iniciativas de gran tamaño para usos industriales y “que requieren muchos más equipos y trabajos de ingeniería” de lo calculado en 2020. La investigadora del CSIC cita el informe del Tribunal de Cuentas alemán para destacar que hay “escepticismo respecto hasta qué punto puede el apoyo político compensar los altos precios de implementar el uso del hidrógeno verde” pese al “apoyo claro” de la Unión Europea al hidrógeno verde, con el objetivo de producir 10 millones de toneladas de hidrógeno renovable y de importar otras 10 para 2030. La UE busca que en 2050 el hidrógeno verde supla el 10% de la demanda energética comunitaria.

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Una grúa transporta un contenedor en el puerto de Hamburgo, Alemania. (EFE)

Desde Ecologistas en Acción, frente al modelo de Hamburgo, apuestan por un modelo basado en pequeños polos industriales, algo parecido a lo que se está intentando hacer en España con los valles del hidrógeno, “lugares con tejido industrial donde se puede producir hidrógeno y utilizarlo en un corto espacio de tiempo”. El hidrógeno, al contrario de los combustibles fósiles, se puede producir allí donde se va a utilizar. Esta cualidad permite dimensionar muy bien respecto a las necesidades que se tienen en cada territorio, destaca Marina Gros.

Una exposición mundial del hidrógeno en Hamburgo

Una visita a la Exposición Mundial de la Tecnología del Hidrógeno, celebrada del 20 al 22 de octubre apoyada por la ciudad y el puerto de Hamburgo, muestra otro problema de este combustible. Michael Liebreich creó la escalera del hidrógeno. En la parte alta se muestran los proyectos inevitables en los que el hidrógeno es la solución para descarbonizar, como los fertilizantes y los barcos y aviones. En la parte, donde usarlo no es competitivo porque hay alternativas más eficientes. Allí están los coches, entre otros, donde las baterías y la electricidad les supera.

Un paseo por sus más de mil expositores hacía inevitable pensar en la burbuja de la que hablaba Gros. Y en la escalera de Liebreich en un centro de exposiciones donde abundaban los coches (de carrera, muchos de ellos) y drones. Del ‘podría haber sido un email’ laboral al ‘debería usar baterías’ del hidrógeno. “Se habla de usar el hidrógeno en muchas aplicaciones sin tener en cuenta otras posibles soluciones que sean más eficientes o más adecuadas para el tipo de aplicación”, destaca Clara Argerich.

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Un usuario carga un coche con hidrógeno en una hidrogenera en Bilbao. (EFE)

La experta en aviación alerta de que usar hidrógeno como combustible directo reduciría las emisiones de dióxido de carbono, pero podría tener un mayor impacto en la generación de nubes de condensación y, por tanto, en el efecto invernadero. Actualmente se estima que las estelas de condensación suponen la mitad de la contribución de los aviones al calentamiento global.

“Lo único que va a conseguir que avancemos en la lucha contra el cambio climático es el continuo desarrollo de la generación renovable de energía, sobre todo de electricidad. Solo mediante un ‘exceso’ de generación de electricidad renovable, como se hace con los parques fotovoltaicos y eólicos, y de energía renovable, como las plantas de biogás, podremos seguir descarbonizando nuestra sociedad mediante la electrificación directa o indirecta (produciendo H2 verde) o con moléculas producidas de forma renovable” como el biogás, destaca Carlos Bernuy-Lopez.

Gros recalca que, de las empresas que están detrás de la promoción del hidrógeno, muchas están “relacionadas con los combustibles fósiles” como Repsol, Iberdrola y Enagás. El hidrógeno podría servir para que la industria del gas pueda mantener las principales bases de su negocio: su almacenamiento y redes de distribución, añade Carlos Bernuy-López.

Como muestra el caso de Storengy en Alemania, “las grandes empresas transportadoras del gas y las futuras transportadoras del hidrógeno están totalmente relacionadas e imbricadas”, destaca la responsable de Ecologistas en Acción. Se trata de “una gran burbuja que busca mantener un modelo económico totalmente caduco para hacer frente a la crisis ecosocial”, concluye Marina Gros sobre la economía del hidrógeno.

El tercer puerto de contenedores de Europa y el primero de Alemania tiene un plan. La ciudad libre y hanseática de Hamburgo, con un puerto que ocupa el 10% de su territorio, espera producir en 2027, permisos a tiempo mediante, hidrógeno verde comercial para descarbonizar la economía del puerto y reemplazar el gas. El plan se conoce como Hamburg Green Hydrogen Hub, y es una de las medidas estrella de Alemania de la que está pendiente media Europa (y también España). Sin embargo, las dudas son muchas. Y el dinero público ya invertido también.

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