La mejor impresora 3D barata de 2025 es también la más fácil de usar
Olvídate de las famosísimas Bambu Lab. La impresora que necesitas es una copia de la Bambu Lab X1C que hace lo mismo y cuesta la mitad
Uno de los mayores problemas de la impresión 3D es que, hasta hace bien poco, ha sido un mundo muy poco amistoso para con el usuario novato. Todavía recuerdo el pequeño ataque de pánico que experimenté cuando abrí la caja de mi primera impresora (una Creality Ender 3 Pro), y descubrí que venía completamente desmontada. Los motores, el extrusor, el cabezal, las vigas que forman el puente, los cables... Todo estaba coquetamente diseccionado y dispuesto en bolsitas de plástico. Tardé toda una tarde en ensamblar aquella máquina infernal, solo para descubrir que, para alinear la cama, había que poner un papel e ir apretando unas ruedas hasta que el cabezal rozara el papel sin llegar a dejar marca. La Ender 3 era un generador de fallos de impresión con la sutileza de un tractor de la antigua Unión Soviética, pero me sirvió para aprender mucho sobre mecánica de impresoras 3D y solución de problemas.
Han pasado siete años desde aquella primera impresora, y mis tiempos de trastear con impresoras, introducir valores a medida en el firmware, buscar errores ignotos en foros, y realizar infinitas pruebas a diferentes temperaturas y velocidades han pasado a la historia. Lo último que necesito en mi taller ahora mismo es una máquina que me haga perder tiempo con fallos de impresión o problemas de configuración. Necesito una que funcione rápido y sin dar problemas. Tras mucho mirar, me decidí a probar la Elegoo Centauri Carbon. Me ha gustado tanto, que he decidido comprar otras dos unidades para jubilar a mis viejas Anycubic.
Pero antes de continuar, despachemos al elefante en la habitación. Sí, la Elegoo Centauri Carbon es una copia barata de la Bambu Lab X1C, pero el adjetivo “barata” no tiene la más mínima connotación negativa aquí. Al contrario. Soy consciente de la calidad de las Bambu Lab. La compañía, que por cierto está formada por ingenieros veteranos de DJI, se ha labrado una excelente reputación solo superada por la de las Prusa. Sus equipos son excelentes, y no fallan ni a tiros, pero son excesivamente caros.
Y ese es precisamente el encanto de la Elegoo Centauri Carbon. Salvo por un par de detalles importantes que veremos más abajo, esta impresora de caja cerrada es una copia tan, pero tan buena de la X1C que no tiene sentido que te gastes 1.049 euros en una Bambu Lab X1C, o 1.249 euros en una Prusa Core One que encima requiere montaje, cuando puedes hacerte con la Elegoo por 299 euros. Soy consciente de que la calidad no es comparable al cien por cien, pero la Elegoo es lo bastante buena como para que la diferencia no le importe un pimiento al 90% de los usuarios.
El diablo está en los detalles
La Elegoo Centauri Carbon está diseñada para quitarte trabajo, y eso se nota desde el mismo instante en que la sacas de la caja. Atrás quedaron los tiempos en los que pasabas horas ensamblando una impresora o rascándote la cabeza tratando de calibrarla. En la Centauri Carbon solo tienes que soltar tres tornillos muy bien señalizados para desbloquear la cama, cortar una brida que protege el cabezal, retirar un par de piezas protectoras de poliestireno, y enchufar. He visto aspiradoras que requieren más atención al sacarlas de la caja. La única pieza de la Centauri Carbon que no viene completamente premontada es la ventana de cristal de la parte superior. Para instalarla… hay que posarla sobre el marco. ¡Duh!
El proceso de configuración inicial también es para tontos, lo que es extremadamente de agradecer. Una vez cargas el filamento, la impresora te pide que inicies el calibrado de todos los sistemas, un proceso que tarda alrededor de media hora y que deja la máquina lista para imprimir su primera pieza. Esa impresión puede realizarse directamente mediante archivos en la memoria de la máquina (hay unos cuantos para empezar), archivos que hayamos guardado en su memoria USB, o enviando la orden de impresión por wifi directamente desde el software ElegooSlicer, que es una versión personalizada del veterano Orca Slicer.
Normalmente, pruebo el software que viene con las impresoras que compro… y a continuación lo desinstalo porque es terrible. ElegooSlicer ha sido una rara excepción. Para empezar, es un software muy amistoso. Una vez detecta nuestra impresora y cargamos sus parámetros de impresión (que están en la memoria USB) podemos imprimir casi cualquier cosa en modo automático con la seguridad de que vamos a obtener buenos resultados desde el primer momento. Pero los ajustes automáticos me dan un poco igual a estas alturas. La razón por la que he decidido conservar ElegooSlicer es porque los ajustes avanzados incluyen muchas más opciones que los que tiene Ultimaker Cura. Eso por no mencionar la posibilidad de controlar todos los parámetros de la impresora desde el PC, encender su luz interna, o grabar timelapses con su cámara.
Sí, la Elegoo Centauri Carbon tiene una cámara integrada, algo muy poco común en impresoras 3D tan baratas. Decíamos arriba que el diablo está en los detalles, y está impresora está llena de ellos. La cama tiene una plataforma magnética (la famosa cama) de doble cara para dar más o menos agarre en diuferentes materiales. Además cuenta con un pequeño marco de guía para que encaje perfectamente cada vez que la volvamos a poner. No se la cantidad de minutos de vida que he perdido tratando de poner derecha la plataforma magnética en mis anteriores impresoras.
La Centauri Carbon también cuenta con un sistema de limpieza del cabezal. Un pequeño cepillo de goma limpia el cabezal de resíduos, y una cuchilla corta el filamento sobrante y envía los plásticos por una salida en la parte posterior de la máquina. Después de siete años retirando trocitos de filamento a mano, y limpiando el exceso de plástico del cabezal con un palillito, tener semejante sistema de autolimpieza en una impresora me hace sentir que he viajado al futuro.
La tapa del cabezal se retira sin tornillos, lo que permite hacer mantenimiento de manera mucho más cómoda y rápida. De no tener que limpiar el polvo de cada engranaje porque toda la impresora está encerrada en una elegante caja de aluminio y cristal mejor no hablamos. Maravilla.
Luces y sombras
La Centauri Carbon tiene un generoso volumen de impresión de 256x256x256mm. El manejo de la máquina se realiza desde el PC (ElegooSlicer), o desde una cómoda pantalla táctil en la parte frontal, donde también se encuentra el puerto USB. El único elemento en el lateral es el soporte de filamento, que en mi caso suelo sustituir por una caja de secado como se aprecia en las imágenes. Es lo correcto en climas húmedos.
A nivel técnico, la impresora es capaz de alcanzar una velocidad sostenida de 500mm por segundo. Muchas impresoras presumen de velocidades similares, pero luego resulta que no puedes ni acercarte a ellas porque el conjunto es tan inestable que el cabezal acaba arrancando la impresión de la cama. En este sentido, la Centauri Carbon es notablemente estable. Al comprarla, añadí el extra de unas patas de goma que minimizan aún más las vibraciones. Si quieres complicarte la vida puedes imprimir unas en TPU, pero las de Elegoo sólo cuestan 8 euros y realmente marcan una diferencia importante. Pena que se vendan aparte.
Hablando de TPU, la Centauri Carbon se llama así porque es capaz de imprimir en todo tipo de materiales, incluyendo algunos especialmente abrasivos o exóticos como el PLA reforzado con fibra de carbono o el vinilo. De ello se encargan su cabezal reforzado con acero y un módulo térmico de cerámica de 60W capaz de alcanzar 320 grados muy rápidamente. La cama puede calentarse hasta los 110 grados Celsius, lo que me parece una barbaridad.
La Centauri Carbon tiene sus puntos discutibles. El primero es precisamente el de la temperatura. Aunque el habitáculo cuenta con un ventilador independiente, tiende a calentarse mucho. Por esa razón, Elegoo recomienda retirar la tapa superior de cristal cuando vayamos a imprimir piezas grandes en materiales muy sensibles a las altas temperaturas como el PLA. Me parece una solución un tanto chapucera porque arruina la principal ventaja de una impresora 3D completamente cerrada, que es el menor ruido.
Otro detalle que no me gusta es que el tubo de filamento no está bien sujeto a la cadena portacables del cabezal, lo que hace que sobresalga un poco por arriba y roce con la pared lateral del habitáculo. En las horas que he pasado imprimiendo no he apreciado desgaste, y la magnitud ridícula del problema es buena muestra de hasta qué punto la Centauri Carbon está bien diseñada. Otro detalle que me gustaría que se mejorase es la luz LED interna, que es muy poco potente como para apreciar detalles desde el PC en algunas impresiones.
Algunos modelos de la primera hornada han arrojado pequeños problemas de conexión en un cable del cabezal, así como fallos esporádicos de impresión en los que la Centauri Carbon se detiene sin explicación. Nada de eso me ha pasado a mi... aún. Hablamos de errores que se han presentado tars cientos de horas de impresión. Con todo, la compañía está haciendo un buen trabajo actualizando el firmware (y reconociendo que se basa en Klipper, algo que causó bastante polémica en su lanzamiento). En las semanas que llevo usándola aún no he logrado que me de un fallo ni una sola vez, y su calidad de impresión es muy buena en PLA o PLA Plus, y razonablemente buena en otros materiales como el PTEG.
No existe la impresora perfecta. La Elegoo Centauri Carbon desde luego no lo es, pero es insultantemente rápida, estable, versátil, y fácil de usar para costar solo 299 euros (insultante para la competencia). Si tienes dinero de sobra para gastar, probablemente hagas bien en comprar una Bambu Lab o una Prusa Core , pero si solo vas a imprimir en PLA y quieres una impresora 3D fiable y sin complicaciones, no encontrarás nada mejor ahora mismo. Ideal para novatos, y para veteranos con presupuesto limitado que no quieran gastar más de la cuenta en su granja de impresoras.
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Uno de los mayores problemas de la impresión 3D es que, hasta hace bien poco, ha sido un mundo muy poco amistoso para con el usuario novato. Todavía recuerdo el pequeño ataque de pánico que experimenté cuando abrí la caja de mi primera impresora (una Creality Ender 3 Pro), y descubrí que venía completamente desmontada. Los motores, el extrusor, el cabezal, las vigas que forman el puente, los cables... Todo estaba coquetamente diseccionado y dispuesto en bolsitas de plástico. Tardé toda una tarde en ensamblar aquella máquina infernal, solo para descubrir que, para alinear la cama, había que poner un papel e ir apretando unas ruedas hasta que el cabezal rozara el papel sin llegar a dejar marca. La Ender 3 era un generador de fallos de impresión con la sutileza de un tractor de la antigua Unión Soviética, pero me sirvió para aprender mucho sobre mecánica de impresoras 3D y solución de problemas.