La IA no te va a quitar el trabajo por el momento. Te va a dar el de tu jefe
La programación es un laboratorio de lo que la IA traerá a todas las oficinas. Si los agentes pueden decidir qué y cómo escribir código, ¿qué sentido tiene que los humanos lo hagan? GitHub arroja luz sobre qué puede ocurrir ahora
Si ya lo tienes, quizá no debas tener tanto miedo a que la inteligencia artificial te quite el trabajo. O al menos por ahora. Igual, en vez de sustituirte, acabe dándote las responsabilidades que a día de hoy son cosas de tu jefe. Y la clave está en una de las grandes promesas de la industria tecnológica: los agentes de IA. Esos desarrollos que en lugar de responder a peticiones concretas y quirúrgicas (crea una imagen, revisa la ortografía de este texto, …) son capaces de decidir y ejecutar tareas para completar un encargo.
Desde el Big Bang de la IA generativa provocado por la irrupción de ChatGPT, el discurso y el debate en torno a esta tecnología se centró en el miedo: algoritmos que reemplazan humanos, máquinas que nos hacen prescindibles. Los propios protagonistas de la pelea, como Microsoft u OpenAI, azuzaron este fantasma con estudios e informes de que profesiones estaban más expuestas a estos avances.
Sin embargo, algunas plataformas empiezan a mostrar hoy un escenario distinto en el corto y en el medio plazo: la IA quizá no viene a despedir en todos los casos, sino a redistribuir el poder y la responsabilidad y darle una vuelta de calcetín a muchas de las organizaciones empresariales a día de hoy.
El software como canario en la mina
Probablemente la industria donde todo esto se vuelve más tangible es el desarrollo de software. Y uno de los grandes actores de este gremio, GitHub, ha dado un nuevo ejemplo del efecto que puede tener la IA en los próximos años en la forma que se reparte el trabajo en la oficina. Si el nombre de esta compañía, propiedad de Microsoft desde 2018, no te suena, basta con que sepas que es la plataforma donde se crean y comparten millones de programas y aplicaciones que usamos a diario. A sus servicios recurren 180 millones de programadores. La cifra exacta es imposible de concretar, porque cada segundo, según datos de la organización, se da de alta un nuevo desarrollador. En España, esta plataforma cuenta con más de 2,3 millones.
Desde bien temprano, la IA generativa mostró excepcionales dotes para escribir líneas de código y detectar errores cuando se les pedía que lo hiciesen. Los agentes van más allá. Planificar y absorben tareas básicas que antes quizá hacía una persona de carne y hueso para cumplir una orden que se puede expresar en lenguaje natural, sin excesivos tecnicismos.
GitHub ha intentando adaptarse a esta nueva realidad en su conferencia anual Universe 25. La gran novedad de este año ha sido una especie de sala de mando de agentes inteligentes. Un entorno donde ya no solo se reciben sugerencias de códigos, sino que se dirigen y supervisan varios agentes de IA al mismo tiempo. Porque esto no va de que un agente haga todo, sino que cada uno ejecute lo que mejor se le da: revisar la calidad del código, documentarlo, gestionar integraciones, realizar cambios en la interfaz o actualizar la seguridad. Incluso se podrá pedir a los diversos agentes que realicen la misma tarea y luego escoger el resultado que más te convenza.
La plataforma no se limitará a permitir trabajar con los agentes de IA de Microsoft, sino que dará entrada a herramientas de terceros. Para empezar, se podrá utilizar Claude de Anthropic y Códex de OpenAI. Pero en los próximos meses esto será compatible con los agentes ‘pica código’ de xAI o Google, entre otros. Además, GitHub está lanzando nuevas herramientas que ayudan a planificar tareas y revisar el código automáticamente antes de que lo vea un desarrollador. Una de las que más atención ha generado ha sido la integración de GitHub en Slack, la popular plataforma de mensajería corporativa. Ahora en un chat donde se discuten detalles de un proyecto o un desarrollo encargar algo a GitHub Copilot será tan sencillo como mencionarle en un mensaje, al igual que harías con un compañero.
Esa, la de la revisión de código en vivo, es una de las funciones más aplaudidas por los cientos de asistentes a este sarao. Los agentes pueden detectar errores, sugerir mejoras y asegurar que cada línea cumpla los estándares. El resultado de esto es un cambio de paradigma: el programador que antes ejecutaba ahora se convierte en supervisor de un equipo digital, capaz de decidir quién hace qué, aprobar resultados y garantizar que todo funcione de manera coherente.
La IA y las empresas planas
Todo esto casa perfectamente con una de las políticas laborales que han abanderado muchos de los gigantes de Silicon Valley: el ‘flattening’ o aplanamiento de las organizaciones. La idea es clara: eliminar capas jerárquicas y crear estructuras más horizontales donde los equipos tengan mayor autonomía y la comunicación sea más rápida.
En teoría, esto fomenta la innovación y agiliza la toma de decisiones; en la práctica, las empresas tecnológicas lo presentan como un modelo ideal de libertad y colaboración, mientras buscan equipos más flexibles y capaces de adaptarse sin fricciones a los cambios constantes del mercado. Los despidos de esta semana de Amazon (14.000 puestos de oficina) son un buen termómetro de cómo los grandes jugadores tecnológicos ven en la IA una oportunidad para eliminar burocracia aplanando sus organizaciones.
"No voy a especular sobre lo que otras compañías han decidido hacer, porque no trabajo en esas empresas", responde tajante Jay Parikh, directivo de Microsoft, en un encuentro con prensa internacional, cuando se le pregunta si estos recortes de empleo son producto de los excesos de la pandemia o realmente la IA puede sustituir a día de hoy a tanto capital humano. Parikh, eso sí, reconoce que se abre un periodo de "cambios en las organizaciones" a través de reestructuraciones o despidos, como se "está viendo en las noticias". Y eso es producto, según su visión, de que cada vez habrá más gente capaz de convertirse en "constructores" en cualquier entorno. "Seas un equipo de cuatro personas o uno de 40.000".
Cuando se les pregunta por las bondades de la irrupción de los agentes, los pesos pesados de GitHub y otras empresas invitadas son meridianamente claros. Hablan de aumentar la productividad y de sacar adelante proyectos con más velocidad. Hablan de abandonar tareas rutinarias y centrarse en trabajos creativos y de planificación.
"Recuerdo mis tiempos de Instagram. Allí nuestras ideas fluían y aparecían mucho más rápido de lo que el equipo era capaz de sacar adelante", afirmó Mike Krieger, cofundador de la popular app de fotografía y actualmente director de producto de Anthropic, uno de los mayores rivales de OpenAI. "Uno de nuestros clientes tuvo que hacer un cambio importante en su aplicación para consumidores. El proyecto estaba planeado para 11 semanas. Lo completaron en 5, dejando el trabajo pendiente a cero. Y era un equipo de menos de diez ingenieros jóvenes, al inicio de su carrera", explicaba Jay Parikh en este punto.
Si bien para los oídos de trabajadores con cierto recorrido este discurso puede ser música celestial, las cosas no están tan claras para los juniors. ¿Cómo van a lograr un puesto en el mercado laboral si hay un agente de IA que ya hacía muchas de las cosas que antes les encargaron a ellos? Hay muchos estudios que han señalado en esta dirección, pero quizá el mejor resumen sea el de Dario Amodei, CEO de Anthropic, que en una entrevista aseguró que en los próximos cinco años, la IA podía eliminar el 50% de los trabajos iniciales de oficina o de cuello blanco.
"La programación va a ser una habilidad cada vez más generalizada", explicaba Kyle Dagle, director de operaciones, que recuerda que ahora los estudiantes de ingeniería, a diferencia de hace dos o tres años, están utilizando "estas herramientas desde el primer día" y eso condicionará su carrera profesional. Pero no solo ellos. "Sus amigos que estudian ciencias, negocios o marketing también. La barrera de no sé programar o no soy bueno en matemáticas va a desaparecer rápidamente", sentencia. Pone de ejemplo que en su organización, equipos de comunicación han utilizado la IA para crear herramientas que solucionan un problema interno que tenían. "No todo tiene que escalar a 180 millones de usuarios", apunta Dagle.
La historia que estamos viendo en el mundo de los programadores podría ser solo el comienzo. La IA por ahora no viene a quitar empleos, sino a transformar roles, reasignar responsabilidades y abrir oportunidades que antes estaban reservadas a los niveles más altos de las organizaciones. Lo que hoy vemos en desarrollo de software (equipos supervisando agentes digitales que ejecutan tareas complejas) podría extenderse pronto a otros sectores: marketing, finanzas, diseño, recursos humanos… La promesa es que cada trabajador pueda enfocarse en decisiones estratégicas y creativas, dejando que la IA se encargue de lo repetitivo y rutinario.
Eso sí, todavía hay mucho debate sobre el verdadero impacto de la IA en el empleo. Algunos estudios apuntan a una eliminación significativa de puestos iniciales de oficina; otros aseguran que la tecnología creará nuevos roles que ni siquiera imaginamos hoy. Lo que parece claro es que quienes adopten estas herramientas con visión y creatividad no solo evitarán ser reemplazados, sino que asumirán responsabilidades que antes solo tenía su jefe.
Si ya lo tienes, quizá no debas tener tanto miedo a que la inteligencia artificial te quite el trabajo. O al menos por ahora. Igual, en vez de sustituirte, acabe dándote las responsabilidades que a día de hoy son cosas de tu jefe. Y la clave está en una de las grandes promesas de la industria tecnológica: los agentes de IA. Esos desarrollos que en lugar de responder a peticiones concretas y quirúrgicas (crea una imagen, revisa la ortografía de este texto, …) son capaces de decidir y ejecutar tareas para completar un encargo.