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"Te vendo una entrada a mi boda por 150€": primero India, luego Francia y ¿España?
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"Te vendo una entrada a mi boda por 150€": primero India, luego Francia y ¿España?

Hablamos con la fundadora de la primera startup occidental que une a novios con invitados desconocidos: si quiere, ya puede vender entradas para su propio enlace

Foto: Una pareja de novios camina por Nueva York. (Reuters/Jeenah Moon)
Una pareja de novios camina por Nueva York. (Reuters/Jeenah Moon)
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Si le sobran 150 euros y quiere invertirlos en algo de diversión, puede comprar una entrada para un concierto multitudinario, adquirir un billete –a un destino no muy lejano– o darse un homenaje en un buen restaurante. También, si lo desea, puede hacerse con el ticket de entrada a la boda de Jade y Jacques o de Noemi y Harris, algunas de las parejas francesas que han abierto las puertas de su enlace a cualquiera que quiera pasar por taquilla. Chad y Elisa cuentan ya con ocho desconocidos que presenciarán su enlace el próximo 20 de julio, pero aún hay vacantes libres.

Invitin, una startup francesa de reciente creación, es la primera que ha traído a Occidente algo que ya existía en otros países como India: la posibilidad de acceder a la boda de un desconocido a cambio de una cantidad de dinero muy similar a aquella que nos dejamos los españoles en un regalo de bodas. “Una experiencia única, humana, inmersiva y accesible para todos”, promete la empresa en su página, que tiene 3.000 usuarios registrados de 32 países y diez bodas abiertas en lo que queda de año.

“Las bodas siempre han sido un espacio donde la gente se encuentra, se emociona y celebran juntos”, explica a El Confidencial su fundadora, Katia Lekarski, que recuerda que no se trata de “vender invitaciones”. “Lo que está cambiando hoy no es el significado, sino el acceso”. Según cuenta, la idea nació cuando alquiló su casa para celebrar una boda y su hija de cinco años le preguntó, con candor infantil, “¿por qué a nosotras no nos invitan?” Pero la existencia de propuestas como esta es el resultado de una tormenta social, cultural y económica perfecta que hace que lo que hasta ayer era impensable hoy no sea visto como algo excepcional.

“Es una consecuencia natural en un mundo donde los eventos experiencia ganan”, opina Diana Rubio, experta en protocolo y comunicación. “Hoy todo puede convertirse en vivencia compartida, incluso un ritual tan íntimo como una boda”. Las fronteras entre lo privado y lo público que hace unas décadas estaban muy marcadas se han diluido con la aparición de las redes sociales y la transformación de toda la población en potencial creadora de contenido. “En ese contexto, una boda abierta al público no deja de ser la evolución lógica de una generación que convierte cada momento en contenido”.

Son parejas que quieren conocer el establecimiento, viajeros o parejas de jubilados

Esta tendencia tiene su origen en India, donde la página Join My Wedding ofrece la posibilidad de acudir a una boda local. En su caso, la motivación es turística y la empresa tiene como objetivo que los visitantes extranjeros tengan acceso a rituales que de otra manera no habrían podido ver con sus propios ojos. En Francia, Lekarski ha identificado cuatro tipos de clientes: las parejas que quieren conocer un establecimiento o servicio antes de contratarlo; viajeros que quieren una experiencia cultural auténtica; jóvenes (solteros, divorciados o padres) que desean conocer gente; y parejas mayores de jubilados que buscan pasárselo bien en un entorno alegre.

¿Nos vamos al Mad Cool o a una boda?

No hay todavía constancia de que haya ocurrido algo así en España, y es posible que tarde en llegar. “Nunca digas nunca, pero es difícil, de primeras, pensar en una boda donde la pareja no conoce a parte de los invitados, si nos ceñimos a la tendencia que siguen las parejas españolas”, valora Cristina González, responsable de prensa y comunicación del portal Bodas.net. “Apuestan por invitar a menos familiares y amigos con el objetivo de compartir un día tan importante como es una boda con las personas más allegadas, estar rodeados de las personas que realmente les importan”.

Hay gente a la que le gustan las experiencias, gente a la que le gusta emocionarse y gente a la que le gusta la música. También hay gente a la que le gustan las bodas, que cada vez más, son una mezcla de todo lo anterior. Es imposible entender un escenario donde una persona esté dispuesta a gastarse una cantidad respetable de dinero en acudir a una boda ajena si no fuese estas se parecen cada vez más a un evento multitudinario como un festival.

placeholder El portal Invitin. (Foto cedida)
El portal Invitin. (Foto cedida)

“Las bodas han dejado de ser solo una ceremonia para transformarse en auténticos espectáculos: música en directo, escenografía cuidada, gastronomía de autor, sesiones de fotos y hasta performances”, añade Rubio. “Son un festival del amor, donde la puesta en escena tiene tanto peso como el propio compromiso. El público no solo celebra, sino que consume la experiencia”.

Como explica la autora de Protocolo para millennials (Editorium), la lógica de “vivir algo único” es semejante a la de los grandes festivales, “donde se mezcla emoción, estética y pertenencia”. Una metáfora que también utiliza la propia Lekarski (“como un festival en cuanto a conexión y atmósfera, pero con más significado”). “Invitin no transforma las bodas en espectáculos, simplemente abre la puerta a que un número limitado de gente pueda formar parte de manera respetuosa en este momento íntimo”, matiza.

La tendencia en España es ofrecer más, pero a menos: se reduce el número de invitados

De una ceremonia en la que los protagonistas eran los novios, las bodas se han transformado en un espectáculo para los invitados. En su último Informe del Sector Nupcial, el portal nupcial Bodas.net muestra cómo las bodas de más de un día son cada vez más comunes en España. Un 38% de parejas las alargan a dos jornadas (con preboda), por un 32% que se limita a una jornada. Hasta un 28% llega a los tres días (con un brunch el día después de la boda). Incluso un 2% las alarga hasta los cuatro días.

Es el boom de las endless weddings con sus variantes, como party after the party o destination weddings (bodas que se celebran fuera del lugar de residencia habitual de la pareja). Casi todas las tendencias más in en las bodas apuntan a esta fórmula de más, mejor y, por lo tanto, más caro. Es lo que el informe denomina “bodas feria”, con “atracciones, una música animada y una recena de boda con propuestas gastronómicas fast food: puesto de crepes para bodas, carrito de hot dogs para boda, puesto de churros para bodas, patatas fritas, algodón de azúcar…”

No salen las cuentas

Son “bodas en las que la diversión se lleva a otro nivel, ya que las parejas tienen como prioridad el entretenimiento de los invitados”. Sin embargo, como añade González, la tendencia es a ofrecer más, pero a menos, dejando cada vez más de lado a los invitados por compromiso. En 2024, el número medio de invitados a una boda fue de 116, un 4% menos que el año anterior. Sin embargo, “esta reducción del número de invitados no conlleva una reducción en el presupuesto total de la boda”, añade. “De hecho, al tratarse de amigos y familiares importantes para la pareja, prefieren, incluso, aumentar el gasto por invitado, para que vivan una experiencia realmente impresionante”.

La cuestión económica juega un papel clave en la aparición de esta clase de propuestas. Según el mismo portal, las bodas cuestan en España una media de 24.618 euros, la mayor parte de los cuales (de 13.000 a 14.000) están destinados al banquete. Las fuentes de financiación son variadas. Un 48% sale del dinero de los regalos, mientras que el restante proviene de la cuenta corriente de los novios (39%), del efectivo (31%) y del ahorro de la cuenta (26%). El gasto medio en una boda para los invitados es de 212 euros.

placeholder Una boda muy española. (Gtres)
Una boda muy española. (Gtres)

Eso quiere decir que, a medida que se introducen más elementos, el gasto total aumenta y hay que buscar alternativas. “Las parejas buscan fórmulas creativas para sostener ceremonias cada vez más costosas, sin renunciar a su sueño de ‘el gran día’”, añade Rubio. “Ya no se trata solo de recibir regalos, sino de recurrir a, podríamos decir, ‘micromecenazgo emocional’”. Es decir, amigos que aportan experiencias (como la presentación de la boda, la música o el catering) o invitados que financian partes concretas de la celebración.

Incluso la colaboración con marcas. Este mes, el tiktoker Manu Rivas se hacía viral por citar la marca de una crema facial en su discurso de graduación, algo que algunos consideraron como publicidad encubierta, algo que negó. Otros casos sonados fueron el de la boda de la influencer de Singapur Melissa Koh, patrocinada por Tiffany y Swarowski y que algunos han denominado la primera brand wedding; o el portal Luxury Wedding Escapes, que permite que una marca esponsorice a una pareja ofreciendo sus productos en la boda y costeando parte de la misma.

"España tiene cultura nupcial: el turista podría vivir bodas andaluzas o gallegas"

“Las bodas se han convertido también en un escaparate social y mediático”, añade Rubio. Hay otros casos más extremos, como el de una pareja estadounidense que solicitó un pago de 450 dólares a los asistentes de su boda para cubrir el elevado coste de la misma (178.450 euros)… y ninguno pasó por el aro. “Pagas 1.000 dólares por entradas para Beyoncé o Chris Brown, pero ¿no puedes pagar la entrada para una boda con amigos y familiares?”, se preguntaba el novio, Hassan Adhmed, en TikTok. Los emprendedores Marley Jaxx y Steve J. Larsen hicieron algo parecido, pero con mejores resultados: la entrada costaba de 57 a 997 dólares y no solo alcanzaron su objetivo sino que donaron el dinero sobrante.

“No has estado en India hasta que has ido a una boda”

Lo primero que Join My Wedding solicita al visitante son las fechas de su visita al país. Acto seguido, tiene que añadir qué lugares piensa conocer y cualquier información adicional. Entonces, la página ofrece una larga serie de posibles enlaces a los que apuntarse. Syed y Gousiya, por ejemplo, celebran su boda en Raichur durante dos días: la entrada cuesta 250 dólares. La oferta de Raul y Manori es más económica. Por el mismo precio, ofrecen tres días de enlace en Nueva Delhi.

India es uno de los países más turísticos del mundo por muy distintos motivos, desde la naturaleza hasta la gastronomía pasando por la cultura. ¿Qué otro país reúne todos esos reclamos? Efectivamente, España, donde como contábamos recientemente, los turistas de países como Inglaterra han copado las fechas para las bodas en Mallorca, dejando a los locales en la lista de espera, así que quizá no sería tan raro ver algo semejante aquí.

placeholder El portal de Join My Wedding.
El portal de Join My Wedding.

“De hecho, encajaría muy bien”, concede Rubio. “España tiene una cultura nupcial rica, escenográfica y profundamente simbólica, aunque nos empeñemos en copiar lo que se hace en otros sitios”. El turista podría vivir bodas “andaluzas”, “gallegas” o “mallorquinas”, prosigue, “como parte de una experiencia cultural completa: música, tradición, gastronomía, paisajes”. La experta en protocolo pone el ejemplo de Loja (Granada), un destino de moda por su capacidad de “acercarse a la identidad local desde la emoción”.

“Como decía antes, nunca se puede decir nunca”, concluye González. “Sin embargo, si nos ceñimos a la fórmula actual que tienen las parejas españolas de celebrar las bodas (más íntimas, sentimentales y con las personas que verdaderamente les importa, dejando de un lado a los invitados por compromiso), parece difícil llegar a eso”. Según sus datos (Bodas.net pertenece al grupo internacional The Knot Worldwide), las bodas en India triplican los 116 invitados de media de las españolas, con 330, “por lo que se convierte en una fiesta en la que todo el mundo tiene cabida”.

Como recuerda Lekarski, la plataforma ya está abierta de forma internacional y los novios pueden “subir” sus bodas desde cualquier rincón del mundo. “Ya tenemos bodas en Francia, Portugal, Reino Unido… y España ya ha abierto el mercado”, desvela. “Estamos recibiendo interés, especialmente desde Andalucía y Cataluña. El objetivo ahora es crecer con cuidado, trabajando con los wedding planners locales y el sector turístico para respetar las tradiciones y la sensibilidad cultural”.

Si le sobran 150 euros y quiere invertirlos en algo de diversión, puede comprar una entrada para un concierto multitudinario, adquirir un billete –a un destino no muy lejano– o darse un homenaje en un buen restaurante. También, si lo desea, puede hacerse con el ticket de entrada a la boda de Jade y Jacques o de Noemi y Harris, algunas de las parejas francesas que han abierto las puertas de su enlace a cualquiera que quiera pasar por taquilla. Chad y Elisa cuentan ya con ocho desconocidos que presenciarán su enlace el próximo 20 de julio, pero aún hay vacantes libres.

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