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La nueva guerra de los 'chips' que está a punto de desatarse entre EEUU y China
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De los centros de datos a las gafas

La nueva guerra de los 'chips' que está a punto de desatarse entre EEUU y China

El furor por las nuevas gafas inteligentes de Meta, las Ray-Ban Display, está alimentando una nueva competencia entre los diseñadores de chips. Pekín lo tiene claro: quiere IA 'made in China' de principio a fin

Foto: Las nuevas Ray-Ban Display de Meta, con pantalla incorporada invisible desde fuera. (Meta)
Las nuevas Ray-Ban Display de Meta, con pantalla incorporada invisible desde fuera. (Meta)
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Hace unos meses, Mark Zuckerberg se reunió con Cristiano Amon, el jefe de la firma estadounidense de chips Qualcomm, para pedirle un favor, según cuentan a este diario varios directivos conocedores del encuentro. "Cristiano, me tienes que ayudar a vender todas estas gafas. Necesito más chips", le pidió medio en broma, medio en serio. El éxito de las Ray-Ban de Meta, cuyo ‘cerebro’ está diseñado por Qualcomm, había pillado a Zuckerberg por sorpresa. La demanda era muy superior al stock que la compañía había previsto y necesitaba fabricar más. Muchas más. Tantas que esta nueva categoría está creando una inesperada guerra de 'chips' por dominar la tecnología de moda.

Lanzadas a finales de 2023 como colaboración entre Meta y EssilorLuxottica, fabricante de las Ray-Ban, se han vendido hasta la fecha más de dos millones de unidades, muy por encima de las expectativas iniciales. La recepción ha sido tan buena que EssilorLuxottica planea fabricar 10 millones de pares de aquí a finales del 2026. Y no solo eso: la nueva versión, las Ray-Ban Display, las primeras con pantalla integrada y anunciadas por Zuckerberg hace una semana, son técnicamente impresionantes, según quienes las han podido probar en EEUU (en Europa no saldrán a la venta hasta comienzos de 2026).

"Esto ya no va solo de los smartphones de gama alta. Eso se ha acabado. Estamos pasando de un mundo en el que le preguntas cosas a una IA en un chatbot a otro en el que la IA hace proactivamente cosas por ti, se anticipa a tus necesidades y te ayuda. En este mundo de agentes, las gafas van a jugar un papel fundamental", aseguraba esta semana Sameer Samat, presidente del ecosistema Android en Google, en el evento anual de Qualcomm celebrado en Hawái (EEUU).

Google mostró el pasado mayo su prototipo de gafas funcionando con Android XR y Gemini, y ya trabaja con Samsung en el lanzamiento del primer visor de la compañía coreana. Según varias informaciones, Samsung estaría además desarrollando sus propias gafas para responder a las Ray-Ban de Meta. Firmas chinas como Xiaomi, Alibaba o TCL (a través de su subsidiaria RayNeo), han lanzado también sus gafas conectadas y se espera una avalancha de nuevos modelos en los próximos meses.

Foto: procesadores-chips-snapdragon-elite-qualcomm-moviles-smarthones

Lo interesante es que todas estas gafas tienen algo en común que explica qué es lo que está ocurriendo por debajo del capó, en las tripas de la tecnología: todas, incluidas las más recientes de Meta, funcionan con diminutos procesadores AR 1 de Qualcomm, en un tanto del que presume la firma estadounidense. "Ningún otro rival tiene de momento un procesador listo de este tipo, con el tamaño, la eficiencia energética y la potencia necesaria. Vamos varios años por delante", explica en conversación con El Confidencial Matthew DeHamer, directivo en la unidad de realidad aumentada de Qualcomm.

placeholder La primera edición de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides, celebrada en Pekín el pasado agosto. (Reuters)
La primera edición de los Juegos Mundiales de Robots Humanoides, celebrada en Pekín el pasado agosto. (Reuters)

Las gafas conectadas son el mejor ejemplo de un nuevo negocio millonario que se espera que surja al calor de la IA, pero no es el único. La robótica (la mezcla de IA y robots físicos), la automoción (coches autónomos) y la automatización industrial (por ejemplo, añadir sensores a la infraestructura de tuberías de una petrolera para controlar en tiempo real de qué ocurre en cada momento) son tres de las grandes áreas que están generando una nueva pelea tecnológica entre EEUU y China.

Las estadounidenses Nvidia, Qualcomm, Intel o AMD se han lanzado a diseñar los procesadores que hagan funcionar las gafas, robots, coches autónomos o sensores industriales. Nvidia, por ejemplo, está apostando buena parte de su futuro en la reinvención de los robots con IA, tanto para uso industrial como para consumidores. "La inteligencia artificial y la robótica van a suponer la próxima revolución industrial", dijo recientemente Jensen Huang, CEO de Nvidia. "Representan una oportunidad de crecimiento de varios billones de dólares". Por su parte, Intel creó en julio la empresa de robótica a IA RealSense, a la que inyectó (junto con la china MediaTek) 50 millones de dólares. "Ha llegado la era de la IA física", dijo su nuevo CEO, Nadav Orbach, que había sido vicepresidente de Intel durante varios años.

"La ia y la robótica van a suponer la próxima revolución industrial. Es una oportunidad de crecimiento de varios billones de dólares"

Los procesadores de Nvidia alimentan los gigantescos centros de datos que necesitan Microsoft, Google, OpenAI o Meta para hacer funcionar su inteligencia artificial. Dicho de otra forma, alimentan la nube de la IA. Pero el siguiente paso al que ya se está moviendo Nvidia y sus rivales es llevar la IA a todos los dispositivos posibles. Es un concepto que en la industria se conoce como edge AI: de la nube a su periferia, al borde. ¿Por qué tener que estar enviando peticiones constantemente a la nube, a un servidor, cuando el móvil, las gafas, el robot, el coche o el dron pueden ejecutar funciones de IA en local, en los sistemas del propio dispositivo?

"Vamos a un futuro en el que la IA será el sistema operativo de los aparatos. Interactuaremos con ellos a través de agentes de IA que nos ayudarán a hacer muchas cosas", explica Cristiano Amon. "Para conseguir eso, necesitas un procesador dentro que sea capaz de ejecutar esa complejidad, pero también una conectividad ultrarápida hacia fuera. Eso es lo que vendrá con el 6G".

De momento, los diseñadores estadounidenses de procesadores, con Nvidia y Qualcomm a la cabeza, llevan ventaja en la creación de las tripas de este nuevo mundo de dispositivos cargados de IA. Pero China está desarrollando alternativas nacionales a pasos cada vez más acelerados.

Inteligencia Artificial 'made in China'

Xiaomi es el ejemplo más claro. El pasado mayo, la compañía presentó el Xring O1, su primer procesador avanzado pensado para móviles y un serio rival para el recién anunciado Snapdragon 8 Elite Gen 5 de Qualcomm, igual que la familia de procesadores Kirin de Huawei. Saltar de los teléfonos al resto de aparatos (gafas, relojes, robots...), como están haciendo ahora las tecnológicas en EEUU, es solo cuestión de tiempo. La china MediaTek se está expandiendo igualmente al frente de automoción con su procesador Dimensity Auto, pensado para alimentar todas las funciones de los salpicaderos digitales de los coches, un terreno en el que Qualcomm lleva tiempo establecido.

placeholder El fundador y CEO de Xiaomi, Lei Jun, en la presentación de los móviles Xiaomi 17. (Reuters)
El fundador y CEO de Xiaomi, Lei Jun, en la presentación de los móviles Xiaomi 17. (Reuters)

Lo mismo ocurre en la robótica y la IA, con Huawei, Alibaba, Tencent o Baidu desarrollando desde hace varios años sus propios chips para independizarse de Nvidia. El ejemplo más evidente es el de los procesadores Ascend 910C y 910D de Huawei, anunciados a comienzos de año. No solo suponen una amenaza directa para el negocio de Nvidia en los centros de datos, también van a poder usarse versiones adaptadas de los mismos en especialidades de la robótica como visión, percepción o control de movimientos. El avance de China es tal que Nvidia ha avisado de nuevo este año en un informe enviado al regulador bursátil, la SEC, sobre cuál considera que es su amenaza número uno: Huawei.

La ventaja actual de EEUU aún es evidente. Las gafas Ra-Ban Display, por ejemplo, usan IA desarrollada por Meta sobre procesadores de Qualcomm fabricados a caballo entre Taiwán (TSMC) y Corea del Sur (Samsung). Dicho de otra forma: EEUU controla toda la cadena. Sin embargo, Pekín se ha puesto un objetivo claro: IA made in China de principio a fin, del software a los procesadores. Si algo hemos comprobado con los coches eléctricos (BYD) o las redes sociales (TikTok), es que no va a parar hasta conseguirlo.

Hace unos meses, Mark Zuckerberg se reunió con Cristiano Amon, el jefe de la firma estadounidense de chips Qualcomm, para pedirle un favor, según cuentan a este diario varios directivos conocedores del encuentro. "Cristiano, me tienes que ayudar a vender todas estas gafas. Necesito más chips", le pidió medio en broma, medio en serio. El éxito de las Ray-Ban de Meta, cuyo ‘cerebro’ está diseñado por Qualcomm, había pillado a Zuckerberg por sorpresa. La demanda era muy superior al stock que la compañía había previsto y necesitaba fabricar más. Muchas más. Tantas que esta nueva categoría está creando una inesperada guerra de 'chips' por dominar la tecnología de moda.

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