Marines modo ASW: EEUU ensaya estrategias para cazar submarinos en los estrechos del Pacífico
El Cuerpo de Marines de Estados Unidos está incorporando nuevas misiones con la vista puesta en el Pacífico. Una de las más novedosas es la lucha antisubmarina, como han demostrado en el ejercicio Atlantic Alliance 2025
Bell-Boeing Osprey denominación CV-22B de la USAF. (USAF)
El Cuerpo de Marines (USMC) de la US Navy es una de las organizaciones militares más conocidas del mundo. Esto se debe a que su carácter expedicionario y, por ende, orientado a la proyección de fuerza de mar a tierra, los ha hecho protagonistas de algunas de las hazañas bélicas más espectaculares de la historia, recreadas en libros, películas y documentales. Ahora, los marines están pensando en ampliar sus horizontes tácticos ante el nuevo panorama geoestratégico: ser capaces de proyectar su fuerza desde tierra hacia la mar.
Con esta nueva premisa, los marines quieren utilizar sus medios aéreos basados —tanto de ala rotatoria como convertiplanos— desde modestas bases terrestres para colaborar en una de las tareas más complicadas a las que se enfrentan las unidades navales: la caza de submarinos. La marina de guerra estadounidense ya puso este concepto en práctica durante las maniobras Antlantic Alliance, realizadas del 27 de junio al 15 de julio entre las costas de Carolina del Norte y Maine.
Sonoboyas y convertiplanos
Atlantic Alliance 2025 fue el mayor ejercicio anfibio en el Atlántico oriental de la última década. En las maniobras de integración naval participaron 8.500 marinos, incluyendo el escuadrón VMM-162 (Marine Medium Tiltrotor Squadron) dotado con el convertiplano Bell-Boeing MV-22B Osprey. Con esta unidad desplegada, el USMC demostró la posibilidad de integrar sus capacidades en la arquitectura de lucha antisubmarina (ASW) del Theater Undersea Warfare Commander (TUSWC), apoyando al Grupo 2 de Submarinos (COMSUBGRU2).
Dicha arquitectura TUSWC es la responsable de liderar las fuerzas submarinas estadounidenses en todos los aspectos operacionales, desde la generación de fuerzas hasta el combate de alta intensidad, y todos sus medios, incluyendo submarinos, vehículos submarinos no tripulados (UUV), así como sistemas de detección submarina fijos y móviles (sistemas modernos similares a las estaciones SOSUS de la Guerra Fría).
En las maniobras, los citados MV-22B Osprey del VMM-162 lanzaron sonoboyas tamaño A para apoyar a las plataformas tradicionales, como los aviones de patrulla y reconocimiento marítimos Boeing P-8A Poseidon y los helicópteros multimisión Sikorsky MH-60R Seahawk.
Las sonoboyas son dispositivos desechables que pueden recibir (pasiva) y/o emitir (activa) ondas sonoras (ondas mecánicas) que se propagan por el seno de los mares. Son una suerte de micrófonos submarinos que ayudan a la detección de los sumergibles y, en la actualidad, constituyen la herramienta principal en la búsqueda, localización y clasificación de submarinos.
A partir de las señales captadas, y apoyándose en una biblioteca de firmas, los operadores son capaces de identificar los modelos de submarino y su ubicación. El coordinador táctico —responsable de la ejecución misión en un avión de patrulla marítima— estimará la posición del submarino mediante triangulación a partir de la posición de las sonoboyas que han detectado su presencia.
Marines antisubmarinos
Desde su uso generalizado en la Primera Guerra Mundial, el arma submarina es una de las amenazas más complejas y un elemento clave en la disuasión naval. Por ello, los estrategas de las marinas de guerra siguen buscando medios para contrarrestarlos. Uno de los análisis recientes más influyentes en este aspecto es The Hunt for Full-Spectrum ASW (La Caza para todo el espectro de la lucha antisubmarina), artículo publicado por capitán de navío retirado William J. Toti, en la revista del US Naval Institute (USNI)en 2014.
"Derrotar a los submarinos en los estrechos (defeat submarines in choke points)", establece Toti como uno de los diez pilares que deberían fundamentar cualquier doctrina antisubmarina con aplicación para el entorno litoral y considerando que el campo de batalla está lejos de los puertos de ambos contendientes.
El Cuerpo de Marines está trabajando en una revolución en su arte de hacer la guerra (US Marine Corps, 2023; Cosner, 2024) tomando en consideración las indicaciones de Toti, definidas hace ya una década, ante un cambio de foco geoestratégico que orienta su entorno de operaciones hacia el Pacífico.
Tanto es así que la idea de colaborar en la siempre difícil lucha antisubmarina la puso por escrito el general David Berger en su artículo Marines Will Help Fight Submarines, publicado también en la revista Proceedings del USNI en 2020. El texto explica cómo el concepto de Operaciones en Bases Expedicionarias Avanzadas (EABO por sus siglas en inglés) puede servir como punto de partida para operaciones antisubmarinas conjuntas contra submarinos chinos en el Pacífico y contra submarinos rusos en el Atlántico.
En el último lustro, el USMC ha llevado a cabo varias pruebas para incorporar estas capacidades. Por ejemplo, en 2021, helicópteros Bell UH-1Y Venom pertenecientes al escuadrón HMLA-267 efectuaron lanzamientos de sonoboyas durante el ejercicio Summer Fury 21. Al año siguiente, los MV-22B Osprey hicieron lo mismo durante el Winter Fury 22. Y, en septiembre de 2024, se evaluó la posibilidad de lanzarlas desde los gigantescos CH-53E Super Stallion.
De esta manera, el MV-22 Osprey se está perfilando como el sistema de armas preferido para colaborar en las tareas antisubmarinas. Este hecho quedaría confirmado con las operaciones realizadas por convertiplanos del escuadrón VMM-265 en el portaaviones CVN-73 USS George Washington durante el mes de agosto. El Osprey operó con una pareja de MH-60R lanzando sonoboyas activas SSQ-62. El planteamiento de despliegues puntuales de Marines en buques de la US Navy podría complementar sus capacidades antisubmarinas y paliar de aquella manera la pérdida de los míticos S-3 Viking.
A diferencia de los medios aéreos antisubmarinos convencionales como el P-8 o el MH-60R, que están dotados con lanzadores especializados para disparar las sonoboyas de manera controlada, en los MV-22 y UH-1Y estos dispositivos deben lanzarse de manera manual. Esto hace imprescindible que los equipos dispongan de GPS —como la SSQ-62F (activa) y SSQ-53G (pasiva)— para evitar una menor precisión de la posición de la sonoboya (que son arrastradas por las corrientes), que se traduciría en una mayor inexactitud en la determinación de la ubicación del submarino.
También es importante la cantidad que cada medio aéreo podría lanzar. Se estima que el UH-1Y tan solo llevaría 10 sonoboyas, mientras que el MV-22 transportaría 45, ya que durante el Atlantic Alliance se lanzaron 180 en cuatro vuelos (como explicó el fabricante del sistema acústico ExCAAP, Sentient Digital).
Lanzatorpedos en la ecuación
En esta búsqueda de nuevas capacidades, los marines han llegado a realizar análisis acústicos de circunstancia desde sus medios orgánicos. Tanto es así que, en el citado ejercicio Atlantic Alliance, el VMM-162 evaluó las capacidades del sistema Expeditionary Compact Autonomous Acoustic Processor (ExCAAP), derivado del Low-cost Acoustic Processor (LCAP), ya probado por el escuadrón de ensayos VMX-1. Este equipo permite a operadores no especializados analizar y transmitir las trazas submarinas detectadas mediante Link 16. Esto aliviaría cierta carga de trabajo a la dotación de los P-8 Poseidon.
El esfuerzo no quedaría limitado al lanzamiento de sonoboyas y en el pre-procesamiento de las señales captadas; también se ha valorado —como menciona el capitán Karl Flynn del USMC en su artículo Let Marines Fight Submarines— la incorporación de lanzatorpedos terrestres. Aunque este hecho es poco conocido, los chinos presentaron el torpedo ET-81 (lanzable desde tierra) durante el Festival Aéreo de Zhuhai de 2022 (también visto en el desfile del 3 de septiembre). A diferencia del torpedo propulsado por cohete VL-ASROC que se dispara en vertical, el lanzador es inclinado, similar a las jarras del misil antibuque RGM-84 Harpoon. El diseño chino ofrecería unas 54 millas náuticas, esto es, unos 100 km de rango operativo
En el caso del USMC, una de las posibilidades sería integrar misiles VL-ASROC o una variante, esto es, un artilugio que propulse un torpedo Mk54 a una determinada distancia; en un lanzador similar al vehículo terrestre remotamente tripulado NMESIS capaz de disparar misiles antibuque NSM.
Con esto no es necesario que los miembros del USMC sepan detectar, identificar y clasificar submarinos. Su misión sería lanzar sonoboyas o disparar torpedos cuando sea requerido. Evidentemente, el alcance sería limitado y vendría determinado por las características del misil lanzador. Otra opción consistiría en el uso de drones cuadcópteros de gran tamaño para el lanzamiento de los torpedos, como el BAE T-600 capaz de disparar el torpedo Sting Ray.
Los submarinos suponen una amenaza crítica. Aunque EEUU todavía lidera el poder bajo las aguas, Rusia sigue teniendo un número significativo de submarinos, mientras que China avanza hacia el eventual liderado. El Pentágono necesita maximizar sus esfuerzos y afilar sus capacidades para potenciales misiones de búsqueda y destrucción. Llama la atención que los marines se hayan embarcado en este cometido, un tanto alejado de su misión fundamental. ¿Cuál será su próximo paso?
El Cuerpo de Marines (USMC) de la US Navy es una de las organizaciones militares más conocidas del mundo. Esto se debe a que su carácter expedicionario y, por ende, orientado a la proyección de fuerza de mar a tierra, los ha hecho protagonistas de algunas de las hazañas bélicas más espectaculares de la historia, recreadas en libros, películas y documentales. Ahora, los marines están pensando en ampliar sus horizontes tácticos ante el nuevo panorama geoestratégico: ser capaces de proyectar su fuerza desde tierra hacia la mar.