Explosiones y fallos técnicos: Elon Musk se la juega con el próximo lanzamiento de Starship
El 10º lanzamiento de la Starship de SpaceX lleva retrasándose desde el domingo. Tras meses de pruebas fallidas, la compañía se enfrenta a un momento clave para demostrar si ha aprendido de sus errores
La nave Starship es desplazada a la base de lanzamiento antes del primer intento de vuelo el pasado 24 de agosto. (Reuters)
Por
María Guerrero
EC EXCLUSIVO
A la tercera va la vencida… O no. El décimo vuelo de prueba de la nave Starship de SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, previsto durante la madrugada de este lunes (hora española) desde las instalaciones de Starbase, en el sur de Texas (EE.UU), se ha vuelto a posponer.Es el segundo retraso consecutivo, esta vez debido a las condiciones meteorológicas. Este nuevo contratiempo ha sido el último en la racha de intentos fallidos que acumula la empresa y que supone un (de momento, pequeño) contratiempo al objetivo principal a largo plazo de SpaceX: transportar pasajeros y carga hasta Marte.
El propósito de estos vuelos de prueba, que suman ya una decena de iteraciones, es comprobar el funcionamiento conjunto y reutilización del propulsor Super Heavy (el booster 16) y de la nave Starship 37. El desafío consiste en que ambas etapas regresen de manera controlada tras el despegue. Hasta ahora, de los 10 intentos, solo en uno, el quinto, realizado en octubre de 2024, lograron que el propulsor aterrizara de vuelta con éxito y la parte superior de la nave Starship amerizara en el Océano Índico.
La estrategia de desarrollo de la Starship consiste en una dinámica de construcción, vuelo, reparación y repetición. Cada intento es útil recopilar datos sobre el desempeño del sistema en condiciones reales, que permiten hacer mejoras rápidas y eficientes. Sin embargo, los fallos recurrentes en la fase de vuelo —la más crítica— han generado dudas sobre los plazos anunciados por la compañía. Este décimo lanzamiento es la oportunidad perfecta para demostrar que han aprendido de sus errores y que SpaceX no se enfrenta a un retraso significativo de sus planes.
El vuelo número diez estaba programado inicialmente para el domingo 24 de agosto, aunque SpaceX había advertido desde el principio que existía un 55% de probabilidades de cancelación por el clima. Finalmente, ese día no fue la meteorología la que impidió el despegue. Según explicó Dan Huot, portavoz de la compañía, se detectó una fuga en la tubería de oxígeno líquido que obligó a detener la operación.
En el intento de este lunes, la causa sí fue la meteorología. La empresa mantuvo el cohete en posición hasta el último momento con la expectativa de que se despejaran las nubes, pero el lanzamiento se canceló. Huot informó de la decisión durante la retransmisión en directo. La nueva hora prevista para la misión se ha fijado a la 1:30 de la madrugada de este miércoles 27, hora española (19:30 EDT, hora local). Se podrá seguir al igual que en las ocasiones anteriores en directo a través de la web de la compañía.
Standing down from today’s flight test attempt due to weather. Starship team is determining the next best available opportunity to fly
Los últimos meses han sido complicados para SpaceX. Los vuelos de prueba séptimo, octavo y noveno terminaron con la destrucción de la nave en distintas fases del lanzamiento. En algunos casos, la etapa superior se desintegró durante el ascenso, afectando incluso al tráfico aéreo en Florida y el Caribe; en otros, la nave alcanzó el espacio, pero no cumplió sus objetivos.
El noveno vuelo, en mayo, logró llegar al espacio, pero una fuga de metano provocada por un fallo en el sistema de presurización ocasionó la pérdida de control de la Starship. Tras completar una vuelta orbital, la nave se desintegró al volver a la Tierra sobre el océano Índico. Los dos intentos previos habían fracasado antes, con explosiones durante las fases iniciales del ascenso. A estos tropiezos se sumó la explosión en tierra de la Starship 36, la nave destinada al décimo vuelo, que estalló en junio durante una prueba de carga de combustible. Aunque no hubo heridos, el prototipo quedó destruido y el banco de pruebas resultó gravemente dañado.
Momento de la explosión de la nave Starship.
Esta no está siendo una misión barata para Musk. SpaceX ha señalado que ha invertido más de 7.500 millones de dólares en la construcción de sus instalaciones de lanzamiento y en el desarrollo del cohete Super Heavy (la primera fase) y la nave Starship (segunda fase).
Según la compañía, mantener sus instalaciones en Starbase, la sede en Texas, tiene un coste anual de 1.500 millones de dólares, equivalentes a 4 millones al día. Esta cifra contempla gastos de personal, mantenimiento de instalaciones y otros costos operativos. La cadena de fallos en las pruebas de la compañía no solo están haciendo un roto en sus cuentas, está además aumentando la presión sobre SpaceX y sus planes hacia la Luna y Marte.
La NASA confía en Musk
El éxito de este lanzamiento de prueba no solo va a afectar al futuro de SpaceX, también al de la NASA. La misión Artemis III de la Agencia Espacial de EEUU, que pretende llevar a dos astronautas a la región polar sur de la Luna, está programada para finales de 2027. SpaceX cuenta con dos contratos por valor de 4.000 millones de dólares que lo confirman como socio clave de la agencia espacial estadounidense.
La NASA anunció que utilizará una versión de la nave Starship como módulo de alunizaje para llevar a los astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie. Para lograrlo, SpaceX aún debe demostrar capacidades clave, como el lanzamiento de múltiples Starship en rápida sucesión y la transferencia de propulsor entre ellas. Los plazos de la propia compañía también están en juego. En septiembre, Musk aseguró que las primeras Starship se enviarían a Marte en 2026 sin tripulación y que el primer vuelo con personas podría realizarse en 2028.
Starship es la nave más grande y potente construida hasta la fecha. Con casi 120 metros de altura, sumando la primera fase (el booster) y la segunda (la nave Starship), cuenta con 33 motores Raptor alimentados con metano en el propulsor y seis en la nave, generando en conjunto alrededor de 7,5 millones de kilos de empuje al despegue. SpaceX sostiene que será totalmente reutilizable, con ambas etapas capaces de regresar al lugar de lanzamiento. Si lo consigue, podría transformar la industria espacial al permitir el envío de cargas más grandes y pesadas a un coste mucho menor.
Más allá del Starship, SpaceX ya ha alcanzado varios hitos tecnológicos. Con el Falcon 9 demostró la viabilidad de recuperar la primera etapa del cohete mediante aterrizajes controlados, tanto en tierra como en plataformas marítimas, reduciendo significativamente los costes de lanzamiento. Otro de los logros de la compañía ha sido el desarrollo de Starlink, una megaconstelación de miles de satélites que ofrece internet de alta velocidad en todo el mundo.
El objetivo principal de Elon Musk al crear SpaceX en 2002 fue reducir el costo de los viajes espaciales y hacer posible la colonización de Marte. Musk considera que la supervivencia a largo plazo de la humanidad depende de convertirse en una especie multiplanetaria, y ve la exploración espacial como un medio para lograrlo. El próximo lanzamiento permitirá comprobar si SpaceX se acerca a su objetivo marciano o si, nuevamente, termina entre nubes de humo.
A la tercera va la vencida… O no. El décimo vuelo de prueba de la nave Starship de SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, previsto durante la madrugada de este lunes (hora española) desde las instalaciones de Starbase, en el sur de Texas (EE.UU), se ha vuelto a posponer.Es el segundo retraso consecutivo, esta vez debido a las condiciones meteorológicas. Este nuevo contratiempo ha sido el último en la racha de intentos fallidos que acumula la empresa y que supone un (de momento, pequeño) contratiempo al objetivo principal a largo plazo de SpaceX: transportar pasajeros y carga hasta Marte.