Samsung hace con sus plegables lo que todos esperaban antes de que Apple se una a la fiesta
La compañía ha presentado sus nuevos Galaxy Z Fold y Galaxy Z Flip. Tres nuevos dispositivos plegables que son un mensaje para sus competidores a la espera de un iPhone plegable que podría llegar el próximo año
Si hay una compañía que desde el primer momento ha apostado por el formato de los móviles plegables ha sido Samsung. Al César lo que es del César. Con Apple fuera de la ecuación por el momento (los rumores apuntan a que un iPhone de esta naturaleza podría llegar en la segunda mitad de 2026) la batalla por ver quién creaba los mejores teléfonos de este tipo rápidamente se convirtió en una pelea entre los surcoreanos y el pelotón de fabricantes chinos (Motorola, Oppo, OnePlus, Honor y Huawei).
Y ahí habían sufrido alguna derrota dolorosa, porque cada pocos meses salían titulares de que sus competidores le habían superado creando un móvil más fino, más ligero o con pantallas más útiles.
Samsung ha presentado este miércoles una nueva generación de sus teléfonos plegables. Y por fin se ha quitado los complejos haciendo con ellos lo que todos esperaban. Especialmente con el Galaxy Z Fold 7, el nuevo plegable tipo libro de la compañía.
¿Qué es lo que todos esperaban? Pues para empezar una pantalla externa más grande y realmente usable, una de las peticiones más habituales de los usuarios de anteriores generaciones; así como las cámaras de los Galaxy Ultra. Todo ello enmarcado en un dispositivo mucho más ligero y mucho más fino. Esas son las dos promesas clave del diseño del Z Fold 7.
El dispositivo ha adelgazado hasta los 215 gramos, convirtiéndose en el Galaxy Fold más ligero hasta la fecha e incluso más liviano que el S25 Ultra. También es más estilizado: apenas 8,9 mm cuando está cerrado y 4,2 mm al desplegarse. Unas cifras que prácticamente igualan al Honor Magic V5 presentado hace unos días y cuyas medidas son de 8,8 y 4,1mm, respectivamente.
Habrá que comparar los dos frente a frente, pero lo cierto es que los Galaxy Fold Z7 se sienten súper robustos en mano. El hardware es uno de los puntos fuertes de la compañía coreana y este teléfono es un ejemplo de ello.
Cuando se abre, el Fold 7 deja de parecer un teléfono. El panel principal crece hasta las 8 pulgadas, lo que supone un 11% más que su predecesor. La pantalla, una Dynamic AMOLED, ha mejorado el brillo hasta los 2600 nits y ha mejorado, entre otras cosas, el contraste. La pantalla exterior, que crece hasta las 6,5 pulgadas, ha cambiado el formato de 21:9. Unas modificaciones que hacen que sea muchísimo más fácil y cómodo utilizar el Fold plegado. Ambas pantallas tienen tasa de refresco adaptativa, pudiendo fijar su valor entre 1 y 120Hz.
Este terminal ahora cuenta una nueva bisagra, denominada Armor FlexHinge, con un diseño en forma de gota de agua y una estructura interna de múltiples raíles. Según la compañia, estos cambios permiten reducir las arrugas visibles en la pantalla y distribuyen mejor la tensión para mejorar la durabilidad.
La cubierta de la pantalla exterior está fabricada con Corning Gorilla Glass Ceramic 2, un material que combina vidrio con cristales cerámicos incrustados. Este tipo de protección busca aumentar la resistencia a impactos y grietas sin incrementar el grosor del dispositivo.
El marco del dispositivo y la carcasa de la bisagra utilizan una aleación de aluminio (Advanced Armor), que mejora la rigidez estructural respecto a generaciones anteriores. También se ha reconfigurado la pantalla principal, que ahora incluye una capa de titanio y un cristal ultrafino (UTG) con un grosor un 50% mayor, con el objetivo de reforzar su resistencia.
Eso sí, lo que se ha perdido en este proceso de rediseño de componentes es la compatibilidad con el S-Pen. El Fold era el único terminal, junto al Ultra, que era compatible con este accesorio, aunque aquí hacía falta una funda porque la naturaleza del terminal no permitía integrarlo en el propio cuerpo del teléfono. El diseño cuenta con una protección IP48, lo que le confiere cierta resistencia a chapuzones ocasionales y la humedad.
Bajo el capó de este terminal se encuentra el Snapdragon 8 Elite, el mejor caballo de carreras de Qualcomm, que una vez más ha trabajado codo con codo con la compañía para ajustar el funcionamiento a estos dispositivos.
Este procesador hará tándem con 12 o 16 gigas de RAM, mientras que el almacenamiento oscila entre los 256GB hasta 1TB. En el apartado de conectividad, tendremos 5G, Wifi 7 así como Bluetooth 5.4. Se podrá equipar con dos nanoSIM físicas. El sistema operativo será Android 16, funcionando bajo la octava entrega de One UI, la capa de personalización de la compañía asiática. Por supuesto, estará trufado de las funciones de IA que hemos visto en otros terminales de la marca, tanto propias como de Google.
El Fold Z7 tendrá una doble batería de 4.400 mAh. Puede cargarse hasta el 50% en unos 30 minutos si se utiliza un cargador de 25W y un cable USB-C de 3A. También es compatible con carga inalámbrica rápida (versión 2.0) y permite cargar otros dispositivos de forma inalámbrica mediante la función de carga inversa.
La cámara es uno de los puntos fuertes de esta renovación. Por fin, da por fin un salto sustancial respecto a generaciones anteriores, tradicionalmente más conservadoras en este apartado. El sensor principal es ahora un gran angular de 200 megapíxeles con apertura f/1.7 y estabilización óptica, una cifra que hasta hace poco estaba reservada a los modelos Ultra. Esto se traduce en una mayor capacidad de capturar detalle incluso al recortar las imágenes, así como en mejoras claras en condiciones de poca luz. La cámara teleobjetivo mantiene el zoom óptico 3x, pero se apoya en el nuevo motor de procesamiento de imagen (ProVisual Engine) para afinar contornos, reducir artefactos y recuperar textura en situaciones de contraste complejo, como interiores mal iluminados o retratos con fondo brillante. El HDR de 10 bits, además, permite registrar más niveles intermedios de luz y color, algo especialmente útil en vídeo.
El módulo frontal integrado en la pantalla interior mejora también en funcionalidad. Con un campo de visión más amplio de hasta cien grados, la cámara permite selfies de grupo sin necesidad de extender el brazo o usar accesorios, algo coherente con el uso de este tipo de dispositivos en posición abierta.
También se nota un avance en el vídeo nocturno: el sistema de detección de movimiento ahora segmenta sujetos en primer plano y fondos para aplicar tratamiento diferenciado, lo que reduce el ruido y mantiene mejor la definición. En conjunto, no es solo una actualización de especificaciones: es la primera vez que este formato plegable incorpora el mejor sistema fotográfico de la casa y, por tanto, uno de los más destacados del mercado.
El Galaxy Fold Z7 se puede reservar desde hoy mismo. Estará disponible en un nuevo color azul marino, así como en negro y blanco. También habrá una versión menta, que solo se podrá comprar en la web de Samsung.
A falta de un Flip, dos
Si el rediseño ha sido la gran sorpresa y el punto fuerte del Z Fold 7, la sorpresa del Z Flip 7, que también cambia por fuera, ha sido la de llegar por partida doble. Porque, como ya se ha visto en la serie Galaxy S en otras ocasiones, habrá una versión FE. Este movimiento parece responder a un objetivo primordial: el de tener un
El Galaxy Z Flip7 FE renuncia a algunos detalles de su hermano mayor —como la pantalla exterior de 4,1 pulgadas o el cuerpo más estilizado—, pero conserva buena parte de la experiencia base: plegado vertical, pantalla principal AMOLED de 6,7 pulgadas y cámara trasera de 50 MP con modo Flex para grabación sin manos. Con un precio más competitivo y un diseño igual de compacto, este modelo podría suponer la puerta de entrada al universo plegable para una nueva generación de usuarios, especialmente jóvenes o provenientes de gamas medias altas. En este sentido, Samsung se adelanta a un posible movimiento similar por parte de otras marcas como Motorola o Xiaomi, que también exploran este segmento.
Pero más allá del enfoque comercial, la apuesta por dos modelos permite modular mejor las capacidades técnicas en función del perfil de usuario. El Flip7 ofrece una experiencia más ambiciosa: pantalla principal algo más grande (6,9" frente a 6,7"), cubierta más funcional (4,1" frente a 3,4"), procesador Exynos 2500, 12 GB de RAM y conectividad WiFi 7. El modelo FE, algo más comedido, opta por el Exynos 2400, 8 GB de RAM y WiFi 6E. Ambos comparten batería de larga duración (aunque ligeramente superior en el Flip7: 4.300 mAh frente a 4.000) y la mayoría de gestos y funciones inteligentes de One UI.
En fotografía, los dos montan un sensor principal de 50 megapíxeles, pero la diferencia está en el procesado. El Flip7 estrena el nuevo motor ProVisual, con mejoras en retrato, escenas nocturnas y funciones como Zoom Nightography o edición generativa con IA. El FE mantiene los modos principales, incluido el FlexCam, pero prescinde de algunas herramientas más exigentes en computación. Según IDC, los móviles plegables representaron algo más del 2% del total de ventas de smartphones en 2024, una cifra modesta. Con la introducción del FE, Samsung busca empujar ese porcentaje hacia arriba.
Habrá que ver si esta fórmula de "a falta de un Flip, dos" se consolida como una nueva norma dentro del catálogo Galaxy. Pero de momento, supone un intento claro por ampliar el alcance de los plegables.
Samsung también ha aprovechado para presentar una nueva hornada de relojes inteligentes. Los asiáticos han unificado el diseño de su línea de relojes inteligentes adoptando la estética del Galaxy Watch Ultra en los nuevos Galaxy Watch8 y Watch8 Classic. El resultado es un formato más plano y delgado (hasta un 11% menos de grosor), con pantalla circular de zafiro, cuerpo de aluminio reciclado y biseles más integrados. El Watch8 llega en 40 o 44 mm, mientras que el Classic mantiene los 46 mm e incorpora el característico bisel giratorio. Ambos integran el nuevo procesador Exynos W1000 (3nm, cinco núcleos), 2 GB de RAM y almacenamiento que sube hasta 64 GB en el modelo Classic.
La pantalla Super AMOLED mejora hasta alcanzar los 3.000 nits de brillo, lo que facilita la lectura en exteriores. También se estrena GPS de doble banda (L1+L5), sensores más precisos con el BioActive renovado y batería que alcanza hasta los 445 mAh, con carga rápida inalámbrica. A nivel de software, los relojes estrenan Android Wear OS 6 con One UI 8 Watch y llevan preinstalado Gemini, el asistente de Google, que permite ejecutar acciones por voz directamente desde la muñeca.
En el apartado de salud, Samsung refuerza su apuesta con funciones exclusivas como el nuevo Índice de Antioxidantes, que mide en cinco segundos los niveles de carotenoides para valorar el envejecimiento celular. Se mantiene el sensor BioActive, que permite análisis de composición corporal, frecuencia cardíaca y temperatura, y se suman mejoras como la carga vascular para monitorizar el estrés durante el sueño o la nueva Puntuación de Energía basada en IA, que combina métricas físicas y mentales para estimar el nivel general de vitalidad cada día.
Samsung vuelve a desplegar su artillería de verano con la nueva generación de plegables, y esta vez con precios que confirman lo que ya sabíamos: el futuro del móvil no es precisamente barato. El Galaxy Z Fold7 arranca en los 2.109 euros para la versión de 256 GB, sube a 2.229 euros con 512 GB y se dispara hasta los 2.529 euros si quieres el tope de gama con 1 TB. Más contenidos —aunque tampoco precisamente asequibles— son los Galaxy Z Flip7, que parten de los 999 euros en su versión FE de 128 GB y alcanzan los 1.329 euros con 512 GB. En paralelo, la marca refuerza su apuesta por los relojes inteligentes: el Watch8 cuesta 429 euros, el Watch8 Classic se va hasta los 579, y el nuevo Watch Ultra —para los más aventureros— se sitúa en los 699 euros.
Si hay una compañía que desde el primer momento ha apostado por el formato de los móviles plegables ha sido Samsung. Al César lo que es del César. Con Apple fuera de la ecuación por el momento (los rumores apuntan a que un iPhone de esta naturaleza podría llegar en la segunda mitad de 2026) la batalla por ver quién creaba los mejores teléfonos de este tipo rápidamente se convirtió en una pelea entre los surcoreanos y el pelotón de fabricantes chinos (Motorola, Oppo, OnePlus, Honor y Huawei).